La emoción detrás del selfie
Por: Luis Gallo
Actualmente escuchamos y leemos muchos comentarios sobre esta práctica tan millenial. Cosas como: “Un reciente estudio de tal universidad famosa, ha revelado que tomarse selfies indica una baja autoestima…” O incluso incluso una reciente columna de Ross Douthat, columnista del New York Times, donde predice La Era del Individualismo:
“La religión entrará en declive, el matrimonio será pospuesto, las ideologías serán rechazadas, el patriotismo será abandonado, los extraños no serán de confianza. Sólo la marihuana, los selfies y Facebook se mantendrán.”
Bastante extremistas, pero son opiniones a final de cuentas.
Indaguemos un poco. La autora de la primera selfie fue Anastasia Nikoláyevna Románova de Rusia. Ella colocó una cámara Kodak Brownie frente al espejo de su cuarto. Le envió la foto a una amiga, acompañada de una carta en la que escribió: “He tomado esta foto de mí misma mirándome al espejo. Fue muy difícil, ya que mis manos estaban temblando”. Y de esta manera es como a sus 13 años, la joven duquesa se convirtió en la precursora de este trending topic.

Es justamente este tipo de perspectiva la que retomamos. No todas nuestras acciones están basadas o guiadas por comportamientos que pueden ser juzgados como patógenos o no.
Hay ocasiones en que simplemente nos dejamos llevar por la emoción del momento y decidimos compartirlo.
Es esa euforia de tener a alguien a quien amas a tu lado. Una selfie es un momento de intimidad que tienes con las personas que están a tu alrededor.

