EL MISTERIO DEBAJO DE LA FALDA DE LA TESTIGO DE JEHOVÁ
Tenía los ojos grandes
la sonrisa grande
las orejas grandes y las ocultaba bajos sus cabellos negros.
Una biblia gorda le martilla la vida con los clavos gordos del antiguo testamento.
Me regala un atalaya convidándome al paraíso
y sólo pienso en los salmos que cantaría con mi desafinada liga de desorden
bajo el misterio indescifrable de su siempre larga falda,
que guarda en secreto receloso sus desconocidas piernas.
Que domicilio tan distinto nos aleja cuando enciendes la vela perpetua
que nadie debe extinguir a soplo de viento sordo y acelerado.
Me aprietan por el cuello las ganas de adornarte la falda con listones y banderas
ponerle lucecitas
amarrarle un remolque pa´que me lleves contigo
tocando las puertas de los católicos y de los ateos
recibiendo portazos y premuras
bajo tu redonda sombrilla que también te esconde.
Échale doble lonche a tu bolso libre de pecado
y con esa perseverancia tan ridícula como la tuya
te espero aquí detrás de tu biblia gorda
a la vuelta del templo que te lleva al paraíso
tratando de resolver el misterio que duerme bajo la falda tuya de testigo de Jehová.