DIbujo Nama Cega

Hay días en los que no soporto la música

Por: Mila Barcia

Hay días en los que no soporto la música. Mi necesidad quiere cimentarse en lo más profundo, carcomer, permanecer allí, deshabitada por mí misma. No permito verme y allí la música pacificaría lo impacificable, lo violento. Me molestaría, me incomodaría en mi incomodidad. En mi nulidad. En mi incapacidad de pretender ser. A veces pasa. No siempre. Ningún ogro, sólo un pobre cuerpo con las manos cubriéndose el rostro. Allí está en su desesperación, sentado. Sin música. Es la desesperación el único refugio y como refugio acoge, acompaña. Pocos podrían entenderlo. Sólo quienes, amando la música, no pueden estar, en ciertos estados, cerca de ella. Resulta odioso su contorno, su unidad, sus ganas de abrazar a quien se encuentre. Fastidiosa, ridícula, pretenciosa. Lo mejor es que se mantenga alejada, entre tanto, no se deja de pensar en ella, se le desea pero no se le quiere. Repugna. Y esto puedo escribirlo porque, sin refugio, la soporto, la agradezco, la amo.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.