El bloqueo creativo y el tesoro más buscado, la inspiración.

La curiosidad de toda persona creativa sea del ámbito que fuere siempre estará fuera de todo aquello que conoce. Se encuentra en los rincones mas recónditos de todo lo que no forme parte de una rutina preestablecida. Sí, la ya gastada forma de decir zona de confort. En busca de un universo creativo que sacie un vacío difícil de explicar y a veces superar, el bloqueo creativo y la respuesta a una búsqueda de no se muy bien a qué.
La creación se resume en vocación, pasión y aventura. ¿Habremos encontrado nuestro Ikigai? Quién sabe, la creación no tiene limites ni barreras, existen infinidad de campos que explorar.
Pero éste Ikigai en las almas viajeras parece ser que a veces se esfuma y hay que salir a toda prisa y perseguirlo antes de que sea demasiado tarde. Y entonces huimos lejos muy lejos o tal vez cerca, pero con otros ojos, para descubrir todo lo desconocido. Fuera de nuestra rutina y alimentar nuestra alma de culturas, colores, olores y vidas de desconocidos que en un abrir y cerrar de ojos te cambian la vida convirtiéndose en mejores amigos.
Es por esa razón que recorrer mundo inspira, es una fuente de creatividad. Sale de ti, de lo más profundo de tu ser y pasa a la acción. Estás en un lugar diferente y todo puede ocurrir. Estás alerta pero tu mente está clara dispuesto a absorber todo lo que tu aventura esta dispuesta a ofrecerte, a aprender y dejarte llevar. Te adaptas, cambias tus horarios, cambias tu forma de comer, prestas atención a la grandeza de respirar y aprecias los olores de las calles, escuchas y nuevos sonidos entran en ti provocando incertidumbre por si no logras entenderte, suerte que una sonrisa siempre logra traspasar fronteras.
Tal vez algunas cosas no te gusten y sin embargo ahí estás tu frente a lo desconocido eligiendo aceptar la situación y aceptarte a ti mismo, aprendiendo, inspirándote.
