Podemos: su brazo populista en las elecciones españolas a la presidencia.

El Domingo 26 de Junio presenciábamos el batacazo electoral de la coalición de Podemos, Equo e IU.

Si algo se saco en claro de aquellos resultados es que la enmarcación de Podemos en el espectro izquierdista (por su pacto con IU) había disminuido el voto del ciudadano que busca soluciones, los obreros y obreras mileuristas se refugiaron en el PP sacando los colores a los partidos que en principio tendrían que ser hegemónicos entre ese sector de la población: PSOE e IU. Visto los resultados el sector de Errejon quedaba con el discurso victorioso mientras que el sector de Iglesias perdía fuerza.

Tanto en las elecciones europeas como en las municipales (en estas últimas Podemos no se presentó bajo su marca si no que apoyo a una candidatura popular) Podemos había utilizado un discurso claramente populista basado en los elementos teóricos que Errejon sacaba de Laclau, Gramsci o Carl Schmitt.

El partido no buscaba representar al pueblo, el objetivo era el de crear un pueblo: un sustrato fúndante. Pueblo y Patria se convirtieron en la construcción universal en torno al cual giraba todo el discurso, convirtieron a estos dos conceptos en mitos móviles para que los ciudadanos se aglutinarán en torno a un punto en común, lo que Errejon llamaba el factor emocional, una religión cívica, un significante en disputa que de lograr conquistarlo daría una creencia a los votantes y por consiguiente legitimidad para poder crear un exterior constitutivo. Polarizar=politizar.

Objetivos: Construir una identidad política aprovechando el momento de fragmentación que vivía la sociedad española: el pueblo no sentía que sus intereses estaban siendo representados por los partidos políticos. Reformar las instituciones atendiendo así a la demanda de los ciudadanos y así poder democratizarlas y llevar a cabo una mayor repartición de la riqueza.

Sin embargo, en las elecciones generales se abandonó la metodología populista y se apostó por un posicionamiento socialdemócrata con el objetivo de gobernar con el PSOE e IU. El éxito veloz de Podemos jugó en su contra, el partido no pudo crear una táctica a largo plazo ya que el aumento de votantes reclamaba una solución instantánea. El enmarcarse como partido de izquierdas condicionó el voto de ciudadanos que no se sentían representados por algunas de las características tradicionales de la izquierda española.

Conclusión: En el 69 en Chile se creó Unidad Popular, la coalición de partidos progresistas que llevaría a la victoria a Salvador Allende y que rompería con la tradición violenta revolucionaria que se había visto hasta ese momento en América Latina. Los chilenos crearon una nueva vía de llegada al socialismo parlamentario o consejista a partir de la teoría de Gramsci: crear un nuevo bloque hegemónico a través de las políticas públicas y participación ciudadana.

Podemos recoge en cierta manera este testigo, busca crear un nuevo bloque histórico hegemónico, pero no como vía al socialismo, si no como vía a sustituir al socialismo. El error que cometió el partido fue el de intentar crear el bloque antes de haber llegado a las instituciones a nivel nacional, la coalición con PSOE e IU habría funcionado si primero la ciudadanía hubiese «disfrutado» de las políticas públicas progresistas, el empirismo es un eje fundamental del ser humano.

Ahora mismo Podemos se encuentra en la encrucijada de volver al discurso populista o de continuar con el socialdemócrata. Ser como Ecuador y Venezuela, o ser como Argentina y Uruguay.