Unificar, organizar y masificar

Lo ideal es minimizar los costos de informarse con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Para informarnos constantemente sobre el acontecer político de un país, debemos necesariamente acudir a información política, y así, al estar al tanto de los sucesos políticos, conseguiremos formar nuestros argumentos y opiniones, fortaleciendo el proceso electoral y, por consiguiente, escogiendo representantes más eficientes y comprometidos con las causas sociales.

En la actualidad podemos identificar dos grandes tipos de información política, por un lado, la de gestión, caracterizada por su emisión desde fuentes oficiales de diversas instituciones u organismos, y por otro, la información noticiosa, la cual se encuentra en múltiples medios de comunicación, ya sean libros, periódicos, redes sociales, etc. Como hemos señalado, para la materialización de esta información es necesario realizar un conjunto de etapas para su producción, tales como el registro, edición y publicación. Sin embargo, la única etapa que genera una interacción con el receptor de la información, es la de la publicación. Ésta etapa es la encargada de transmitir la información política al público y tiene como fin, propagarla y difundirla en su totalidad. Cuando la información política es publicada, ésta es situada en una plataforma para su exposición. Al tener la información publicada y bajo la responsabilidad de una entidad periodística, se establece que tal información deriva de una fuente. Por lo tanto, identificamos fuentes informativas.

Es importante destacar, que toda la información política que absorbemos día a día como ciudadanos, la adquirimos a través de estas fuentes informativas, ya sean primarias o secundarias. Estas, mayoritariamente se encuentran en los medios de comunicación masivas, están siempre al tanto de diversos hechos políticos y en constante interacción con la población. Excepcionalmente, uno personalmente puede percibir y crear información política, para esto uno debe ser testigo real y directo de un evento político adquiriendo la información a través de los propios sentidos, es decir, careciendo de cualquier fuente informativa para enterarse del suceso. Entonces, todo aquello que conocemos sobre el ámbito político, lo obtenemos principalmente de fuentes informativas en los medios de comunicación masiva.

Fuentes de Información noticiosa

La clasificación de la información política es dicotómica: noticiosa y de gestión. Cada una presenta múltiples fuentes disponibles en diversos medios de comunicación. La información política noticiosa, probablemente es la más común y solicitada debido a su alto grado de actualización, masificación y diversidad. Esta es la que encontramos diariamente en periódicos, televisión e internet. La información noticiosa es producida por entidades periodísticas asociadas a canales de televisión, diarios o noticiarios, lo que también conocemos como prensa. Respecto a las fuentes presentes en la prensa, podemos identificar similitudes en todos sus medios. En primer lugar, las fuentes de información política en medios como los diarios, la televisión y los sitios web, son relativamente de fácil acceso. El ciudadano común no precisa de gastar una gran cantidad de tiempo o dinero para adquirir cada uno de estos productos. El diario se puede encontrar en el quiosco más cercano, mientras que la suscripción a servicios como la televisión e internet son altamente asequibles por la gran mayoría de la población. Es decir, en la actualidad la posibilidad de que un ciudadano se informe a través de medios de comunicación masivos es alta probable porque el costo es bajo. No presenta mayores obstáculos el adquirir esa información En segundo lugar, las fuentes presentes en estos medios poseen la característica de que todos dividen la información que transmiten en clasificaciones creadas bajo el criterio del mismo medio. O sea, el editor del medio de comunicación, durante el proceso de producción de información, decide dónde colocar cada noticia, en cuál sección y bajo qué relevancia. Esto es lo que en la teoría de la información política se conoce como el criterio del oferente asignando características al contenido de la información. Por ejemplo, al acceder a estas fuentes noticiosas encontramos que la información está dividida en secciones como política, economía, Chile, mundo, deportes, cultura, etc. En tercer lugar, podemos afirmar que estas fuentes poseen cierta periodicidad, es decir, la información que publican los medios es actualizada cada un determinado periodo de tiempo, ya sea mensual, semanal, o diariamente. Los diarios poseen la particularidad de que son renovados cada día con las noticias más relevantes de la jornada anterior, en cambio, la mayoría de los noticieros de televisión poseen horarios donde exhiben la información política, por ejemplo, en la mañana, luego al mediodía y por último al anochecer. No obstante, los sitios en línea se excusan de esta característica, ya que la información que estos proveen carece de una periodicidad estable y pueden ser actualizados cada segundo, minuto u hora. Estos últimos poseen la singularidad de que son altamente instantáneos y no requieren de espera para ser consumidos. En internet, al contrario de la prensa impresa o televisiva, las noticias fluyen con mayor instantaneidad.

Sin embargo, y a lo que nos convoca, estas características de las fuentes informativas podrían estar situadas de forma que el proceso informativo de cada ciudadano sea una actividad más confortable, eficiente y de bajo costo. A pesar de que las fuentes informativas sean altamente asequibles, aún presentan un problema clásico de la microeconomía, el costo de oportunidad. Cuando un individuo opta por adquirir y consumir un periódico, por ejemplo El Mercurio de Santiago, pagando una cierta cantidad de dinero por tal producto y a la vez gastando un cantidad de tiempo para consumirlo, está dejando de lado, al mismo tiempo, la posibilidad de consumir otras fuentes que le proporcionen otra información noticiosa, por ejemplo, otro periódico nacional o ver televisión, a menos que el individuo disponga de dinero y tiempo para adquirir y consumir otra fuente informativa además de El Mercurio, pero para esto, es necesario individuos con mayor cantidad de dinero, tiempo y disposición. Por lo tanto, en este ejemplo encontramos un problema en el proceso informativo del individuo: al optar por una sola fuente informativa, se están dejando de lado las otras. Este inconveniente se debe, en parte, a que existe una gama de fuentes informativas a través de diversos medios de comunicación que están disponibles en el mercado de la información política, es decir, existe una alta dispersión de fuentes. Lo mismo ocurre, pero en menor medida, con las fuentes disponibles en línea. Si bien existe una variedad de sitios web con información noticiosa, el costo para absorber gran parte de la información que nos proporcionan es elevado y requiere de un alto grado de disposición y tiempo para realizarlo, ya que hay que indagar por innumerables sitios web para encontrar información relevante, probablemente pasando por la exposición de información indeseada para el consumidor. Para informarnos, debemos recurrir a muchas fuentes que están dispersas.

Por otro lado, luego de acceder a una fuente, encontramos otro proceso ineficaz al momento de consumir la información. Como bien dijimos, las fuentes clasifican la información noticiosa en diferentes secciones, pero esto, para quienes quieren informarse sobre política, puede resultar un tanto tedioso e ineficiente. Esto ocurre debido a que si el objetivo es encontrar aquella información política relevante sobre un país, probablemente al momento de consumir el medio, ya sea un periódico o un noticiario en la televisión, tendríamos que esperar y probablemente absorber información que no nos incumbe o simplemente no nos interesa. Cuando un individuo asiste el noticiario de un canal de televisión nacional con el objetivo de informarse acerca de algún hecho político relevante como, por ejemplo, la suspensión de un partido político, probablemente tendrá que exponerse a información que no le interesa, como el juicio de un homicida que atacó a personas de otra región, los dichos del Ministro de Salud acerca de la nueva ley de fármacos, y los goles de los futbolistas chilenos en el extranjero, para finalmente llegar a la información política que se quiere contemplar. Es decir, notamos que al momento de consumir la información política a través de cualquier fuente, es posible descubrir ciertas ineficiencias que hacen que nuestro proceso sea más costoso, ya que acudir directamente al tipo de información que queremos adquirir (evitando exponerse a noticias que no son de nuestra incumbencia) no es una opción para el consumidor, no existe tal opción en la mayoría de los medios de comunicación. Nuevamente las fuentes informativas disponibles en internet se excluyen de esta ineficiencia, ya que en ellas, el consumidor puede escoger a qué tipo de noticias dirigirse, sin necesidad de exponerse a noticias que no le son de su incumbencia. Sin embargo, como dijimos anteriormente, informarse solamente con una fuente incrementa la probabilidad de sesgos en el contenido que se consume, y con esto perdemos la objetividad que se busca de las fuentes informativas. Pero acudir a otras fuentes para adquirir toda la información que deseamos requiere de una mayor cantidad de tiempo y disposición. Surge una paradoja con respecto a la elección de fuentes. O seleccionamos una sola fuente, con el riesgo de aumentar el sesgo, o seleccionamos múltiples fuentes aumentando el costo de oportunidad.

Por último, respecto a la periodicidad de las fuentes en los medios de comunicación, identificamos un inconveniente, ya que hace del proceso de acceso a las fuentes algo ineficaz y que toma de bastante tiempo para realizar. Prácticamente, un ciudadano común está acostumbrado a esperar hasta el final de un día para comenzar a informarse con hechos políticos relevantes en un noticiario televisivo, siendo que, probablemente, dispuso de otras instancias y espacios temporales en su día para realizar dicha actividad que no aprovechó. Un individuo debe esperar hasta el día siguiente para recibir el periódico y consumir las noticias que le apetezcan. Esta espera característica de los medios de comunicación, dependiendo de su periodicidad, genera un retraso innecesario y crean una rutina que probablemente no es la más confortable para el consumidor. No todos los consumidores de noticias coinciden con el timing de los medios de comunicación.

Estas son ineficiencias que presentan actualmente algunas de las fuentes informativas y que básicamente dificultan el ideal actuar de los ciudadanos, llevándolos a pensar que la política requiere de actividades tediosas y desagradables y a que estos opten por utilizar su tiempo en otras actividades que les generen mayor satisfacción gastando menor tiempo y dinero. La actual dispersión de las fuentes de información noticiosa es un problema que debe ser corregido. Estas proporcionan en gran medida la información que un ciudadano debe absorber y procesar para ser un participante activo de una democracia, realizando, de esta manera, un proceso de fiscalización hacia sus representantes (accountability) y lo más importante, mantenerse informado del acontecer noticioso, ya que en la política, siempre hay algo que influye en la vida de cada uno de nosotros. La siguiente propuesta de este libro nos proporciona alternativas acerca de cómo mejorar estas falencias en el proceso informativo.

Una idea solución

Proponemos un software capaz de agrupar las información noticiosa de todas aquellas fuentes que estén disponible en internet, o sea, los periódicos online, y los canales vía streaming de las grande compañías televisivas. De esta manera, se lograría organizar de manera amigable al usuario las noticias más relevantes del acontecer político, excluyendo toda información irrelevante, que frecuentemente obstaculizan el proceso informativo de aquellos que quieren informarse sólo de algunos asuntos específicos. El costo de oportunidad se reduce ya que la accesibilidad a las diferentes fuentes sería instantánea y no dependiente del timing de los medios de comunicación.

Este software también estaría al tanto de compatibilizar con el proceso informativo hackeado, característico de las TICs y que se llevan a cabo gracias a la existencia de redes sociales. Nos referimos a la capacidad de cada individuo para ser el propio periodista, editor y medio sobre un hecho noticioso. Un ciudadano directamente puede percibir un acontecer político relevante durante su jornada, lo registra por medio de su smartphone, lo narra y edita bajo sus propios juicios y finalmente lo publica en una red social, lo que en este caso sería el software especializado en noticias políticas.

A lo largo de esta recopilación de ensayos especificaremos sobre el funcionamiento en detalle de este software, sus ventajas y cómo facilitaría el proceso informativo. Por ahora, hemos identificado que adquirir y absorber información noticiosa posee procesos bastante tediosos y costosos, en gran parte, debido a la dispersión actual de las fuentes informativas. También suscribimos a la idea de que el desapego a informarse por parte de los ciudadanos es un problema con muchas vías para ser desarrollado y solucionado. Estamos conscientes de que existen herramientas para avanzar en esta materia. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación son mecanismos que facilitarían la rutina de las personas al momento de informarse y que coincidirán con los avances tecnológicos del futuro que nos espera.

Fuentes de información de gestión

Para realizar un proceso de accountability adecuado, los ciudadanos precisan, en parte, de información política objetiva que sea capaz de medir a través de indicadores los avances específicos en gestión de los actores políticos. Para esto están disponibles una infinidad de datos que reflejan el rendimiento de instituciones y actores, algunos de ellos escogidos democráticamente. Estos datos básicamente son los que constituyen la información de gestión, y al ser publicados, tienen como finalidad transparentar todas las acciones de las autoridades políticas, como también sus avances y gastos. La información de gestión se caracteriza por ser publicada por entidades oficiales cuyo objetivo es evaluar el trabajo de los actores políticos y difundirlo a la ciudadanía. Mayoritariamente la fuente originaria de esta información es la institución misma que se está evaluando, por ejemplo, los mismos ministerios publican periódicamente informes que revelan el rendimiento y la gestión del trabajo que ellos realizan. Esto en parte a una reconocida vocación pública de transparentar este tipo de información. Esta publicación se realiza de manera formal mediante canales oficiales del gobierno. Pero también existe la posibilidad de que la información la provean entidades ajenas e independientes a las instituciones. El Instituto Nacional de Estadísticas, por ejemplo, es el organismo del Estado encargado de calcular y publicar múltiples indicadores económicos, sociales, culturales, etc., que revelan la gestión y rendimiento de un actual gobierno, institución o del país en general.

Estos datos poseen un alto grado de importancia, los cuales proporcionan parte de la información política requerida para realizar un correcto proceso de fiscalización a los representantes por parte de los ciudadanos. Al evaluar datos objetivos no estamos sujetos a subjetividades ni opiniones de terceros. También estos pueden ser útiles para que un individuo establezca o reafirme su opinión respecto a ciertos actores políticos. Sin embargo, lo que queremos precisar en este capítulo son las características de las fuentes donde normalmente se exhibe la información de gestión, la cuales como bien dijimos, son fuentes oficiales de organismos o instituciones. Es por esto, que las fuentes pueden ser identificadas de manera más específica, a diferencia de la información noticiosa antes expuesta, ya que son solo ciertos organismos calificados para realizar tal tarea. En la información noticiosa las fuentes pueden ser múltiples, mientras que en la información de gestión las fuentes son limitadas.

Ministerios

Los gobiernos poseen divisiones funcionales para realizar de mejor manera su trabajo, se divide el personal respecto a las especialidades de cada uno. El presidente al comienzo de su mandato escoge a personas que supuestamente son expertos y especialistas en un área determinada. A ellos los conocemos como ministros. Estos actúan como colaboradores inmediatos del presidente, quien les asigna responsabilidades respecto a la especialidad que sustentan. A la vez, los ministerios constan con subsecretarias.

Evidentemente los ministerios están constituidos por múltiples funcionarios públicos donde cada uno ejerce tareas específicas, y donde todos tienen como fin lograr los objetivos propuestos por el presidente. Es necesario entonces que estas instituciones sean periódicamente evaluadas para revisar el progreso de su gestión, los gastos, datos e indicadores relevantes que evidencien el rendimiento que han tenido estos actores políticos como institución. Información que debe ser difundida de manera transparente para que los ciudadanos ejerzan su rol de fiscalizador. El ente encargado de calcular y publicar esta información de gestión objetiva, en este caso, es la institución misma, siempre a través de una metodología pública.

Usualmente los ministerios publican informes completos y detallados a través de sus portales en línea cada un cierto periodo de tiempo (normalmente trimestral, semestral o anual). Estos informes disponen de datos que reflejan el rendimiento de cada uno de los ministerios. En este caso, la fuente de la información de gestión de los ministerios es su propio sitio web. Esto comienza a ser deficiente cuando se empiezan a acumular todos los informes publicados, estos se intentan agrupar mediante clasificaciones por distintos temas, pero aun así el sitio web se satura de información lo que hace aumentar el costo de acceder a ella. Al ocurrir exactamente lo mismo con los diversos ministerios existentes en un país, la información es demasiada y la organización se vuelve altamente dificultosa, confusa y poco atractiva. Inevitablemente al ocurrir esto detectamos un problema, existe un monte de información de gestión relevante disponible, pero excesivamente técnica y dificil de asimilar. Entonces esta deja de ser consumida por quienes deberían hacerlo, el ciudadano en calidad de fiscalizador. Grafiquemos esto en un ejemplo. Un ciudadano quiere conocer los avances respecto a la calidad de vida de su país, y escoge analizar indicadores respecto al medio ambiente en sectores residenciales, la cantidad profesores profesionales en escuelas públicas y la situación acerca del avance en transporte público. Todos indicadores que el ciudadano ha escogido como apropiados para evaluar “calidad de vida”. El individuo tendría que acceder al portal web de tres ministerios diferentes: el de medio ambiente, educación y transportes. Esta tarea requeriría que él indague en el portal web de los ministerios, revisando los indicadores de años anteriores para compararlos con los del año actual. Lamentablemente es una tarea que requiere de una gran cantidad de tiempo, lo que llevaría probablemente al individuo a rendirse y no realizar la tarea. Es por esta razón, en parte, que los ciudadanos comunes no se comprometen con informarse constantemente, ya que es un proceso altamente tedioso, donde lo más fácil y atrayente es desistir y simplemente esperar un informe de prensa que haga el trabajo de resumir y colocar de manera organizada los indicadores que presentan los ministerios, acción que es poco común encontrarla en los periódicos por la misma razón.

Nuevamente el problema presente en la información de gestión de esta institución es la alta dispersión de fuentes que posee. Lo que realmente es relevante es un pequeño dato que nos indica el progreso de la gestión política de un actor, pero este dato esta camuflado entre una infinidad de accesorios decorativos y lenguaje técnico que obstaculizan y distraen nuestro objetivo de informarnos. Si bien este es un problema actual, existen organismos como el Instituto Nacional de Estadísticas que se han especializado en tomar algunos de estos datos relevantes (no todos) y organizarlos de manera más eficaz, sin embargo consideramos que existe trabajo aun por facilitar la propagación de esta información. Más adelante hablaremos sobre estas optimizaciones.

Instituto Nacional de Estadísticas y Banco Central (Organismos de Estadísticas Oficiales)

Para incrementar la objetividad y neutralidad de la información de gestión, se han creado organismos independientes al gobierno encargados fundamentalmente de proporcionar información objetiva para publicarla de manera resumida a la población. A estos los llamaremos Organismos de Estadísticas Oficiales (OEO). La información de gestión que estos proporcionan pueden bien obtenerla a través de censos o encuestas para detectar la situación social actual del país. O bien proporcionan parte de la información de gestión más relevante de los ministerios, con el fin de agruparla en bases de datos . También, los OEO se encargan de calcular, recopilar, publicar y conservar los indicadores económicos más importantes. Frecuentemente la publicación de estos datos se realiza a través de sitios web o libros lanzados cada un cierto periodo de tiempo.

El sentido de estas instituciones es altamente positivo para el bienestar de una democracia, ya que a su carácter neutro, permiten recopilar la información de gestión de la manera más objetiva posible, lo que facilita el proceso de rendición de cuentas de un sistema político y en respuesta, el feedback ciudadano. Creemos que los OEO son iniciativas extremadamente ventajosas y que deben surgir más organismos relacionados a esta tarea. También detectamos muchos elementos que pueden ser perfeccionables para simplificar el uso constante de los ciudadanos. Esta vez no nos referimos a la dispersión de las fuentes, ya que es una característica que justamente estos organismos, como el INE, se encargan de solucionar, sino a que la difusión eficiente de esta información.

La publicación de esta información de gestión es notablemente foránea a la costumbre de los ciudadanos para informarse sobre política. Más bien es común que se utilice como fuente primaria para que los medios de comunicación formulen y narren notas periodísticas respecto a los datos entregados por los OEO, pero rara vez es el ciudadano personalmente quien accede a esta información directamente. Creemos que este fenómeno no ocurre debido a dos amplias razones: la presentación y la propagación.

En primer lugar, percibimos que la presentación de los datos de gestión del sistema político es de carácter hostil, es decir, es más difícil de comprender a lo que acostumbra un usuario de los medios de comunicación masivos tradicionales (periódicos, televisión, internet). Cuando se accede a la presentación de estos datos en internet, es notable la deficiencia para exponer los datos de manera atractiva y fácil de comprender. Normalmente están cargados de tecnicismos y organizados de manera que sólo un experto los puede comprender en su totalidad. Si bien, probablemente la idea de una mejoría en la presentación de los datos logrando amigabilidad con el usuario es una tarea difícil, sabemos que existen las herramientas para realizar interfaces atractivas para su lectura y organizar la información evitando lenguajes altamente técnicos. Tenemos la certeza de que hay softwares capaces de generar alta atracción con los usuarios, nos referimos a empresas que han logrado esta tarea como Google con su proyecto Public Data.

En segundo lugar, al menos en Chile, detectamos una cierta insuficiencia en el proceso propagativo de la información de gestión que realizan estos organismos. Una buena propagación requiere de publicitarlo constantemente en los medios de comunicación y de manera atractiva. No es suficiente publicar los datos objetivos de gestión si estos no son difundidos en su totalidad. Probablemente, una gran cantidad de la población nunca ha familiarizado con OEO, porque no han tenido de la posibilidad de informarse acerca del funcionamiento de estos organismos, por lo tanto, las personas prefieren desistir del proceso personal de informarse directamente, dejándole el trabajo a los medios masivos de comunicación, como la televisión, la cual resume los datos que emergen de estos organismos, los organizan de manera atractiva y los presentan sencillamente, sin una dificultad para comprenderlos. Lo peligroso de esta acción y de dejar de lado la iniciativa propia, es que los individuos quedan sujetos al criterio del oferente de la información, quien puede eludir ciertos datos, escoger con parcialidad o asignar relevancia que tal vez, eran importantes para el demandante de dicha información.

En conclusión, lo que proponemos es un fortalecimiento del funcionamiento de estos organismos a través de las ventajas de las tecnologías de la información y comunicación, siempre pensando en la disposición del consumidor, para que este comience a familiarizarse con el proceso informativo que requiere todo buen ciudadano, para así, fortalecer el accountability de una democracia. Resulta notable que la gran mayoría de las fuentes que se precisan para evaluar la gestión de los representantes presentan tediosas trabas para encontrar lo que buscamos, en lugar de facilitarnos el acceso con una interfaz amigable y fácil de usar. También es evidente que existe una alta dispersión en las fuentes de donde se encuentran estos datos. Lo ideal es minimizar los costos de acceso a esta información, lo que significa disminuir el tiempo y el esfuerzo requerido para llegar a ésta. Con la ayuda de las nuevas tecnologías y el respaldo de los aparatos electrónicos, que cada día se modernizan, concebimos un software que sea capaz de agrupar y organizar toda la información pública disponible en estas fuentes y ofrecerla de manera ordenada y amigable, lo que significaría optimizar el proceso informativo de los ciudadanos.

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