Toma 1: por qué escribir?

“Dreams are just ideas, until you take the first step to make them happen”

Escribir puede resultar ciertamente una interesante terapia. Es interesante ver cómo lo que alguien escribe puede conectar con tantos y al mismo tiempo estar tan íntimamente conectado con quien produjo esas líneas. Hace poco leí un corto texto de una amiga muy querida con un discurso consecuente, bien llevado, atrapante, sólido. Suelo ser bastante crítica, con el mundo y conmigo misma, y, siendo así, cuando digo todo esto es porque realmente sentí un golpe de frescura y felicidad al leer lo que ella tenía para decir.

A lo que voy con todo esto es que, mientras iba digiriendo una a una las palabras de su post, sentí decididamente la necesidad de hacer lo propio. ¿Por qué no? ¿Qué me impide hacerlo? Nada en realidad. A veces tan sólo necesitas de un empujoncito para dar el pequeño primer gran paso. Tal vez suena decisivo, y esto simplemente represente un poco de nada en realidad, pero heme aquí sentada en mi habitación, un fin de semana a media noche, tratando de hacer un simple monólogo de la experiencia que acabo de tener. Y… ¿por qué no?

Empecé a escribir sin ninguna línea discursiva en mente. Me gusta el arte, aunque soy poco constante. Solía escribir en mis primeros años de universidad y hoy, después de un buen tiempo, sentí la deliciosa necesidad de escribir. Justo ahora me siento viva, entusiasmada, plagada de una indescriptible sensación, que supongo debe embargar a los escritores. No sé exactamente a dónde conduce todo esto, ni siquiera este simple texto. Sólo sé que hoy podré irme a la cama tranquila, sintiendo que hice algo que valió la pena, que me hizo sentir viva.

¿A qué puedo arribar después de todo esto? Creo que a dos simples cosas: lee todo lo que tengas a la mano, “no juzgues un buen libro solo por la portada” (en este caso, un simple artículo sin mayores pretensiones de una novel escritora se convirtió en el combustible necesario para darme la señal de partida para escribir estas líneas), y segundo, déjate llevar por esos influjos tan básicos (y primitivos en ocasiones) que puedan aparecer en tu rutina… que tus pasiones encuentren una vía de escape, tu talento escondido puede ser el empuje, la motivación que otro requiere para hacer realidad sus propios sueños. Dale chance a los demás y regálate a ti mismo la oportunidad de hacer lo que realmente deseas.