Martina

Después de una jornada larga en la tequilería Tomás camina a casa donde Martina -su gata- lo espera con la misma cara cada día.

Bloques previos a su destino encuentra a Jonas un jardinero de Anchorage que por las locuras de su padre tuvo que cambiar de vida con una frecuencia veloz hasta que decidió quedarse aquí por su peculiar singularidad, ellos comenzaron una amistad una tarde en la que el papá de Tomás decidió comprar un árbol para construir una casa de madera la cual ilusiono a ambos desde pequeños e hicieron girar sus sueños alrededor de un pequeño árbol de tan solo 52 cm.

15 años después se dieron cuenta que lo suyo eran los gatos.

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