5 frases que no debes usar con tus hijos respecto a la comida

Por: Alejandra Gutiérrez

¿Alguna vez has usado frases como “si te portas bien te compro un dulce” o “si te terminas todo puedes comer nieve”? El efecto que produce decir este tipo de frases puede contribuir a que el niño desarrolle una relación negativa con la comida.

Aquí te voy a mostrar 5 ejemplos de frases que solemos usar al respecto y que, en vez de ayudar, perjudican, y también ejemplos de frases que puedes usar en su lugar.

1. “Ya que recojas tus juguetes, puedes comer nieve.”

Esto hace de la nieve una recompensa. Tu hijo va a vincular una tarea que no necesariamente quiere hacer, con una recompensa, en lugar de sentir la satisfacción de haber hecho bien su trabajo. Se pone énfasis en el lugar equivocado. La mejor recompensa es el simple hecho de hacer las cosas (guardando los juguetes, haciendo la tarea, limpiando la mesa). Esto hace que el niño tenga confianza en sí mismo. Se puede reforzar esa sensación de satisfacción con la descripción de lo que él o ella hizo: “A pesar de que realmente no querías hacer esto o aquello, lo hiciste muy bien, ¡te felicito!.”

2. “¡Te caíste y te golpeaste! Vamos a comprarte un chocolate para que ya no te duela y dejes de llorar.”

Tu hijo va a asociar el llanto y el dolor con sucesos amargos que necesitan ser “endulzados”. Así, la próxima vez que se caiga o le pase algo desagradable, esperará ese dulce que pueda quitar su dolor. El truco es escuchar al niño y dejar que exprese sus emociones sin necesidad de usar alimentos ni premios. Podemos decir: “¿qué fue lo que pasó?” o también “déjame limpiarte tu rodilla, ¿te duele mucho?”, y escuchar empáticamente.

El dolor se habrá abordado sin ser desviado hacia el chocolate y tu hijo va a estar seguro de que él o ella puede manejar una lesión física o emocional.

3. “Cómete todo y podrás comer postre” o “Si no comes la verdura, no habrá postre”

Puede sonar razonable pero, por un lado, puede ser que el niño no deseara comer postre en un principio. Y por el otro lado, estamos dando a entender que la comida sana es algo que se debe comer “como medicina” y damos a los alimentos como postres un sentido exageradamente positivo. Qué decir en su lugar: “Ah, así que no te gusta esta forma en que preparé la coliflor, vamos a ver si lo podemos hacer (juntos) tan delicioso como las otras comidas que te encantan” Esto reconoce que los niños tienen sus propios gustos y pueden ser respetados, y también ayuda a que se interesan por las diferentes formas de preparar sus alimentos.

4. “Cómetelo por mi (o por mamá, papá, abuelita, etc.)”

Esto crea un vínculo emocional negativo en el cual, si no se lo come, el niño puede creer que el papá o la mamá va a dejar de quererlo. Dicho de otra forma, al comerlo, está intentando complacerlos sin escuchar realmente su cuerpo y sus necesidades de hambre. Si ya es hora de la comida y el niño no quiere comer nada, podemos decir: “Sé que crees que no tienes hambre pero has estado corriendo mucho y creo que muy pronto te quedarás sin energía. Prueba un bocado o dos y vemos si te abre el apetito.”

5. “No comas mucho, te vas a poner gorda/gordo”

Esto, a la larga, genera miedo a comer. Algunas veces tenemos mucha hambre (especialmente los niños) y otras no tanta, pero es importante ir aprendiendo a escuchar al cuerpo y entender que la ingesta de alimentos se ajusta a las indicaciones de hambre. Esto también se puede conseguir a través de los hábitos. Desayunar, comer y cenar siempre a la misma hora ayudará a regular los horarios de comida y a sentir hambre a esa misma hora.

Mejor decir: “¡Sí que tienes hambre hoy!. Yo estaba así ayer, pero hoy no tengo tanta hambre. A veces me da mucha hambre por las actividades que hago, pero otras veces no lo necesito tanto”.

¿Qué te parece? ¿Te suena familiar? Cuéntame tus experiencias y qué te ha dado resultados en este proceso de alimentación con tu familia.