Triste realidad: al cáncer lo enfrentamos con polladas

Hoy es el #DíaInternacionalDelCancerDeMama. Sé que hay mucha inquietud en diversas esferas y muchos propósitos –genuinamente bondadosos– de diversas entidades en la lucha. Penosamente, todo es insuficiente. Y todavía causa más pena que para los gobiernos (todos los que hemos conocido), la salud pública nunca fue una cuestión de prioridades. Algunos de mis amigos que trabajan en ese sector, podrán enojarse. Pero no se enojen conmigo, enójense con la realidad que es incuestionable.

Una muestra: Desde el 2011 está la Ley 4392/11 del Fondo Nacional de Recursos Solidarios Para la Salud (Fonaress), que tiene como objetivo principal el financiamiento de la Atención Médica de patologías de Alta Complejidad y de Alto Costo, para todos los habitantes de la República del Paraguay, nacionales o extranjeros. Pero la ley nunca fue reglamentada. Por lo tanto, es una ley muerta.

Lo útil que podría llegar a ser el Fonaress para resolver el acceso a la salud de mucha gente en el Paraguay, no es un tema que haya sido captado por el stablishment. Ese sector, sigue siendo prebendario en su afán electoralista.

Uno de los grandes problemas que tienen los sistemas de salud es su segmentación, el hecho de que finalmente, las prestaciones a las que accede la gente dependen de la capacidad de pago de las personas; de dónde viven, de su raza, de su etnia. Esas son inequidades absolutamente injustas, innecesarias y evitables sobre todo a través de una ley que pueda garantizar el acceso de las personas a los servicios.

Hay exitosos ejemplos cercanos, donde una ley como esta, pero incluso de menor alcance, ha permitido que en sus 35 años de vigencia (sí, hace 35 años!), haya cubierto a 350.000 personas en un país de 3.500.000 de habitantes. Cubre a toda la población del país, no sólo uruguayos, sino residentes que viven en Uruguay. El Fondo Nacional de Recursos ha permitido realizar, entre muchas otras acciones, unas 400.000 diálisis.

El dato es oficial, aunque deba actualizarlo: me lo pasó hace un año y medio el consultor uruguayo Miguel Fernández Galeano, quien fuera viceministro de salud del Uruguay, a quien entrevisté personalmente. “Parece una suma rimbombante, sin embargo, no es más que multiplicar que en Uruguay el 100% de las personas que tienen insuficiencia renal, tienen acceso al tratamiento de sustitución de la función renal, a través de la hemodiálisis o la diálisis peritorial”, me dijo.

También me contó que el Fondo Nacional de Recursos de su país, ha incorporado medicación de alto costo. “Hoy, en materia de biotecnológicos, medicamentos de altísimo costo, que tienen un tratamiento promedio de 40.000 dólares mensuales y durante muchos meses, ha logrado que toda la población uruguaya acceda a todo lo que en oncología hay, con un aporte per cápita de 4 dólares de toda la población; aquella que está en la seguridad social”.

Pero claro: Uruguay ha hecho una reforma por la cual el 70% de la población está en el seguro social. Ha avanzado mucho en su sistema de salud, porque ha avanzado en la formalización de su sistema de trabajo. Han entrado los trabajadores, los jubilados, los hijos de los trabajadores, las parejas de los trabajadores, es un sistema de seguridad social ampliado.

Hoy, en el #DíaInternacionalDelCancerDeMama, me permito contarles esto porque en nuestro país, el Paraguay, la lucha contra el cáncer está aplazada. Hay unos datos que en breve podrían ser publicados, que nos permiten ver que entre 12 países, estamos en el puesto número 11. Penúltimos. Sé que muchos de los que luchan en términos de gobierno, podrán enojarse. Pero, como dice Serrat, nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.

Y la verdad, nuestra verdad, es que en el Paraguay de hoy, la salud no es una cuestión de prioridades. Y hubiera sido peor si no fuera por el enorme nivel humano de los paraguayos, de amigos y familiares, que enfrentan esta y otras enfermedades catastróficas (denominadas así por el nivel de agresividad física de las enfermedades y porque terminan siendo catastróficas emocional y económicamente para las familias), mediante la organización de polladas, asados y tallarinadas, donde la única luz que se percibe es la de la maravillosa solidaridad de los amigos y familiares.

Siento una infinita tristeza por ello. Pero la verdad, es que al cáncer lo enfrentamos con polladas.

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