Testimonio de un aborto.

Hoy amanecí con la cabeza alborotada y el corazón lleno de tristeza… ya no estás junto a mí, dentro de mí.

Desde que supe que estabas en mí te amé, aprendí a escucharte, supe que no te gustaba que me enchilara, que calmabas mis náuseas cuando tu papá me abrazaba. Vi los 27 milímetros que ocupabas en mí a tus 8 semanas, tu corazón palpitar y llenar el mío de una emoción que nunca había sentido, jamás sentí algo tan puro, tan bonito, quise llorar de felicidad, quería compartirlo con tu papá, deseé que estuviera en el consultorio con nosotros, pero como de costumbre estábamos enojados… qué pérdida de felicidad por tanto orgullo de parte de los dos.

Perdóname por ser tan imprudente y dejar que llegaras cuando menos estaba preparada. Perdóname por este cuerpo de mujer y esta cabeza de niña llena de ideas falsas de lo que es el mundo y decisiones imprudentes. Tú NO tienes por qué ser la consecuencia de eso, tú mereces ser el resultado de mi experiencia a través de la vida, una mujer madura que te prepare para el mundo en lo básico, que te dé suficientes herramientas morales para forjar tu vida y eso es algo que yo todavía no defino en mí, aún no sé lo que soy y no pienso hacer que cargues con mis demonios cuando sé que tú tendrás los tuyos, cuando sé que tu vida también estará llena de problemas como la de todos los demás, pero vendrás a un mundo mucho más destruido del que yo nací hace 25 años.

Te mereces una mamá mucho mejor de lo que puedo ser ahora, te mereces una familia y un papá que te espere y te ame, mereces ser su prioridad, mereces que tengamos consciencia de lo que es tenerte antes de hacerlo, porque cada vez es más difícil vivir en este mundo y debes saber que la familia es lo más importante que existe para hacernos fuertes, una familia sólida que comience con dos personas que se amen, que tengan paciencia suficiente para entenderse y aceptar sus errores y estén dispuestos a trabajar en equipo, los dos por igual para darte la mejor vida posible, para hacerte ver que dentro de tanta destrucción, guerra, política, corrupción y violencia, aún existen cosas buenas, personas buenas y un hermoso mundo que tendrás que cuidar.

Mereces que el ejemplo de esas buenas personas seamos nosotros y hoy no lo somos. Porque somos inmaduros, somos unos niños distraídos jugando a compartirnos en un hogar improvisado sin consciencia de nuestras necesidades o virtudes.

Eres la lección más grande de vida, de despertar, la patada más fuerte y dolorosa de realidad. Ya no puedo ser yo la misma de antes y no debo serlo. Aquella que nunca termina lo que empieza, la que creía que todo es fácil, que podía hacer lo que sea sin tener ninguna consecuencia. ¡¿Qué sentido tiene equivocarse si no aprendo de esto?! Yo misma me partí el corazón.

Me come la moral si me pongo sentimental y te imagino conmigo, compartiendo con tus abuelos una navidad, llenándote de amor y risas. Me imagino contigo en miles de momentos felices pero también me baño de realidad, una realidad en la que vivo con alguien que no me ama y quiero que entiendas eso no es culpa de nadie, en este cuento no hay culpables ni malos, solo personas imprudentes.

Y sólo puedo agradecer a la vida por ti, por ser mi primer embarazo, un lugar que no es posible que alguien o algo reemplace. Gracias por darme esta nueva perspectiva, este nuevo enfoque, gracias por hacerme ver que SÍ te quiero en mi futuro, que SÍ voy a luchar por darte una mejor yo, que te amo más de lo que he amado a nadie y nunca voy a olvidarte, ni olvidar el propósito que tuviste al venir a este mundo y dejarme, gracias por la libertad y gracias por escoger este vientre para depositar tu energía.

Sé que por algo pasan las cosas y en ésta, mi vida, así tuvo que pasar para bien o para mal. Esto es lo que es hoy y lo acepto, me acepto y ese es un paso más.

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