Llorar como niña.

Los hombres también lloran. Los hombres aman y cantan. También los hombres sueñan. Ningún hombre llora como niña; todos lloran como hombres.

Tu lenguaje es machista. Tú eres machista. Hombres y mujeres dan legitimidad de este trato. El mexicano es un ser machista, uno que obedece a sus mujeres. En el hogar, las mujeres mandan. En teoría, es de machos el hogar.

¿A QUIÉN PERTENECEN LOS HIJOS?
¿A QUIÉN IMITARÁN?
Difícil hablar de un tema que no todos comprenden. Más difícil aun, cuando los que comprenden no evidencian sus propios errores. Mucho menos los de otros. No todos quieren hablar.

Ser un hombre o una mujer ha resultado ser extremo. Cansado. Un trabajo sin decoro, en constante lucha entre lo que se quiere, y lo que otros esperan de ti.

No llores. Los hombres no lloran. Las mujeres sí. Lloras como niña.

  • ¿Es, el lenguaje, “machista”?

No el de todos.

En algunos casos, algunas personas escapan de su cultura a través del aprendizaje de un segundo lenguaje. Estas personas pronto descubren que las reglas de un idioma no son necesariamente iguales a los de otro idioma.

NICE TO KNOW THAT!

Sin embargo, no todos aprendemos un segundo idioma. Muchos de nosotros estamos atrapados en la corriente cultural de un pensamiento situado; pensamos y vemos el mundo, y así lo construimos, en función del lenguaje en turno.

Pero esto es absurdo. Los niños también lloran. No importa cuantos seres incompletos digan lo contrario: llorar es parte de la funcionalidad del ser humano. Yo lloro como hombre. Y no necesariamente de la manera en que se me ha indicado.

Específicamente, al momento de hablar del ser humano, es común escuchar que se habla del “hombre.” ¿En dónde están las mujeres? Hombres como yo necesitan de la voluntad de las mujeres para construir el mundo.

Aun hoy, no dejo de escuchar frases extrañas del tipo:

Dios es hombre.

La mujer salió de una costilla.

La mujer es débil.

El hombre es inteligente.

Los niños no lloran.

Las niñas tienen que cuidar a sus hermanos.

El sueño congelado de este hombre, que no sueña más, se relaciona con tener un presidente, pero también una presidenta. Ya no quiero ver primeras damas. Ya estoy cansado de las damas. Los modales también son machistas.