UNA REFLEXIÓN PARA LOS ARGENTINOS

“Si cada uno se dedicara a barrer su propia puerta, el planeta estaría más limpio” Madre Teresa de Calcuta

Idealizamos, tenemos la mirada puesta en el Norte, en el dólar. No sabemos lo que valemos, le damos mil vueltas a cualquier Europeo, no tenemos nada que envidiarle en términos de capacidades a un Norteamericano. Nos cuesta aprender de nuestra historia, no sabemos vendernos en el exterior, vivimos hace ya unos años en un estado de pesimismo reinante.

Muchas veces no queremos nuestra Patria, no valoramos nuestra historia, no entendemos que somos una nación joven, una democracia en pañales. No nos tenemos paciencia.

Criticamos a la clase gobernante, con razón, criticamos a la clase empresarial, a los sindicatos, a la porción de la población que define una elección. Somos lo que somos, no lo voy a negar, pero tenemos una potencialidad infinita, oportunidades geográficas y magnánimos recursos naturales.

Quizá peco por estar hablando desde un pequeño porcentaje de la sociedad (2,5 cada 1000 según el último Censo) que es acreedor de un título universitario, aún así, mis palabras tal vez sirvan a modo de reflexión. También quizá peco por tener una mirada un tanto optimista de la realidad, de un esfuerzo por no perder la esperanza de que todo mejore.

Como argentinos nos movemos en péndulo entre una soberbia que muchas veces cae mal y una profunda desconexión con nuestra idiosincracia, con nuestras capacidades como país y como argentinos. No valoramos las oportunidades y apertura que tiene este país en relación a naciones más antiguas. Educación universitaria gratuita, salud pública, apertura frente al extranjero, una relación directamente proporcional entre extensión territorial y puestos de trabajo, etc. Sé que todo esto es debatible y los más pesimistas seguro puedan argumentar desde la otra cara de esta moneda. La realidad siempre tiene dos caras, me parece que es tiempo de mirar el lado positivo ya que creo que sólo desde ahí se construye y se rompe el círculo vicioso que nos gobierna.

Esta clarísimo que así cómo somos una democracia joven tenemos un largo camino por delante. Es evidente que necesitamos políticas públicas en torno a la igualdad de oportunidad, para disminuir la inflación, blanquear la devaluación y combatir la inseguridad, reformar el Poder Judicial, generar mecanismos más eficaces para combatir la corrupción, una nueva ley de educación nacional, mejoras en infraestructura de hospitales, actualizaciones salariales, etc, etc, etc.

Somos solidarios, quizá porque un estado liberal mínimo no forma parte aún de nuestra identidad, conservamos la capacidad de preocuparnos por el otro, de querer ayudar al que menos tiene. De un tiempo a esta parte, felizmente presenciamos la creciente incorporación de jóvenes a la “nueva política”, de adolescentes que donan su tiempo para ir un fin de semana a construir una vivienda, de amigos que dejaron todo para irse a las zonas más olvidadas de nuestro país a entregar su vida por los demás. No digo que esto no pase en otro países, no quiero que se mal interprete, pero si creo que la masividad de este compromiso que describo y veo en Argentina no es un dato para pasar por alto.

Tenemos cinco Premios Nobel, somos reconocidos mundialmente por nuestro Mabec, tenemos un Papa, una Reina y a Messi. No quiero caer en el cliché pero me parece importante que nos detengamos un minuto a mirar nuestros logros.

No estamos condenados, nadie lo está. Argentina es un país increíble, con gente que vale la pena. No perdamos la esperanza, no nos dejemos ganar por el pesimismo, no seamos nuestros peores enemigos. Todos los días podemos empezar a ser distintos, a empezar un camino de transformación política y económica para alcanzar a nuestros referentes del primer mundo.

No nos olvidemos que el corazón humano es el mismo en todos lados, no creamos que la violencia que estamos presenciando en Argentina es potestad sólo nuestra, ni la crisis de valores. Mejoremos las Instituciones, tomemos buenas decisiones personales todos los días, eduquemos con el ejemplo, tomemos consciencia de no trasladar nuestras insatisfacciones a nuestros jóvenes. Invirtamos en nuestra sociedad, en nuestra comunidad, en nuestra Patria.

Estoy feliz de haber nacido en este país y soy una bendecida por todas las oportunidades que tuve. Confío que somos una gran nación, que las quejas de hoy son coyunturales, que necesariamente vendrán mejores etapas para nosotros.

Apelo hoy, en vísperas de nuestra fecha patria, a la reflexión. Nos invito a renovar el compromiso y la esperanza en nuestra nación.

Humildemente, estas palabras fueron escritas por una argentina que tuvo la oportunidad de vivir y trabajar un tiempo en España, y que entiende que le debe a su País y a sus compatriotas al menos esta palabras…