Autoporno: Con ellas

Es la necesidad total, ese es el punto de partida. Es lo que soy.
Mi cuerpo a la espera del contacto. Mi respiración agitada, dispuesta a turbarse más. El corazón palpita entre excitación y angustia. Sé lo que encontraré cada vez pero cada vez es distinta. La sangre recorriéndome. Un sudor frío puede precipitar mi sentir. Primero miedo y después placer. Los músculos contrayéndose, la preparación instintiva.
Mis piernas se sienten pesadas. Me tenso, me desnudan. Desnudo sus cuerpos. Les temo y las preciso. Más, más, más. La dureza gana lugar mientras se aproxima el momento en que mi carne terminará en sus bocas. Quiero ser comido, quiero ser devorado con gula. Quiero sus cuerpos sobre el mío despedazándome, quiero un orgasmo hasta la sequedad y sus gemidos húmedos ahogándome. Extinguirme. Quiero que acabar sea terminar, dejar la vida. Petit mort sin fin. Ser un cuerpo vacío, un cuerpo entregado al placer. Darles todo mi ser, que den todo hasta vaciarme. Un orgasmo enfermo que marque a fuego cada vez de forma diferente. El semen expulsado con el dolor de la urgencia. Suplicar sin decir nada, que por favor me dejen sin leche. Que lo único que quieran sea ablandar mi cuerpo en el más exquisito placer. Oscurecer de a poco. Desaparecer.
No huele mi muerte a azufre. Huele a cuerpos, a semen y perfume de mujer. Así huele el miedo a morir cada vez. Es el deseo de que no exista nada después de cada encuentro. Son ellas y soy yo.