A la edad de los 19 creemos que pensar en el futuro es cosa de los de 25.
A los 25 creemos que asentar cabeza es a los 30.
A los 30 creemos que madurar es a los 40.
A los 40 creemos que aún estamos con energía para cumplir muchas metas.
A los 50 nos sentamos y nos preguntamos: Qué hice a mis 20? Qué hice a mis 25? Por qué no lo hice a mis 30?… Y así sucesivamente se nos fue el tiempo.
Vive, disfruta, ámate, ama y siempre camina de la mano con Dios.
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