Not even wrong

Se ha formado cierto revuelo a raíz de la publicación de un artículo titulado ¿Sirve de algo la divulgación científica? Léelo si no lo has hecho, es muy interesante. Y voy a responder a esa pregunta. O no.

En dicho artículo se explica el estudio Debunking in a World of Tribes. Para elaborarlo han utilizado los siguientes datos extraídos de Facebook, que corresponden a un total de 54 millones de usuarios durante un periodo de cinco años (de enero 2010 a diciembre 2014):

Los datos utilizados en el estudio, extraídos de la Graph API de Facebook.

Agrupan las páginas en tres categorías: aquellas que publican noticias científicas, aquellas que se dedican a diseminar informaciones sin ningún tipo de evidencia que las sustenten, y aquellas que se dedican activamente a desenmascarar esas falsas informaciones.

De entrada se puede observar algo interesante: aunque los conspiranoicos hacen más ruido (al menos proporcionalmente), hay mucha más interacción con las noticias de ciencia.

Pero, ¿por qué esa diferencia en el número de páginas evaluadas?

To our knowledge, the final dataset is the complete set of all scientific and conspiracist information sources active in the US Facebook scenario.
¿¡En serio!? ¿¡83 páginas de ciencia nada más!? ¿¡Pero qué cojones!?

Si echas un vistazo al anexo donde aparece el listado de la primera categoría, aparecen, entre otras, las páginas del CERN, la NASA, Nature, National Geographic Magazine, Discover Magazine, Wired Science, Popular Science, The New York Times Science… Es decir, periodismo científico, no divulgación.

El estudio se centra en la tercera categoría:

The third category contains all pages active in debunking false rumors online. We use this latter set as a testbed for the efficacy of debunking campaign.

¿Y cuál es el resultado?

We examine 47,780 debunking posts and find that attempts at debunking are largely ineffective. For one, only a small fraction of usual consumers of unsubstantiated information interact with the posts. Furthermore, we show that those few are often the most committed conspiracy users and rather than internalizing debunking information, they often react to it negatively. Indeed, after interacting with debunking posts, users retain, or even increase, their engagement within the conspiracy echo chamber.

¿Esto qué quiere decir? Que cuando un antivacunas recalcitrante ve una foto como la siguiente en Facebook, por lo que sea, no se siente inclinado a cambiar de opinión:

Sí, no he podido evitar volver a usar esta imagen…

Esa foto la saqué de una de las páginas que aparece en el listado. Podrías pensar que estoy exagerando o haciendo cherry picking, pero no. Te voy a dejar los tres primeros enlaces de la tercera categoría (te animo a seguir comprobando el resto):

  1. Refutations to Anti-Vaccine Memes
  2. Boycott Organic
  3. Contrails and Chemtrails: The truth behind the myth

Si ya es difícil cambiar de opinión cuando se trata de un debate sosegado y argumentado, imagina cuando se utiliza el insulto y la mofa (tengo la loca hipótesis de que no vas a hacer cambiar a nadie llamándole idiota a la cara). Ahora bien, ¿en serio esto pone en duda el papel de la divulgación y su utilidad? ¿Es esa la pregunta?

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