Aquellos ridículos Tigres del norte

Entre un puñado de Grammys, Pérez-Reverte y el éxito internacional de Los Tigres del Norte, existe un agujero muy espeso y oscuro, por el que han pasado muchas agrupaciones mexicanas, tanto en el género regional (norteño), como en el rock. Pero vayamos a lo que nos compete en estas líneas, a las que le suenan de fondo: la tarola, el bajosexto y el acordeón.

En cuanto a lo oscuro y espeso, hacemos referencia a esas canciones que son una broma: absurdas, vacías. Tan ridículas como ese género que el cine mexicano se encargó de producir en masa, donde vemos historias de agrupaciones y solistas, en travesías de amor, aventura y fracaso hasta alcanzar el éxito masivo del público mexicano. Y sin embargo, esa gelatinosa cumbia norteña, hizo bailar a cientos de nosotros en bodas, quinceaños y bautizos.

Aquellos ridículos Tigres del Norte, desde 1968 se subieron a un camioncito y recorrieron con sus rolas sociedades mutualistas, cantinas, explanadas, redondeles y patios del noroeste del país. Con un perro mocho con la cola entre las patas, se fueron abriendo camino hasta consolidarse como uno de los conjuntos más queridos y reconocidos de México. Pioneros en cantar corridos del y para el narco (La banda del carro rojo, La reina del sur, El jefe de jefes). Han interpretado también historias redondas con finales trágicos o moralejas moralistas (El niño y la boda, Pedro y Pablo). El amor y el desamor más desgarrado (La mesa del rincón, Golpes en el corazón). Son apenas una pizca de los cientos de canciones de los Hernández, en sus más de cincuenta discos.

Vayamos pues, a este trío florido de canciones aparatosamente ridículas, de nuestros adorados Tigres del Norte.

LA DIETA (1991)

En esta cumbia para bailar de cachetito, además de levantar el polvo con el taconazo, te ahorras una cita al nutriólogo. Y al iniciar, Raúl, el del inconfundible peinado le lanza una llegadora frase a las morritas: ¿Gordita tú? ¡Que va! llenita nomás… El video complementa a la perfección esta broma de canción y, ni hablar de los pasos de baile que se avientan los felinos de la música norteña.

El contagio (1990)

Esta apocalíptica canción de amor, tiene a bien aparecer en esta película protagonizada por los mismos Tigres (Ni parientes somos). ¿Qué les diría san Piporro después que cantaron semejante cosa? En fin, un perfecto chiste autónomo:

Si el amor es una enfermedad 
estoy contagiado 
no hay doctor que me pueda ayudar 
estoy desauciado. 
(…)

Potasio y calcio hierro y cobalto 
bicarbonato y complejo b 
penicilina talidomina con dramamina y vitamina c 
un histaminico 
vitaminico analgésico para el dolor 
expectorantes, estimulantes 
hasta un laxante me dio el doctor.
(…)

El perro mocho (1976)

En este macrobailazo se comprueba que lo que se baila no es la letra si no el cencerro que se nos mete entre las venas y nos hace girar bailando. ¿Dé donde es el pinchi perro mocho?

Bonustrack
El celular (1992)

Cualquier tesis que abunde sobre el nacimiento de la telefonía celular y los comportamientos humanos alrededor de este, deberá poner de música de fondo esta pieza antropológica de los meros meros Tigres del Norte.

Ponga o quite a la lista, el chiste es que todo es un chiste.

Tantan tantán , tan tan…