Cómo acercar las criptomonedas al gran público

El Blockchain o cadena de bloques, la enorme base de datos distribuida que genera registros seguros y confiables, está a la orden del día pero todavía no ha conseguido una adopción masiva.

¿Qué impide que esta tecnología cale entre el gran público? Sin perder de vista que se encuentra aún en una fase embrionaria, una de las principales barreras para su adopción masiva es la volatilidad en el precio de las criptomonedas. Los cambios en la oferta y la demanda generan desconfianza e inseguridad. El resultado es que los usuarios no se plantean utilizarlas para operaciones cotidianas.

Francisco Gordillo, especialista en criptodivisas y CEO de Fluon Ecosystem, considera que esta volatilidad “es típica de mercados nuevos en los que aún no existe una masa crítica y las curvas de oferta y demanda todavía se desplazan con brusquedad”. Según Gordillo, la fluctuación se debe a “la falta de entendimiento del valor intrínseco de las criptomonedas, derivado de la novedad del esquema de colaboración basado en la descentralización y a la limitada liquidez de los mercados donde cotizan”.

Para abordar esta problemática y acercar las criptomonedas a la sociedad, Banco Sabadell organizó la primera Hackathon de Smart Contracts Ethereum el pasado 27 y 28 de febrero, en el marco del 4 Years From Now (4YFN), durante la celebración del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona.

Con Vitalik Buterin, creador y líder de Ethereum –plataforma basada en Blockchain– como estrella del evento, la entidad bancaria preparó un entorno de desarrollo formado por una red privada de Blockchain para los cerca de 40 participantes. Entre ellos, Endesa, Roca Junyent, Zurich, Artistic Island, BigChain DB, Biid, Quipu, Riddle & Code, Scytl, Sharge y Starting legal. El objetivo era encontrar casos de uso de criptomonedas y llevarlos a la práctica con smart contracts o contratos inteligentes.

Una vez analizados los retos, se identificó que la creación de una moneda electrónica vinculada directamente con el dinero físico serviría para generar confianza en las criptomonedas entre el público general. Además, se eliminarían las temidas fluctuaciones de valor. Todo ello ayudaría a aumentar el número de transacciones realizadas con este sistema.

Tokenizando euros
 

 ¿Cómo se podía bajar a tierra esta idea? Con un contrato inteligente. Una herramienta informática que se ejecuta automáticamente gracias a la tecnología de cadena de bloques. En este caso, basado en el estándar ERC20, un código libre creado por los desarrolladores de Ethereum, y las funcionalidades que presenta la Open API de Banco Sabadell para introducir y sacar dinero de un monedero personal. Esta modalidad de contrato permitió tokenizar euros –los tokens representan ítems del mundo real, como monedas, kilowatios y otras medidas, en el universo Blockchain– dentro de esta red.

Gracias a la tokenización, se asigna a cada usuario una ID criptográfica, que garantiza que únicamente esa persona tiene acceso al dinero asociado al monedero. Para mayor seguridad, solo el banco puede ingresar dinero en las cuentas o transferirlo de unas IDs a otras mediante la Open API.

Problemas de identidad y seguridad
 

 Sin embargo, Banco Sabadell detectó que la creación del contrato inteligente generaba problemas técnicos y legales. El más importante tenía que ver con la dificultad de identificar a la persona relacionada con cada ID. Para corregirlo, se añadió un programa de identidad dentro de la misma red para verificar que la ID se correspondía con un usuario concreto.

Dicha ID también asignó una serie de permisos y condiciones para que la entidad pudiera controlar y bloquear el dinero, de la misma forma que ocurre con una cuenta tradicional. Así, se aseguró poder verificar la identidad tanto por medios tradicionales como digitales y evitar su modificación.

La inmutabilidad de las transacciones es uno de los puntos fuertes del Blockchain. No obstante, también puede convertirse en una deficiencia, ya que, al ser imposible eliminar y alterar los contratos inteligentes generados en la red, los errores tampoco pueden corregirse.

Ante este desafío, Banco Sabadell ideó un sistema de bloqueo de la ejecución de un contrato o de la actividad de una persona determinada a través de un control de permisos agregado al sistema de gestión de identidad.

El reto no acabó ahí. El funcionamiento de Blockchain exigió otra vuelta de tuerca. Si no es posible aplicar modificaciones ni correcciones, ¿cómo se responde ante un fallo de programación o cuando un contrato está comprometido? Para ello, se propuso diseñar un sistema de control de versiones y migración de contratos, de tal manera que se pudieran redireccionar todas las peticiones legítimas a las versiones mejoradas de estas herramientas autoejecutables.

La regulación, aún por definir
 

 Aunque no se abordó directamente durante el evento, la regulación es otro aspecto que contribuye a generar desconfianza en la cadena de bloques. A día de hoy, se tiene poca información sobre cuál y cómo va a ser el marco normativo de la tecnología Blockchain.

Es posible que sea demasiado pronto, pero ya hay intentos por aclarar este punto. Un buen ejemplo es LYRA, una red española de Blockchain entre corporaciones, que acaba de nacer con el objetivo de reducir los problemas de seguridad y solucionar los fallos técnicos que limitan las posibilidades de esta tecnología.

La Comisión Europea también ha movido ficha al respecto para definir un mercado único, regulado y seguro en Europa. El órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE) ha lanzado RegTech, una prueba piloto regulatoria basada en la cadena de bloques.