Catarsis por la chica que conocí gracias a que el tren atropelló a alguien.

Como lo escuchaste, el tren atropelló a alguien, hice una fila para evacuar, después un chiste, y terminé conociendo a Paula.

Cabe recalcar que estoy escribiendo esto entre lágrimas mientras escucho esto: https://www.youtube.com/watch?v=bjyShMLpnP0 porque me da gusto sufrir.

Era un día normal, un poco nublado y había refrescado respecto al medio día. Yo volvía del médico y estaba llegando a la estación de San Antonio de Padua medio dormido por el somnífero aire acondicionado del tren, sentado del lado de la ventana cuando de repente se siente un pequeño temblor en el transporte. Sin darle importancia a este hecho seguí con mi siesta para acortar lo máximo posible mi estadía en ese tren. Pasados unos pocos segundos después del temblor el tren para. Okay, ¿qué habrá pasado? Esa pregunta solo se asomó unos segundos por mi cabeza antes de replantearme el hecho y tratar de seguir durmiendo. Piiiuuummm… Se escucha. ¿Qué? Se apagó el aire, oh, mi preciado aire acondicionado, el placer de millones a la hora de viajar tortuosamente en el tren, APAGADO. How dare you?. En fin, aparece una chica de unos treinta años caminando por el costa del tren observando a detalle debajo del tren. Rápidamente aparece el rumor de que alguien había sido atropellado por la formación en a cual estaba yo, ese día.

Qué mala suerte era lo único que pensaba mientras abría la ventana para no sofocarme. Al tiempo de que otra señora sujería lo mismo a los otros miembros de mi vagón siguiendo mi ejemplo.

Esperando parado al lado de la ventana mirando por la ventana como la mayoría de los curiosos, pero no por curiosidad, sinó por aburrimiento. Al poco tiempo aparece otro rumor, hay que ir hasta la otra punta del tren para evacuar. Objetivo actualizado.

Esta transición no tiene mucha importancia mas que ser el hecho de que lo que pasó dentro, y con el tiempo justo fue lo que hizo que conozca a Paula. Simplemente, al menos yo, no lo considero importante.

En resumidas cuentas, iniciamos la fila para bajar del coso de metal ese, paramos, volvimos a andar, ví a un oficial de policía tan desinformado como nosotros. Lo único que se sabía era que alguien estaba muerto un metro y medio debajo. Hice la fila de nuevo, avanza, retrocede, para. En un punto una chica, linda, mas bajita que yo estaba delante mío en la fila. No tenía puestos los auriculares (Importante para tratar de no pasar un papelón) y chequeaba su What´sApp de vez en cuando, parecía linda.

Hay que aclarar, que, si no hay una razón clara, o una situación que me permita des-acobardarme, es difícil hablarle a alguna extraña.

Hago un chiste, que ahora no recuerdo, sobre el difundo debajo nuestro de una manera macabra el cual una señora detrás mío escucha y ríe, le sonrío y me devuelve la sonrisa. Al segundo chiste, antes de hacerlo, la miro a ella y lo suelto, invocando el misterioso poder de la mirada en conjunto con el de la comunicación no verbal. Locamente la chica me mira, era bonita, y suelta una carcajada ante el chiste. Al poco momento hago otro y otro y otro. La chica no para de reír, mientras tanto, logro entablar una conversación, le digo mi nombre, me dice el suyo. Hago otra observación acerca del fiambre debajo nuestro de manera irónica y nos reímos de nuevo, hablo, ella habla, nos conocemos ligeramente y seguímos hablando.

Oh después de como 4 meses voy a terminar esto porque tampoco le falta mucho.

Bueno, salimos del trén, la ayudé a bajar por la escalera y caminamos, hablamos y la acompañé a la parada entre chistes, risas y conociéndonos mas aún, fue una linda experiencia. Luego de intercambiar números nos despedimos y hablamos y hablamos. No ocurrió mucho mas que eso hasta un mes y algo después cuando me dejó de contestar. En las fiestas la saludé sin respuesta alguna pero me limité y lo dejé ahí y nunca mas volvimos a hablar.

Supongo que escribí esto porque me sentía mal al respecto, una chica súper copada y como pegamos onda me puso triste el hecho de que se haya desperdiciado tanto. Pero supongo que a veces es así y no se puede hacer nada al respecto. Se la pierde al fin y al cabo, porque sé que la hubiéramos pasado de diez los dos juntos.

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