Como Inglaterra le ganó a la violencia en el fútbol.

El futbol genera en sus adeptos un fanatismo que muchas veces es desmedido hasta llegar a las conductas más extremas posibles que muchas veces culminan en sucesos fatales. Inglaterra es uno de los países de Europa más azotados por este comportamiento incomprensible e inaceptable, pero que hoy en día gracias a una serie de medidas propuestas y ejecutadas durante el mandato de Margaret Thatcher fue erradicando poco a poco a los asesinos del futbol hasta erigir al futbol inglés como la más segura en todo el mundo.

El 29 de mayo de 1985 se produjo una de las tragedias tristemente más recordadas en el atmosfera futbolera. El Liverpool de Inglaterra disputaba la final de la Copa de Campeones de Europa contra la Juventus de Italia en Bruselas. La previa del encuentro estaba caldeada por un ambiente tenso hasta que los barras bravas de Liverpool se abalanzaron contra sus similares de la Juventus dejando como saldo 39 muertos que en su mayoría fueron italianos. Este hecho significo el prinicipio del fin para los Hooligans.

El Liverpool y el futbol británico tuvieron que acatar sanciones por parte de la UEFA, motivo por el cual llevo al parlamento a tomar medidas ya que la violencia seguía sacudiendo los estadios en Inglaterra.

La primera ministra Margaret Thatcher entendió que estos comportamientos se convirtieron en un asunto social que no era exclusivamente del deporte. En medio de todo esto, una nueva tragedia azoto al futbol inglés. Esta vez en Hillsborough en donde el saldo fue 96 muertos. Luego de este penoso acontecimiento, la 'Dama de Hierro' impulsó una serie de leyes con el fin de erradicar a los violentos que incidentaban en los estadios.

La primera medida tomada fue prohibir el ingreso a los estadios de por vida a los líderes de los hooligans. Todos aquellos que querían seguir asistiendo a los partidos, no podían cometer ninguna acción violenta, tampoco debían estar involucrados en el uso de armas ilegales, consumo de drogas y alcohol. En cada estadio de futbol se implementaron cámaras de seguridad para permitir identificar a los violentos que cometían los desmanes.
Otra de las medidas tomadas fue la creación de grupos de élite de la policía para combatir erradicar la cuna de barras bravas que estaban situadas en los suburbios donde se encontraban, además varios agentes fueron infiltrados en el interior de los 'Hooligans’, lo que consiguió la sentencia de cerca de 50 líderes, más la judicialización de aproximadamente 5000 hinchas.

Se desplegaron operativos en donde todos los organismos del estado trabajaron conjuntamente en pos de eliminar a los barras bravas. Todos los lugares de encuentro de los 'Hooligans' era objeto de redadas policiales. También los locales comerciales que los acogían fueron sancionados.

La lucha contra las barras bravas exigía el desembolso de mucho dinero por parte de los clubes que en pro de combatirlos contrataban seguridad privada, por lo cual empezaron a tener algunos desequilibrios económicos. Ante esto, el parlamento ingles otorgaba ayuda a los clubes. El gobierno de Thatcher los otorgaba créditos a los más de 90 clubes que componen la Federación Inglesa, por otro lado impulsó la transmisión masiva de los encuentros de televisión. Con las medidas tomadas a lo largo de la década de los 90, el fútbol en Inglaterra dejó de ser cultivo de violencia para convertirse en un espectáculo familiar.