Uruguay, me enamoré de ti

Viajar es una experiencia única e inigualable, podemos conocer nuevos lugares, nuevas personas y por supuesto, nuevas experiencias. “Viajar es experimentar cosas como si fuera la primera vez, estar en una posición en la que casi nada nos es tan familiar como para darlo por sentado” decía un escritor.
En el año 2012 tuve la oportunidad de viajar al exterior, precisamente a la República Oriental del Uruguay. Uruguay es un país pequeño que está ubicado en la parte oriental del cono sur americano con aproximadamente 3.500.000 de habitantes. A pesar de ser un país de reducidas dimensiones geográficamente hablando, la calidad de sus habitantes lo agiganta.
Los uruguayos tienen casi las mismas virtudes que nosotros, los paraguayos. Son cálidos, solidarios, gentiles, muy sociales. Como anécdota puedo contar que un día en una ciudad llamada “Durazno” quedamos varados con el automóvil en el cual íbamos. Estacionamos en una esquina frente a una pequeña pero coqueta casa. En el patio de la misma estaba una señora de unos 60 años aproximadamente, se acercó a nosotros a ofrecernos agua, conversamos un poco y al momento llega su hijo, quien era mecánico y nos ofreció su ayuda. Habrá trabajado como 2 horas más o menos por el coche hasta que solucionó el inconveniente. No nos cobró un solo peso. Tal vez ese aspecto similiar que tienen los uruguayos con nosotros es lo que me hizo sentir como si estuviera en casa.
Si hablamos de los lugares que nos ofrece Uruguay hay una variedad inmensa de destinos. En el este está la joya principal, precisamente en el departamento de Maldonado en donde se encuentran las playas paradisiacas sobre el océano atlántico. Ahí tuve la oportunidad de conocer Punta del Este, una de las ciudades más famosas de sudamérica en donde todos los años miles de extranjeros de todo el mundo desembarcan para ir a veranear. Esos días de vacaciones fueron un espectáculo hice muchas cosas, visité playas, museos, galerías, restaurantes.
Por las noches saliamos a cenar y luego paseabamos por la rambla hasta llegar al famoso monumento de los dedos en donde las conversaciones se hacian eternas mientras un grupo de jóvenes se embriagaba en la arena. Al día siguiente dormiamos hasta la tarde, almorzabamos e ibamos a la playa. Por primera vez sentí el agua salada y las olas del mar. Fué increible. Uruguay es un país digno de conocer. La belleza que deslumbran sus paisajes son únicas. Es un país del cual quedé enamorado y que algún día voy a volver.
