The Beguiled — El Seductor

Bajo la máxima “ten cuidado con lo que deseas”, Sofia Coppola se adentra a un purgatorio confederado del que todos sus ocupantes buscan salir a como dé lugar. El resultado es una inquietante y bien lograda exploración por el doble sentido, el ridículo, y los anhelos vehementes: The Beguiled (2017)

Con cañones de fondo, indiferentes ante la afiliación de los bandos, la pequeña Amy recoge hongos en el bosque, en una clara muestra de que toda inocencia ha sido quebrantada. Durante esta candida encomienda, se encontrará con el malherido soldado de la Unión John McBurney (Colin Farrell), a quién llevará con urgencia a la escuela para señoritas dirigida por Martha Farnsworth (Nicole Kidman), y en la cuál sólo restan 5 habitantes más. Ahí, los deseos de ambos lados incrementarán las tensiones y sacarán a la luz sus verdaderos rostros.

La idea de que un hombre se encuentre atendido por bellas mujeres en su convalecencia parece más una fantasía salida de una publicación erótica barata. En efecto, la premisa del relato es bastante endeble, no obstante el interés de Coppola no es expandir la historia (para eso está la adaptación de 1971 de la novela A Painted Devil de Thomas P. Cullinan), sino en ahondar en las mujeres que danzan al rededor de McBurney.

Se podría buscar una protagonista en The Beguiled, alguien cuyas acciones sean el conductor narrativo, pero sería un ejercicio fatuo. Cada histrión (Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Angourie Rice, Colin Farrell) aporta efectivas y complejas actuaciones; primero en un preámbulo pícaro y juguetón, para luego dar paso al perturbador desenlace.

Por medio de la pintoresca y casi-onírica fotografía de Philippe Le Sourd, Coppola dota de gracia, fineza, pero sobre todo, gravedad, a un grupo de mujeres que proyectan sus deseos en McBurney. Como lo remarca la matriarca de la institución: “Soy tan franca como quiero serlo”. Las mujeres en The Beguiled toman en sus manos la narrativa, destruyendo la burda utopía, de la misma forma en que la naturaleza reclama la plantación en la que ésta tiene lugar.

The Beguiled compensa con diálogos inteligentes — que en manos de los actores por demás capaces son una delicia de oír — la falta de una historia extensa. Lo anterior, en conjunto con su elegante puesta en escena y sutil banda sonora, demuestra que Coppola es una directora en pleno conocimiento y manejo de sus capacidades, no así como guionista.