El valor de las cosas.

"El hombre busca la riqueza no por necesidades naturales, sino por el deseo de emularse con otras personas para obtener la atención y aprobación de la sociedad mediante la adquisición de bienes que resultan innecesarios ...". 
Adam Smith

Uno de los principios teóricos más importantes y estudiados en la economía de la escasez, y cómo determinar el valor de las cosas. Las teorías clásicas argumentaron ( I , II , III ) desde que el valor es una propiedad intrínseca de los objetos, que el valor de un objeto es el esfuerzo que los trabajadores ponen en su producción, etc ...

"Hoy en día, los economistas creen que el valor no es algo intrínseco, no está en las cosas, sino que depende, en última instancia, de nuestras necesidades, que son culturales y subjetivas. Lo único objetivo es que las cosas están ahí y en las cantidades concretas, pero su valor está determinado por los juicios que los hombres se hacen sobre lo que estos bienes mejoran su vida y su bienestar ".

La escasez explica, en parte, el precio que se pagan por diversos bienes (oferta y demanda), pero no como nos sentimos nosotros al comprar bienes caros, y por qué desciende su utilidad según los precios de los precios. El término de escasez lo aprendió pronto en el colegio, cuando al final de curso todos buscabamos el reciente (y desconocido) fichaje de Hércules, o de aquel eterno portero suplente del Osasuna a punto de retirarse. Podías tener diez veces el cromo de Karanka, Iván Rocha o Prosinecki, pero el más valioso era el más raro; El que nos faltaba a casi todos para completar el álbum y no el del jugador más popular. También hay cosas en la naturaleza que están en cantidades pequeñas pero no tiene valor porque no tienen utilidad:

La antítesis de la escasez en nuestros juegos y pasatiempos serían hoy día la abundancia de Campeonatos de España en el deporte aficionado (atletismo, triatlón, etc ...) en sus diferentes grupos de edad, diferentes formas y distancias a la carta, que hacen que el Significado del término Campeón haya quedado prostituido hasta perder cualquier valor.

El poder de lo gratuito.

Hay mil noticias de gente pegándose por cualquier objeto gratuito. En 2007, un tal David Babusiak aficionado de los Medias Blancas, estaba viendo el partido de su equipo cuando la mascota comenzó localmente el típico ritual de lanzamiento de camisetas a la grada. No hay hijo bonitas ni de buena calidad. Son de tamaño aleatorio y están decoradas con el logotipo de científicos patrocinadores. En general, no serían una compra deseable por la mayoría de los aficionados que, literalmente, se pegan por hacerse con una en los descansos. Babusiak fue empujado y golpeado al intentar saltar por una de las camisetas, sufrió una lesión permanente en la espalda y puso una demanda civil contra el equipo.

La gente puede pagar una entrada de 300 $ por el partido, más un buen precio de los dólares en los sombreros de nachos, perritos calientes, cervezas y otros (todo el tamaño XXL americano), y luego la pega por una camiseta de propaganda gratis Y escasa. "Tienes que luchar mucho por una de ellas, y cuando tienes tus sueños, como si hubieras ganado. Es casi como un trofeo ".

En un experimento de Dan Ariely se vendieron dos tipos de chocolate a los azar: las exclusivas Trufas Lindt y unos bombones corrientes llamados Besos Hershey. Las trufas Lindt costaban 15 céntimos y los bombones Hershey, 1 céntimo. La existencia de esta alternativa más barata hace que el chocolate suizo mar mucho más atractivo, y el 73% escogió los Lindt: son de calidad muy buena que los bombones corren y se baratísimas . En la segunda fase se bajó en 1 el precio de los dos productos , y el 69% de los estudiantes escogieron los Hershey sencillamente porque eran gratis.

Pagar la deuda, y el precio cero elimina el dolor de la transacción. La oportunidad de obtener algo sin ningún tipo de contrapartida es un auténtico imán irresistible, quizá no para un estado económico pero sí para un ser humano normal ; Y la valoración de la calidad del producto - señalando las consecuencias, molestias o los costes ocultos que ocasionan eligen un producto libremente, pero que no necesitan - dejan de importar tanto como el hecho de haber hecho un buen trato.


Por qué (a) las cosas baratasv ( I , II ).

No todo el mundo le gustó las piñas Son dulces, pero ácidas, y es un fastidio tener que pelar esa corteza tan dura. Necesitas la combinación perfecta de la fuerza de un lanzador noruego y la precisión de un cirujano para no destruir y dejar la cocina como si fuera del botella.

Hubo una época en la que las piñas eran sinónimo de riqueza. Cristóbal Colón intentó traerlas a la "civilización" europea, poco habituada por eso a los sabores dulces, pero eran difíciles de transportar en buenas condiciones y más difíciles (y caras) de cultivar, por lo que era un bien muy pronto y pronto Convertida En el alimento fetiche de la realeza europea. Había quien alquilaba solo para mostrar en sus banquetes y dar así mayor sensación de opulencia. Todavía hoy, puedes ver muchos edificios y monumentos antiguos en Londres decorados con piñas. La piña del siglo XXI es casi la misma de siempre, pero nuestra actitud hacia ella ha cambiado : "NUestra percepción de su valor y la calidad de los mismos se han reducido drásticamente por su precio. Parece poco probable que hoy saboreemos nuestra ensalada de frutas con la misma intensidad que hacía Catalina la Grande ".

Otros bienes de consumo corrieron la suerte contraria, como el Seki saba o la langosta . Para los primeros colonos europeos se agotaron en abundancia en las costas atlánticas de Canadá y Nueva Inglaterra que se acumuló en las playas en montones que alcanzaban la altura de las rodillas. Por ser tantas, eran indeseables. Los colonos les daban sus cerdos, vacas y gatos esas "cucarachas del océano", las consideraban como signos de pobreza y degradación: comida de pobres. Las aprovechaban para el alimento a los niños, a los presos ya la servidumbre. De hecho, su prestigio era tan bajo que eventualmente algunos de los sirvientes se rebelaron y lograron firmar en sus "contratos" que no hay foros de comer langosta más de tres veces por semana.

Así, en el siglo XIX la gente comía más langosta de lo que nosotros podríamos soñar, pero no felizmente. Algunos ni siquiera de forma voluntaria. Sólo con la llegada del ferrocarril, el enlatado y los turistas, se dieron cuenta de que la langosta de la Costa Este podía ser un bien extremadamente caro si se las presentaban a los pasajeros como una exquisitez.

“Una mujer nunca debe ser vista comiendo ni bebiendo, a menos de que sea ensalada de langosta y champán, los únicos manjares realmente femeninos y que la favorecen”. Lord Byron (1788–1824)

Expectativas y Anclajes.

Baba Shiv pretendía estudiar cómo las expectativas modelan nuestra experiencia (I, II). Para ello, realizó falsas degustaciones de vinos mostrando el precio de cada producto, y luego midió la actividad cerebral en la corteza prefrontal de los participantes. Estos mostraron más actividad cerebral cuando pensaban que estaban bebiendo vinos de 90$ frente a vinos de 10$. La realidad es que todos los vinos eran iguales (10$), y las diferencias se relacionaron directamente con el precio en lugar de la calidad. Lo interesante es que los consumidores percibimos la utilidad según el precio que hemos pagado por un bien determinado. Creemos que el precio es siempre un indicador del valor intrínseco de los bienes.

También encontraron que las expectativas eran determinantes de la eficacia percibida de otros productos, como los analgésicos. “Las creencias generales (por ejemplo, de que los productos más baratos son de menor calidad) se traducen en expectativas específicas sobre productos específicos que realmente impactan en nuestro comportamiento”.

“Es imposible juzgar cualquier cosa o tomar decisiones sin referencias del mundo que nos rodea. La única manera de decidir si algo es barato o caro es como referencia al precio de otros bienes”.

Algunas marcas poderosas fidelizan de tal manera a sus consumidores habituales que la actividad cerebral registrada ante la exhibición de sus logotipos es la misma que la que surge ante símbolos religiosos para personas devotas. Algunas como Dior, Prada (y todas esas marcas para unos pocos snobs por las que suspira el resto del mundo pobre) son capaces de sacar al mercado cualquier adefesio y venderlo, como los ladrillos Supreme con su marca impresa a 30$, y que ahora se pueden encontrar en Internet a 1000$.

¿Dígame?

A veces el principio básico de oferta y demanda no se cumpliría, o al menos lo haría con ciertos matices y sólo en situaciones ideales, “y el mercado dista mucho a veces de situarse en condiciones ideales. En algunos casos, el propio mercado fija los precios y hace que los consumidores asuman como suyos esos precios que están dispuestos a pagar, condicionando no sólo los precios actuales, sino también los futuros”. Esa coherencia arbitraria explicaría quizá por qué, en el deporte, sentimos la necesidad de romper con ciertas marcas que se han convertido en fetiche para el runner, y no otras: como las 3hrs en el maratón, y no un sub 4´/km. Alguien dijo una vez que era importante bajar de 3hrs y el resto se vio arrastrado a intentar bajar esa marca y no cualquier otra. Ahora se ha convertido en la marca de referencia en el mundillo.

No tenemos preferencias absolutas, sino relativas o ancladas a puntos de referencia, por eso seguimos intentando acercarnos (o batir) las marcas del compañero de entrenamiento, nos seguimos sintiendo atraídos por los precios recomendados (pvp) por y las sempiternas rebajas, como esa camisa de tu tienda favorita en la que nunca te has fijado, pero justo ahora te das cuenta de que antes valía 200€ y está rebajada a 20€ (ejem). A muchos les es imposible dejar pasar una compra de escasa utilidad “simplemente porque era una ganga que había que comprar”.


La Gioconda y Neymar.

Un ejemplo de cómo actúan las expectativas y la influencia social en la creación de valor está en el arte. La Gioconda es quizá la pintura más famosa del mundo, y sería un caso extremo de prueba social referida al arte, donde nos vemos influenciados y nos adaptamos a las opiniones del resto. Se han escrito miles de páginas acerca de la perfección artística de la obra, pero la historia del cuadro fue determinante en lo que significa ahora:

“Durante la mayor parte de su vida, la Mona Lisa languidecía en relativa oscuridad. En la década de 1850, Leonardo da Vinci no se consideraba rival para los gigantes del arte renacentista como Tiziano y Rafael, cuyas obras valían casi diez veces más. Lo que impulsó esta pintura al estrellato no fue una reevaluación académica, sino un robo. Los parisinos estaban horrorizados por el robo de una pintura a la que, hasta entonces, habían prestado poca atención. Cuando el museo volvió a abrirse tras el suceso, la gente hizo cola para ver el hueco donde el pequeño cuadro había estado colgado. La Mona Lisa no fue recuperada hasta dos años más tarde cuando el ladrón, un carpintero italiano llamado Vincenzo Peruggia, fue atrapado tratando de venderlo a la Galería Uffizi en Florencia”. Sólo entonces, tras la expectación del famoso suceso, se hizo mundialmente famosa.

“Decir que los objetos culturales tienen valor es como decir que los teléfonos tienen conversaciones“.
Brian Eno

Por eso a (casi) todo el mundo le gusta La Gioconda, ve Lost y Juego de Tronos y lee los mismos best seller. Algunos no es que simplemente sean mejores o peores, sino que “serían impulsados ​​o hundidos por eventos o preferencias aleatorias que generan influencia en el resto del público. Nuestras preferencias son siempre, en alguna medida, las de otra persona. Los visitantes saben que están a punto de visitar la obra de arte más grande de todos los tiempos y vendrían apropiadamente influenciados e fascinados de casa”.


En la actualidad, lo que más fascinación (e indignación) provoca es la cantidad de dinero que mueve el fútbol. En el Observatorio del fútbol estiman el precio de transferencia de los jugadores mediante algunas variables técnicas. Neymar puede ser el futbolista más comercial del mundo, y es bueno, quizá la estrella más importante menor de 30 años; pero la diferencia de calidad e importancia en el juego respecto a otras estrellas jóvenes no es tan grande como para justificar ese precio. Hasta ahora ha vivido a la sombra de uno de los mejores jugadores de toda la historia, y no ha tenido la responsabilidad de ser un líder dentro y fuera del campo; no es uno de los jugadores más decisivos de la actualidad, y a menudo se pierde en batallas superfluas buscando su propio lucimiento personal aun a costa de los intereses del equipo.

El precio de Neymar quizá no sea su verdadero valor como futbolista. Y aunque el PSG no puede esperar recuperar la inversión a base de ganancias por títulos y ventas directas, ha abierto una expectativa difícilmente imaginable hace unos meses, con intención de crear un nuevo ladrillo de lujo, una marca al estilo de los Galácticos del Madrid de Florentino. También ha creado un ancla con esos 222 millones de € por la que, a partir de ahora, vemos cómo buenos jugadores, pero no estrellas, se sobrevaloran sin ninguna justificación de mercado salvo la referencia del fichaje mediático del verano (si Neymar cuesta esto, mi jugador estrella cuesta esto otro).

“Hay dos maneras de conseguir hacerse rico: una es haciendo más dinero; y la segunda es descubriendo que muchas de las cosas que podríamos amar ya están a la mano”.


Lecturas.

  • Valor económico wiki
  • La paradoja del valor aquí
  • Precio y Valor aquí
  • The Behavioral Impact of a Higher Price, aquí
  • Cómo la langosta pasó de ser comida para cerdos a cena de ricos. aquí
  • Por qué odiamos las cosas baratas aquí, aquí,
  • Price changes way people experience wine, study finds, aquí
  • Why Sports Fans Risk Life and Limb for a Rolled-Up T-shirt aquí
  • Predictably Irrational Chapter 3 — The Cost Of Zero Cost aquí
  • ¿Se ha vuelto el fútbol loco? aquí
  • Observatorio fútbol aquí
  • Why Neymar is different? aquí
  • ¿Por qué destaca la Mona Lisa? Aqui
  • ¿Cómo describir los economistas que hacen? Aqui
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