meteorología

Cuando íbamos al cole y hablábamos de las profesiones de nuestros padres todos flipaban un poco con el mío.

Algunos eran médicos, unos trabajaban en fábricas, alguno en el corte inglés, había arquitectos, agricultores, dependientes, pero ninguno era como mi padre

mi padre era meteorólogo

“¿los que dan el tiempo en la tele?” me preguntaban siempre

Era físico y un apasionado de los números.

Aunque tuvo muchos otros trabajos, el mejor sin duda fue ese.

un trabajo en el que se puede contar los rayos que caen en una noche o en el que te llama la misma señora todos los días durante años para saber qué día va a hacer puede ser muy guay.

Como inconvenientes tenía que todo el mundo le preguntaba qué tiempo iba a hacer tal día o tal otro, dejando sobre él responsabilidades como hacer una boda al aire libre o no, por suerte él tenía su frase mágica de: “la meteorología no es una ciencia exacta” por si acaso.

Adoraba las tormentas, los datos sobre litros de lluvia, la humedad relativa, las presiones, las isobaras y todas esas cosas raras de ese mundo maravilloso.

Contagió a mi madre su pasión y veían juntos las nubes, los dos en sus tumbonas en la terraza o cogían el coche y se iban en busca de la tormenta en los que me imagino sus momentos más felices.

Si se me ocurría preguntarle que me iba a encontrar en mi siguiente destino de vacaciones, él me llevaba a su despacho y me ponía el mapa en el ordenador, mientras yo pensaba “ya la he liado” y me daba una charla de frentes que entraban desde nosédonde y podían hacer que noséqué hiciera que lloviera o no, yo impaciente le decía “papá, al grano, lloverá o no? “

hoy daría cualquier cosa porque me diera una charla interminable sobre lo que fuera.

El día que murió, hace hoy cuatro meses, estábamos en el tanatorio y era un día soleado y caluroso de septiembre, todavía verano.

De repente, sin venir a cuento estalló una de las tormentas más espectaculares que habíamos visto en mucho tiempo, rayos y truenos bestiales y lluvia sin parar.

La gente entraba empapada, sorprendida y emocionada diciendo: “esto es cosa de Arturo”

Y sí, lo mismo pienso yo, fue su manera de decirnos: “me voy, pero seguiré por aquí”