Como si para esta escritura no hubiese otro tiempo más que este

Espero volver a visitarlo. Hoy, ahí sentada, sin nada qué hacer mas que observar y detenerme en los detalles que conforman su oficina; llegué, sin buscarlo, a distintos puntos de partida. Esta escritura es uno de ellos. Es, sin la confianza o creencia en las capacidades para escribir la obra siempre soñada, la entrega irresoluta de lo que, literariamente, se ha acomulado. Mi aprendizaje ha sido este y no otro. Resignacion, tal vez, pero también otra cosa que sin ser humildad se asemeja a esta: sinceridad. No hay en mí más que esta prosa que buscando ser otra cosa se dio cuenta que no lo será y, por lo tanto, se asume tal cual es para no perderse, como tantas otras escrituras, en el deseo que no llega a realizarse. No tengo excusas y lo digo como si tuviera que disculparme. Como otros, podría esforzarme para alcanzar, al menos por satisfacción propia, la excelencia literaria. Pero nunca he admirado la excelencia, los rastrero en mí se lleva todo el encanto. Sin embargo, al no poseerlo, me llama la atención el orden y a quienes, de manera prolija, lo convierte en parte de su vida. La disciplina va por ese lado, la veo pasar y me sorprende su esplendor pero no creo en ella. He intentado unirme a sus adeptos pero ha sido en vano, el sentimiento es mutuo; aceptarnos implicaría abandonar lo que cada una dentro de sí cree propio. Mi afinidad con la mediocridad se base en la sensación constante de despedida. No puedo olvidarla, tampoco he intento vivir sin ella. De alguna manera, me siento satisfecha. Esto, por supuesto, tiene algunas implicaciones. La imposibilidad de llevar a cabo un proceso, de hacer algo que vaya más allá de un momento, de no saltar sino de avanzar paso a paso. Pintar al óleo capa sobre capa, esperando que seque la pintura para continuar; escribir, capítulo tras capítulo, una novela que no sea de momentos o sensaciones; escribir y publicar para ascender el escalafón académico; son actividades con las sueño pero que se escapan entre mis manos al, inevitablemente, preferir que lo uno o lo otro suceda de una buena vez. Por ello, ahora, me entrego así, como si no hubiese otra posibilidad para mi escritura que mostrar su raída ropa. Como si no hubiese podido darme una ducha y arreglarme un poco antes de salír. Como si para esta escritura no hubiese otro tiempo más que este.

Like what you read? Give Escritura fallida a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.