Hoy termino de leer mi libro, por fin, me ha llevado un tiempo. Reconozco que leo pocos, y casualmente los dos últimos hablan del fin de un colapsado mundo, de la extinción (aniquilación) humana y el comienzo de un nuevo ciclo.

Escribo sobre la mugrienta mesa-comedor de un barco de la armada boliviana que nos lleva por el río Mamore. Nos subimos en él como el que hace auto stop, en Trinidad; la ciudad de las motos y a juzgar por las miradas nada acostumbrada a ver turistas por sus calles.

Hoy es ya el tercer día de travesía. Presentaré a los personajes.

Empezando por el más cercano a mí en este momento que escribo; Murci, -de murciélago- un gato negro y raquítico, cuya función, la de cazar ratones no desempeña bien y se juega su permanencia en el barco, es aún un gatito, pero la armada no es para blandengues. La Señora Carla, cocinera del barco; Ayer para conversar algo le dije que las patatas en Bolivia son muy buenas, algo cierto. Ella me miró con cara de «qué coño es Bolivia» la mujer ha tenido una vida difícil que no contaré aquí. Lo que también tiene es una hija, Noemí, de dos años, o tres, según el día en el que se le pregunte a la madre. La niña también viaja con nosotros.

Luego están, por orden de rango el primer comandante, un joven de veintisiete años muy simpático. El segundo comandante, quien nos dejó unirnos a ellos en el puerto almacén de la ya mencionada Santísima Trinidad. El siguiente personaje es Pepe, a pocos años de jubilarse, de actitud amable y paciente viene en este justo momento a llevarse a Murci, desconozco su rango por cierto. Primer y segundo timonel, muy amables ambos y al momento de escribir esto ninguna característica remarcable, …por el momento. El jefe de máquinas, como soy el que escribo, a él le daría el papel de malo en esta historia, el de aspirante a corrupto, me inspira desconfianza y cuido mis pertenencias de él, siempre mira de reojo con el labio superior ligeramente levantado y apuesto por sus preguntas que es también homófobo. Y siguiendo con el orden de cercanía, o de lejanía en este caso tanto física como empática; Anne de veinticuatro años y Marc a punto de cumplir los veintisiete hoy o mañana. Los conocí en Samaipata unos días atrás, no lo sé. De ellos fue la idea del barco, yo me uní a ellos. Aparte de los ratones que el gato no caza no hay más pasajeros en el barco, salvo yo.

Describiré el paisaje;

Agua, agua marrón a ambos lados del barco. Las orillas son un enorme escalón de tierra que el río se va comiendo literalmente. Hay árboles caídos, árboles frondosos de troncos blancos. En cuanto a los animales; Garzas es lo que más abunda, también pájaros que no se identificar y que se lanzan al agua de cabeza para pescar. También las tortugas se lanzan en cuanto pasamos por su lado, y delfines, esos delfines rosas de río. Nunca he visto un aborto de ballena, pero imagino que tiene que parecerse mucho a estos delfines.

Quinto día.

los tábanos y mosquitos me tienen acribillado. La situación me recuerda a uno de los libros que mencionaba al principio. Hoy se supone que llegaríamos a nuestro destino. Pero olvidé mencionar que la primera noche encallamos en un banco de arena en medio del río, ocurrió pocos minutos después de habernos ido a dormir. Se intentó en vano sacarnos de ahí, de echo pasamos la noche varados, lo que tuvo algo positivo; como no había ruido del motor pudimos escuchar el jaleo nocturno de la selva, un verdadero espectáculo. A la mañana siguiente los intentos de escape se reanudaron a las seis de la mañana. A pesar del ajetreo a pocos metros de mi tienda dormía como un niño y me desperté a las siete. Los polizones ayudábamos y o estorbábamos a partes iguales. Entre nubes de humo del ahogado motor Anne esperaba sentada en la parte del barco, he de decir que era una imagen muy bella, -ella lo es- parecía una sirena con el sol detrás. Yo me la imaginaba con una cola, de esas colas de sirena que ahora uno puede comprar …Lo vi en YouTube, un tipo de no sé dónde en Estados Unidos que se creía sirena. Su novio respetaba la decisión. No sé por qué me vino eso a la cabeza. Perdimos 15 horas, de ahí el retraso.

Aparte de algunas aventurillas de cuando en cuando, el tiempo se me va montando y desmontando la tienda de campaña, colocando las pertenencias en los lugares secos cuando llueve o en la sombra cuando el sol achicharra. Cambiando la bolsa de fruta de lugar, intentando de nuevo salvar mi uña del pie. O haciendo figuritas con el barro que cogí de la orilla, … una de las veces que chocamos contra los bordes del río. En mi cuaderno de bitácora anoto frases del libro que acabo de leer. Libro en el que la protagonista anota frases en su cuaderno de bitácora. Es aviadora y lesbiana.

Ayer, día 4, -perdón por el desorden- amanecimos al borde de una aldea. Bajamos (subimos) a inspeccionar. Por supuesto los franceses por su cuenta. Yo compré galletas y pan. Esquivando gallinas y cerdos me paseé por las calles dando los buenos días a todo el que me cruzaba como uno más del pueblo, eran las seis y media de la mañana. Las mujeres son todas clones de la señora Carla, barrigonas y tetudas. Converso con algunos camioneros que esperan para cruzar el río en barcazas. De vuelta al barco me cruzo con los raperos de la aldea.

Horas más tarde hacemos otra pausa en una finca para llevar gasolina. ..tal vez olvidé mencionar que el barco transportaba combustible? Hay cerdos, vacas, caballos, patos, gallinas y gallos de pelea. También los más chungos de la región. A los primeros no los veo por que sin zapatillas y barro hasta las rodillas no me apetece ir descalzo por ahí. La señora Carla consiguió meterme miedo con toda la lista de bichos monstruosos que podrían picarme en los pies desnudos. Con la excusa de hacer fotos a Marc que ayuda a subir bidones al camión, fotografío a un tipo que anda sin camiseta y sexy hasta la gorra. -Nos pasaras las fotos no? Me pregunta Anne que sin duda le gustaría tener ese recuerdo heróico de su novio. -Claro Anne, le digo, claro. Todos se quedan prendados de ella, lógico, todos me preguntan por ella cuando se aleja a ver los cerdos. Incluso el dueño de la finca, que destaca por ser muy blanco y de aspecto viejete de lo más entrañable, acabará mostrando su lado más baboso contándonos una historia de lo más ilógica:

En Trinidad me encontré con una chiquilla, acurrucada, llorando, era mejicana y al parecer estaba atrapada en la ciudad sin dinero ni documentación para salir de allí. Le ayudé, lo hice desde el más profundo sentimiento de generosidad. Le di algo de dinero y le pagué el bus para ( no sé dónde) – oh! Como me lo agradecía durante todo el camino! Me daba besos! Una vez llegamos a nuestro destino le pagué una habitación de hotel, y le di dinero para comer. Le di una moto, para que pudiera cruzar a Brasil y así solucionar sus problemas legales en el país. …Fue un acto de amor desde el corazón lo que hice, -manos sobre el pecho- otros no hubieran hecho lo mismo, los hombres por aquí se hubieran aprovechado de ella, yo la ayudé, …aunque bueno, me hubiera gustado algo, …yo se lo propuse. -Sonríe cachondo- …por si ella aceptaba jeje. Anne y yo vertemos la mirada al río.

Update de animales: monos, cocodrilos, caimanes y pirañas. Si, pirañas.

Un hombre arrugado vive allí con su familia. A juzgar por las grietas del suelo, el emplazamiento de la casa junto al río solo será seguro un par de años más. La laguna donde pescaremos está más adentro, me unto crema anti mosquitos en las piernas. Necesitaremos un guía que nos acompañe y el hombre arrugado ordena a uno de sus hijos hacerlo, éste acepta de mala gana.

Las canoas no pueden llevarnos a todos juntos, no tengo suerte con los grupos y me toca con el aspirante a corrupto. El joven guía va con los demás, lleva un enorme rosario de colores al cuello y ojos de jaguar, no me extrañaría que de noche se transformase en uno de ellos y se coma los cerdos de su padre como venganza.

El arroyo que conduce a la laguna es angosto y difícil, yo en el centro de la canoa y sin remos agarro algunas ramas o plantas para empujar. Por hacer algo. La canoa es, preocupantemente inestable. Y ya en la laguna, y para equilibrar, intento remar con las manos. – No lo hagas, o las pirañas te morderán los dedos. Me dice Pepe. Como confío en su experiencia las saco del agua, ahora la inestabilidad de la canoa me preocupa aún más.

Estamos lejos de los demás, ni siquiera llegamos a verlos. El aspirante a corrupto me busca continuamente. – Y tus cosas para pescar?. El ya sabe que no tengo. -No voy a pescar, …contemplaré las plantas. Le digo. Saca su móvil, y pone música. El sol pega fuerte.

Desde el bote pescamos (pescan) sobretodo pirañas, como no tenemos un cubo donde poner los peces los dejan en el suelo de la canoa, los saltos y espasmos son violentos, como sus dientes. Yo me aseguro de que me guarden distancia con una botella de plástico vacía, pero como me siento en el medio tengo que defenderme por ambos lados. Y es que no son de broma las pirañas, ayer a uno de los timoneles le mordió una en el dedo al pescar una. Anne, que es enfermera tuvo que coserle seis puntos, sin anestesia. -Ya está, el chico ya tiene su característica remarcable- Las pirañas saben que pienso sobre ellas, me miran y con sus mandíbulas hacen ruido de alicates, yo les echo agua fresca de cuando en cuando. Confió en que aprecien lo que hago por ellas, y si volcamos una vez en el agua no me coman. Tras largo rato de agonía para los peces y de continúa tensión para mí, decidimos volver. Al idiota del aspirante a corrupto no se le ocurre otra que dirigirnos al medio del lago, donde no puedo estabilizar la barca con alguna planta de la inestable orilla como antes. De su móvil suena una sola canción en bucle, ..desde hace una hora. Se mueve y me hace hacerle fotos con pose de jefe de banda latina, incluso toma uno de los enormes peces que ha pescado Pepe para hacerse fotos como si lo hubiera pescado él. Poco honrado me ha salido este personaje. Me pregunta de nuevo dónde está mi enamorada. -como mi padre hace años-. También sabe que no tengo, pero en un acto de inteligencia me pongo su disfraz y me invento cualquier cosa, lo más fanfarrona posible, lo más parecido a él. Se ríe satisfecho.

Desayunamos, comemos y cenamos en el barco. Merienda no hay. La base de la dieta es siempre arroz, como cosas que de mi madre no comería, cayos y otras carnes raras. También cosas riquísimas, -Como qué? me pregunta la señora Carla poniéndome en un compromiso. Mis platos preferidos fueron el pastel de yuca con queso, el pescado frito, y la banana frita. Lo peor, cuando se colaron cual zombie unas patas de gallina en mi plato de sopa.

Cada tarde, a las 18:28, puntuales, llegan los mosquitos. Para entonces ya hemos preparado las tiendas y después de cenar nos metemos corriendo en ellas. Desde dentro puedo ver cómo decenas de ellos intentan entrar por el mosquitero, puedo incluso oír su odio. Una hora más tarde y gracias al viento de la noche ya se puede salir fuera. Es cuando me siento en la proa de la zona de carga, el ruido del barco motor queda lo suficientemente lejos atrás como para sentir la plataforma deslizarse sobre el agua en la oscuridad. Las orillas también lo hacen a ambos lados. los murciélagos, enormes, se cenan los mosquitos más rezagados. Antes de que las estrellas puedan verse por completo las luciérnagas vuelan veloces sobre mi, su luz es verde flúor e intermitente. Toda la vía láctea está ahora solo para mi. Me siento afortunado. A causa del cauce serpenteante del río el cielo gira continuamente, la cruz del sur está ahora frente a mí o a mi derecha en un rato. A veces un cañón de luz proveniente del barco motor se cruza en el cielo interrumpiendo el espectáculo, ilumina las orillas y el horizonte o asusta a un grupo de garzas que dormían ya en la oscuridad.

Sexto día. Fin del trayecto. Y del relato.

El paisaje nos ofrece hoy como despedida un precioso Arco iris, habría hecho una foto, pero ante el aspirante a corrupto homófobo, me auto delataría? Me convenzo en que mirarlo en detalle y guardarlo en la memoria podría venirme bien, lo hacía a menudo en la facultad antes de empezar a dibujar o pintar un cuadro.

Los franceses se apresuran en secar su ropa recién lavada, el barco parece un puesto de mercadillo con tanta ropa colgada. El segundo comandante viene a preguntarnos si nos ha gustado el viaje y por nuestros planes futuros. También nos preguntan por nuestros facebooks, yo lo doy de mala gana, porqué ese teatro? a día de hoy nadie me ha añadido, está claro en quien estaban interesados la tripulación. Siempre noté que mi presencia les importaba bien poco, que hacía un tipo viajando con una pareja? Sin mujer ni aquí ni allá, sin enamorada. Sin duda solo podría significar un perdedor para ellos, y quien quiere tener a un perdedor en Facebook? Dislike

El segundo comandante nos pide con vergüenza -pedir dinero es incómodo para todos- el pago del pasaje como se habló en un principio. Los franceses se sorprenden de que por la -interesada- ayuda prestada todos estos días no hayan obtenido un descuento. Yo como desde un principio ayudé bien poco, no hay en mí el más mínimo sentimiento de frustración.

Hay felicidad en las caras de la tripulación, todos nos alegramos de llegar a nuestro destino, con el barco bien amarrado a puerto es el momento de la foto final, y grupal. Noemí, que ayer ya me habló una frase, acepta subirse a mis brazos para el recuerdo. Llegan los apretones de manos, con el aspirante a corrupto homófobo la estrechó fuerte. -No has podido conmigo maldito idiota. Pienso, a la vez que sonrío.

Alvaro Caminero

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