SEAMOS DEMOLEDORES POR UNA NOCHE

He tardado mucho tiempo, quizá demasiado, en darme cuenta de esto pero siempre se ha dicho que más vale tarde que nunca.

Creo que el hecho de que hayas salido de mi vida es lo mejor que me ha podido pasar jamás. He estado mucho tiempo pensando que la culpa era mía, que no me lo merecía y, ¿sabes? Es verdad. El estar tan mal, el dejarme pisotear ha sido sólo culpa mía y no, no me lo merecía. Siempre he merecido mucho más.

Han sido 4 años de “maltrato psicológico”, de hacerme sentir que no valía nada, que no era sexy, que jamás iba a haber un solo hombre en el mundo que me deseara, que quisiera algo conmigo. Que estaba loca. Que lo que yo quería no valía, no importaba o ni tan siquiera existía. Que lo que yo sentía no valía nada. Que me imaginaba las cosas. Que quería controlarlo todo. Lo único que pedía era que me respetaras, no ya que me quisieras porque era imposible que sintieras algo por alguien que no fueras tú mismo.

Y ahora me alegro tanto de que no estés en mi vida que no puedo parar de sonreír a cada instante. Es triste porque una vez fuiste tú el que me hacía sonreír sólo con mirarme y ahora lo hago al saber que jamás volveré a verte.

Alguna vez te he dicho que me alegro de que te vaya bien, que seas feliz, pero ahora me doy cuenta de que era mentira o efecto de un bajón porque realmente no me alegro de que seas feliz porque una persona tan mala como tú no se merece ni se merecerá jamás ser feliz.

Ahora crees que la quieres, que estáis bien pero terminarás jodiéndole la vida como has hecho con todas, porque no he sido ni la primera ni, desgraciadamente, la última. Porque eres muy mala persona, de esas que se sienten bien cuando hacen que los demás se sientan mal y así creerte que tu vida no es tan mierda como es.

Supongo que no lo sabrá pero seguro que se termina dando cuenta de cómo eres, que mientras a una le dices que la quieres, a otra le dices que se baje las bragas. Que gastas bromas crueles, que te ríes de las chicas, que las pones verdes, que a unas las dices que otras no significan nada para ti, que prometes mucho y no cumples nada.

Quizá haya sido un poco mala al poner por escrito todo esto pero jamás seré tan mala persona como tú. Y yo sí que me merezco ser feliz y desde que has desaparecido, lo soy. Porque me habrás roto de todas las formas en las que alguien puede romper a otra persona pero me estoy recomponiendo sola, sin parches, sin atajos. Porque yo sí sé lo que quiero y no necesito un sustituto para seguir con mis juegos de crío.