Extranjeros e inmigrantes en Paraguay

Palma entre 15 de Agosto y 14 de Mayo. A los derecha, donde las verjas, estaba la Societá Italiana. En la cuadra siguiente, Centro Español.

En Paraguay, a excepción de las comunidades indígenas, todos contamos con alguna ascendencia extranjera. Podría ser esa la razón, entre otras cosas, de tanta hospitalidad o de regocijo con los visitantes. Otra podría ser el hecho de que a partir de 1750, consagrada la mediterraneidad de la Provincia ante la ultima desmembración, era tan difícil llegar a estas tierras que, de producirse, se desataba la fiesta en homenaje a los que lo lograban.

No toda la procedencia, sin embargo, fue española. En “La ciudad de la Asunción”, tal vez el libro más importante sobre la historia de la capital paraguaya, Fulgencio R. Moreno ya consignaba que entre los colonizadores también figuraban, en orden de cantidad, portugueses, italianos, flamencos, griegos y anglosajones. Y esto en cuanto a europeos, ya que regionalmente y desde siempre, hubo un gran dinamismo de las migraciones — de una a otra parte — entre las provincias y países de la cuenca del rió de la plata.

Pero fue después de consumada la ocupación de Asunción por el Ejercito Aliado, en enero de 1869, cuando se produce la migración extranjera — propiamente dicha — al Paraguay. Los primeros en instalarse fueron los proveedores de los ejércitos de la alianza, luego las familias paraguayas que retornaban al país tras años de entrañamiento. Con ellos venían parientes y allegados hasta que, finalmente y sin menospreciar a un importante numero de aventureros y curiosos, asomaron los auténticos inmigrantes. Asunción es repoblada entonces con nuevos habitantes, con sonidos y lenguas extrañas. Aparecen diarios y revistas en idiomas extranjeros como Sauda-de, Le Francais, Le Revue Commerciale, Rivista Italiana y Cosme, entre otros: así como también era frecuente encontrar en los diarios editados español, avisos comerciales, mensajes, artículos o poemas en portugués, francés e italiano.

De acuerdo a datos extractados de informes de la entonces Dirección General de Inmigración y Colonización, desde 1882 -año de creación de aquella institución- hasta 1908, llegaron al país como inmigrantes, 12.241 personas, entre las cuales predominaban los italianos, seguidos por los alemanes, franceses y españoles. La estadística -aparentemente- no registra la inmigración que se registró por fuera de los mecanismos de la oficina, ya que en ella figuran solo 13 árabes cuando es conocido que importantes contingentes de ciudadanos de esa procedencia se afincaron en Asunción a fines del siglo pasado y principios del presente. Tampoco se verifica que, desde 1869 a 1881, ya habrían ingresado al país, por distintos medios, una cantidad igual o superior de colonos.

Si bien había mucho que hacer y poco que disfrutar en aquellos duros años, la heterogeneidad de aquella población, sumada a las irritaciones y miserias causadas por la guerra, fueron constante fuente de conflictos. No obstante y en contrapartida, surgían como un reclamo de la solidaridad y la nostalgia por el lejano país, las sociedades de extranjeros. La primera fue “Don Fernando VII”, sociedad de portugueses, fundada en 1869; luego la Societá Italiana di Mutuo Soccorso, fundada en 1871 y su homóloga la Societá Femminile Italiana di Beneficenza “Margherita Di Savoia”. Tambien el Centro Español, el Club Alemán y, ya en este siglo, el Centre Catalá, el Club Libanés y el Javerim.

Fuente: Libro “Postales de la Asunción de Antaño” — Jorge Rubiani.

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