Somos adictos a distraernos


Hoy me propuse realizar una tarea muy simple: escribir algo en mi muro de facebook. Algo creado por mí. Algo que salga desde lo más profundo de mi ser y que exprese lo que siento en este momento. Estoy listo para hacerlo, para aportar mi granito de arena a una causa más positiva que la que podemos encontrar en los medios de comunicación todos los días.

¡Es hora de actuar! Estoy sentado frente a la computadora, con mi café recién hecho. Con ese aroma tan distintivo del café que invita a pensar en cosas buenas que nos han pasado en la vida. Abro la página de facebook y me encuentro que uno de mis amigos subió un video sobre cómo hacer a Yoda, el personaje de la película de Star Wars, con masa para hotcakes. Sólo dura minuto y medio y no creo que me distraiga mucho. Después de todo, un video no me va a hacer mal.

Lo veo y, ¡me parece genial! Mi mente se pierde por un instante y comienzo a pensar si hay harina para hotcakes en casa. También voy a necesitar leche, huevo, margarina, el sartén nuevo que nunca he utilizado. Es un buen pretexto para estrenar un sartén, ¿o no?

Cuando regreso de esta visión que tuve sobre los ingredientes, tomo mi taza de café, lo acerco a mi rostro e inhalo ese increíble aroma. Le doy un sorbo y descubro que se está enfriando. Así que me levanto, voy a la cocina y lo pongo a calentar. En lo que espero, observo la alacena y me pregunto, ¿tendré todo lo que necesito para preparar la harina para hotcakes?

Me desplazo rápidamente para saciar mi curiosidad. Lo primero que me encuentro es una caja de galletas finas que me regalaron en navidad y que siguen perfectamente selladas. Si estoy calentando café, pues unas galletitas no estarían nada mal. Saco el paquete y pongo tres galletas en un plato.

En lo que realizaba esto, mi café se calienta lo suficiente. A mi gusto. Regreso a la computadora y me como una galleta para inspirarme a comenzar mi tarea. Observo como el cursor parpadea pero no me siento seguro sobre qué teclas comenzar a presionar. Una galleta más podría ser la diferencia. La tomo y la coloco en mi boca.

Sigue sin llegar nada a mi mente, así que comienzo a revisar nuevamente mi muro de Facebook. Encuentro otro video que llama mi atención: 20 consejos para hacer tu vida más fácil. Con ese título a lo mejor y me da alguna buena idea. Le doy clic y me parece muy bueno. Tanto que me dispongo a comerme otra galleta para festejar que me di el tiempo de ver algo así.

Le doy un sorbo más a mi café y mi mano se extiende hasta el plato con galletas. Sólo que hora ya no hay y por supuesto que debo solucionar eso. Voy corriendo a la cocina cuando comienza a sonar el teléfono. Es un amigo que hace tiempo no platicaba con él. Nos pasamos recordando los buenos tiempos y reímos mucho. Pero ahora descubro que se me hace tarde para pasar por comida. Si no llego temprano, ya todo lo bueno va estar escogido, y no quiero que me pase eso. Me despido de mi amigo, tomo mis llaves y salgo corriendo.

Y esto nos puede llegar a pasar todos los días, hasta que decidamos enfocarnos en nuestra tarea hasta terminarla. Si no lo hacemos, el tiempo pasa y no perdona. Algo tan sencillo, que nos podría llevar tan sólo unos minutos, lo complicamos enormemente. No permitas que te siga pasando esto. ¡ENFÓCATE!

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.