A lua prateada se escondeu

Lo malo de leer ─así, a secas─ es que a veces una se malacostumbra y cree que las emociones solo valen cuando son estruendosas y brillantes, como un desenlace bien armado.

Las más de las veces no es así.

Hay una felicidad callada y sigilosa. Llega quedito. Canta shubidubidubi, luego se va.

El shubidubidubi se queda con vos.

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