Alma miedosa.

Mi interior tiembla cada vez que te tengo cerca. ¿Podrías calmar esta incesante inquietud?
Aunque lo intentes, la contienda eterna no desaparece de mi cerebro; pensamientos se entrecruzan con sensaciones, y jamás llegan a un acuerdo.
Nadie quiere ceder. En este contexto, ¿lo harías tú por mí?
Si la respuesta es no, enséñame tu secreto, porque siento que me desintegro por dentro cuando estás a mi alrededor.
¿Alguna vez te has sentido así?
… Pero aguarda, aún no hables. La magia está por llegar, aunque con un poco de retraso.
El cordel invisible de los cuentos de hadas conecta por un fugaz instante nuestras miradas.
Así, dentro del aterrorizado verdor de esos ojos, descubro tu verdad.
Y ambos reímos cual cómplices. Aunque ni siquiera hubiésemos soltado una palabra.
