El dilema político de India y Facebook

El reciente fallo de la Autoridad de Telecomunicaciones de India sobre la ilegalidad del proyecto Free Basics de Facebook, plantea un dilema de la teoría política. Revisar sus bases puede dar respuesta al problema.

Banner de protesta en contra del proyecto Free Basics de Facebook.

La Autoridad de Telecomunicaciones de India determinó como ilegal el servicio Free Basics que ofrece Facebook en distintos países. El proyecto del gigante tecnológico pretende dar acceso gratuito a internet, con la única condición de usarlo a través de aplicaciones que Facebook apruebe, entre ellas Facebook, Wikipedia y AccuWeather entre otras. El servicio se despliega mediante un trato que hace Facebook con compañias locales de telefonía, llegando a acuerdos para lograr finalmente la conectividad de las personas.

El fallo vino luego de que múltiples ONG y organizaciones de la sociedad civil se levantaran en contra de la iniciativa de Facebook, alegando una falta a la neutralidad de la red — refiere al acceso igualitario a todo el contenido de internet, sin ejercer tráfico preferencial a ciertos sitios — . De esta forma, los usuarios de Free Basics estarían perjudicados al recibir acceso libre, pero constreñido al contenido aprobado por Facebook. De la misma forma, los pequeños start-ups consideran que Free Basics coharta sus opciones de crecimiento, ya que les impidiría llegar a los usuarios del servicio — los servicios que se ofrecen deben seguir las guías de participación — .

Facebook alega que los servicios que ofrecen han sido tremendamente útil para muchas personas. Los ejemplos de productores que ahora tienen acceso gratuito a información sobre mercados, precios, condiciones del tiempo, definición de conceptos, entre otros han sido su fuerte en la defensa del servicio. Adicionalmente, mencionan que las start-ups que cumplan con las guías de participación incrementan sus flujos y el éxito de sus proyectos. Eventualmente, se sumarán más iniciativas al proyecto, convirtiéndolo cada vez más en una alternativa conveniente en cuanto al acceso gratuito a información.

No obstante, existe otro dilema, distinto al de la neutralidad de la red, sobre el servicio Free Basics. Tiene que ver con la libertad y la virtuosidad. Si observamos los servicios que ya incluye Free Basics, podríamos fácilmente catalogarlos como de “necesidades básicas” — por eso Basics — . Uno no ve sitios de entretenimiento, prensa amarilla o pornografía. Tal situación revela que, por el momento, Facebook tiene una visión de lo que considera “básico” y esta se despliega en el servicio. Un analista de discursos diría que Zuckerberg piensa: “tu no necesitas prensa amarilla, ni pornografía, ni entretenimiento, sólo información que te sea útil para superar tu condición de pobreza”. Ante esto surge la pregunta sobre el ideal de libertad y su relación con resultados virtuosos. Zuckerberg debe ser un liberal, después de todo, fueron las dinámicas de la libertad lo que en parte permitió el éxito de su proyecto de red social. No obstante, tal como han reclamado desde la vereda igualitaria, la libertad lleva en ocasiones a resultados indeseables, por ejemplo la especulación irresponsable que llevó a grandes bancos a colapsar en 2008 y con eso afectar negativamente la economía mundial. Existe de esta forma una tensión entre la libertad y los resultados virtuosos de esta.

La esperanza liberal

El liberalismo, en su versión macro, demanda siempre el autocontrol de los individuos. Asume — la mayoría de las veces erróneamente — que los seres humanos se abstendrán de comportamientos que atenten contra la libertad de otros. El liberalismo ideal permitiría a los humanos ser completamente libres, ya que las personas serían capaces de controlar sus malos impulsos.

Pero existe la oscura evidencia del comportamiento real humano. Cuando dejados libres, los resultados son en verdad impredecibles. Sin duda, algunos ejercerán el autocontrol que asume el liberalismo y, ejerciendo su libertad, respetarán la libertad de otros. No obstante, existen aquellos que hacen uso defectuoso de su libertad. La utilizan para satisfacer sus deseos sin importar la libertad de otros. En EEUU te permiten tener armas y ocurren tiroteos — el propósito era defenderse de gobiernos tiránicos, no dispararse entre ellos — . La propiedad pública es dejada sin vigilancia y terminan por contaminarla al punto del absurdo — la tragedia de los comunes — . Desregulan la banca y comienzan prácticas defectuosas — usura, monopolios y seguros cuestionables — . Son muchos los ejemplos del mal uso que hacen algunos de la libertad.

Hombre libre de satisfacer sus deseos sin ejercer autocontrol.

Si bien el liberalismo es claro en su postura sobre el progreso — este se crea espontáneamente y no como producto de una deliberación consciente — , también deben admitir que contiene un ideal hacia el cual éste debería apuntar. Las personas, si bien libres, deberían perseguir la educación y la cultura. Las personas, si bien libres, deberían ejercitar su cuerpo a modo de mantener la salud propia y de la población. Las personas, si bien libres, deberían tener un comportamiento solidario hacia los otros. Las personas, si bien libres, no deberían incurrir en prácticas que dañen a otros. El liberalismo en otras palabras, reconoce que los individuos deben ser dejados libres, no obstante, guarda las esperanza de que en libertad los individuos marcharán hacia un estadio virtuoso.

Superar la pobreza requiere de (¿imponer?) métodos

Uno de los grandes desfíos modernos es la superación de la pobreza. Naciones Unidas y grandes empresarios impulsan proyectos que buscan como objetivo último la erradicación de la pobreza.

Entre los métodos imprescindibles para conseguir dicho objetivo, se encuentra la educación. Independiente de la ideología política, todos convienen en que, sin información útil (educación), los esfuerzos por producir cambios sustentables en el tiempo serían en vano. Da a un hombre un pescado y podrá alimentarse por un día, enséñale a pescar y podrá alimentarse por siempre. Tal es la concepción de la educación. Una parte esencial y necesaria para el buen vivir.

De esta forma, parece imposible e indeseable, superar la pobreza sin acceso a la educación. No obstante, la relación entre educación y pobreza contiene implícito en su formulación la generación de recursos. Una persona pobre puede sin duda alguna, encontrar satisfacción intelectual en aprender sobre filosofía o los misterios del universo. No obstante, con esa información, le será imposible llevar a cabo acciones que le permitan generar los recursos para salir de su condición de pobreza. La pobreza es en estricto rigor, la carencia de recursos, específicamente, de recursos básicos para la supervivencia. Uno puede ser “pobre” en conocimientos de literatura medieval, no obstante, la supervivencia de la persona no depende de su conocimiento de literatura medieval. Y así surge una jerarquía de necesidades. Algunas básicas, otras más cosméticas. La pobreza que se pretende superar, en una primera etapa, es la pobreza de recursos básicos, a saber, seguridad, alimentos, salud y vivienda. Cuando decimos que queremos superar la pobreza en Africa, no nos referimos a la pobreza intelectual — esta habrá de ser solucionada más adelante — , sino que a la pobreza material, aquella que carece de lo básico.

Científico africano. Acceder gratuitamente a un servicio como Wikipedia sería muy útil para el.

Teniendo en consideración estos elementos, se presenta el dilema de Free Basics. Los pobres necesitan de educación o información que los provea de herramientas para superar sustentablemente su condición carente. Si brindamos información gratuita y abierta, ¿tendremos certeza de que el consumo de información será puesto en buen uso?. Sin duda alguna, las personas utilizarán la información para satisfacer las necesidades que ellos estimen como prioritarias — y ese es todo el sentido del liberalismo — , no obstante, si el objetivo virtuoso de entregar información gratuita y abierta es la superación de la pobreza, surgen algunas dudas con respecto a qué tan funcional a esos fines sería dicha medida.

Por una parte, el internet gratuito y abierto contiene el potencial de desperdicio de la información en relación al fin de superar la pobreza. Basados en el actual consumo de información en la web — mayoritariamente entretenimiento, minoritariamente educación — , hemos de proyectar tal dinámica a los nuevos suscriptores a internet — ¿por qué habría de ser diferente? — . Por otra, constreñir internet a sitios que proveen información útil al fin de superar la pobreza, aminoran ese potencial de desperdicio.

En ocasiones vemos televisión solo para entretenimiento, desperdiciando tiempo en el que podríamos estar aprendiendo.

Para poner las cosas en perspectiva, pensemos en occidente. Contamos con acceso a internet (no gratuito pero practicamente accesible para todos) y su caracter es abierto, en el sentido de que no existen mayores filtros al tipo de información. La disparidad natural en el consumo de información producto de las diferentes preferencias, ha de tener una fuerte relación con la desigualdad económica y la pobreza. Un estudiante que utiliza YouTube para pulir sus aptitudes académicas, se encuentra con una inmensa ventaja con respecto a alguien que lo utiliza solo para ocio y entretenimiento. Alguien que aprende sobre el mercado bursátil, tiene ventaja por alguien que no lo hace. Lo mismo ocurre con alguien que tiene un título universitario con respecto a alguien que no lo tiene. Las desigualdades en información y su consecuencia sobre las desigualdades económicas son la norma en occidente.

El más esencial origen de las desigualdades se encuentra en la disparidad de información que los individuos manejan. Algunos lo saben todo, otros no saben nada. Cuando nos regimos por el principio liberal de que todos somos libres de actuar conforme a nuestras preferencias, asumimos de la misma forma que los resultados no pueden ser los mismos. En otras palabras, la libertad tiene implícito el potencial de desigualdad. Dejados en libertad, los hombres harán actividades diametralmente distintas, y en consecuencia, obtendrán resultados — en terminos de recursos — , diametralmente distintos.

En ese sentido, internet gratuito y abierto (libre) abre la puerta para resultados imperfectos. Si bien, nuestras esperanzas del buen uso — la autoeducación — pueden cumplirse, hemos de ser realistas y asumir que también habrá aquellos que hagan mal uso de la tecnología.

Cuando volvemos al caso de Free Basics y su falta a la neutralidad de la red al constreñir el contenido para fines de superación de pobreza, hemos de preguntarnos si se incurre en una falta; si se convierte verdaderamente en un impedimento para el desarrollo de los más pobres. No podemos olvidar que, incluso en el escenario de faltar a la neutralidad de la red, Free Basics ofrece conectividad a miles (sino millones) que antes no tenían acceso alguno, al mismo tiempo que impone su propio modelo virtuoso de información. De manera peyorativa, Free Basics ha sido denominado como “el internet de los pobres”, ya que es un internet restringido en su contenido; segregador dirían algunos. No obstante, no podemos dejar fuera de la reflexión el hecho de que, para cumplir el objetivo de superación de la pobreza necesitamos que los nuevos conectados consuman la información que les permitirá superar su situación. En otras palabras, necesitan educación por sobre entretenimiento.

Facebook ha sido enfático en mencionar que ellos desean incorporar más servicios a Free Basics. De hecho, todos son invitados a sumarse a la causa de este proyecto con el objetivo de diversificar la parrilla de contenidos disponibles en este internet gratuito, sólo en la medida que sigan las pautas que imponen desde Menlo Park. Existe, seamos francos, un beneficio económico para Facebook en aumentar la conectividad. Podemos encontrar simultáneamente en el proyecto Free Basics la satisfacción de un fin comercial — aumentar los usuarios de Facebook — , como de un fin altruista — incrementar la conectividad y acceso a la educación — . El negocio y el altruismo, no son necesariamente términos excluyentes. Es posible concebir ambos.

Las ONG contrarias a Free Basics reclaman por faltar a la neutralidad de la red. No obstante, al impedir Free Basics, ¿qué alternativa proponen las ONG para aumentar la conectividad?. Algunos se aventuran en decir que es el Estado quien debe suministrar las vías de conectividad, sin tener claro la viabilidad ni los costos de dicho proyecto. De otra forma, ¿como se explica que los gobiernos del mundo aún no implementan redes gratuitas y de alta calidad?.

La conectividad global es inminente. Y tal escenario, bajo cualquier prisma, es virtuoso. Imaginemos tan solo el acceso a educación que tendría la humanidad a su disposición. La pregunta no es si queremos conectar a todo el mundo, la pregunta es: cuándo conectaremos a todo el mundo. Cada segundo que pasa y que impedimos la conectividad, simplemente estamos retrasando lo evidente.

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