¿Qué necesitamos de las reformas educativas? (Parte I)

La mejor manera de saber qué le falta a un plan educativo, probablemente no es preguntándonos qué necesitan los alumnos, sino qué necesita la sociedad.

Estaba comiendo con unos amigos, hablando. Los problemas administrativos que tenemos, son ridículos. Y tristísimos. Ninguno tiene hijos, o familia qué sostener. Sin embargo, todos necesitamos empleo. La mitad de mi grupo de amigos, está trabajando 8 horas diarias para pagarle al banco lo que le deben de su tarjeta de crédito.

Sentados a la mesa, nos hablan de cómo están atados a su primer empleo formal. Porque la emoción de comprar ahora y pagar después, los cegó. El almuerzo nos sabe a muchos “ojalá no hubiera…”. Descuidan su juventud por un trabajo que no da más que para saldar el crédito que disfrutaron hace más de un año, aún con el plástico oliendo a nuevo.

“No gastes si no tienes dinero. Es obvio.

Dice una de mis amigas. Pero la verdad es que no lo es, no para miles de personas. Porque no todos tienen la fortuna de que sus padres entiendan de bancos y buró de crédito. Y hoy si tus padres no te explican cómo funciona, terminas creyendo todo lo que te dice un amable hombre en traje, a la entrada de cualquier tienda departamental. Seguimos comiendo en silencio, preguntándonos si de verdad somos tontos o si estamos sufriendo los estragos de un sistema que nos quiere hacer tontos.

Es un problema que no sólo veo en mi grupo de amigos, sino en una enorme cantidad de millennials. Según el modelo educativo 2016:

La educación es un derecho de los mexicanos que debe tender al desarrollo armónico de los seres humanos. (…) tiene la finalidad de realizar las facultades y el potencial de las personas para que éstas, a su vez, se encuentren en condiciones de participar activa y responsablemente en las grandes tareas que nos conciernen como sociedad.

Eso está perfecto. Me aclara la necesidad de inculcar frugalidad. Están las reformas en la educación sexual muy polémicas, pero no veo avances reales en la educación sobre la administración personal. Es un buen ejemplo de cómo la desinformación puede ser lucrativa.

Al final del día, estos créditos insolubles y la ignorancia de las personas al manejar sus ingresos, terminan afectando toda nuestra economía. Pero eso no es todo en lo que necesitamos progresar, por eso planeo hacer una serie de entradas hablando sobre el tema. La reforma educativa promete dejarnos a todos los ciudadanos participar en la mejora de la educación y yo estoy ansiosa por tomar mi lugar.