
Con Berta, hoy toca Mangoré
Un proyecto musical y motivacional para la juventud paraguaya.
Es tanta la pasión con la Berta vive su carrera y todo lo que gira alrededor de la misma que el hecho de compartirla con otros es un vuelco natural en su camino. Es así que nace el proyecto de visitas a colegios llamado “Gira con Berta Rojas, hoy toca Mangoré”, que al día de hoy lleva recorrido más de 70 instituciones ante más de 30.000 alumnos en 24 ciudades del Paraguay.
“A mi me invita el colegio Goethe a darle una charla a los chicos, en ese momento yo me fui no con muchas expectativas de que los chicos me escucharan o me prestaran atención, y sin embargo me encontré con una juventud divina, se sentaron, me prestaron atención, me hicieron preguntas, me pidieron que toque y ahí me di cuenta de algo y dije ‘esto tenemos que hacerlo en otros colegios, hacer crecer’, y así surge la primera gira por los colegios”, comenta Berta sobre los inicios de una idea que creció a partir de esa primera experiencia.

“La gira fue tomando su camino y forma con el tiempo, se convirtió en un proyecto musical pero en gran parte motivacional y creo yo que los elementos que hacen a la vida de Mangoré -a quien la gira está dedicada- son elementos que pueden ayudar a cualquiera en su vida. Imaginate, ¿cómo hace un hombre que nace 15 años después del fin de la guerra de la triple alianza, en un país como Paraguay, para convertirse en el más grande compositor y guitarrista de todos los tiempos? ¿Cuál es la fuerza que lo hace llegar hasta eso? Y cuando vos empezás a abrir esas capas de su historia y te encontrás con su historia y motivaciones te encontrás con elementos que te pueden servir a vos en tu vida”, sigue Berta con notable emoción al hablar de Mangoré.
“El primer elemento es la pasión, el otro es la disciplina; la habilidad de hacer la misma tarea todos los días con el objetivo expreso de la excelencia y no con un mero afán repetitivo. Estas son cosas que le pueden servir a los chicos, también el hecho de que Agustín Barrios haya tenido tan arraigada dentro suyo a su tierra, y el orgullo de su pertenencia, ese es un factor de crecimiento muy importante, porque el que crece afirmado en su tierra crece fuerte, crece sano, no crece con complejos. Son cosas muy importantes de marcárselas a los chicos, porque a mi me gusta el acento paraguayo, el guaraní, que nuestra música se escuche, me gusta que los elementos que forman parte de nuestra identidad no se pierdan y que, al contrario, se enriquezcan. Y si los jóvenes no se enamoran de lo paraguayo vamos a ir perdiendo terreno e identidad como nación. La obra de Agustín Barrios te muestra esa pasión y es lo que hace que este proyecto me apasione tanto”, continúa.

Es tanta la pasión con la que Berta habla a los estudiantes que rescata esta anécdota para ejemplificar lo que ocurre en las giras por los colegios: “En las giras nosotros llevamos elementos audiovisuales para poder comunicar bien el mensaje, llevamos pantallas, proyector, parlantes, porque también es importante mantener viva la atención de los chicos con estos elementos. Llegamos en este caso al colegio Lumen, con todo nuestro despliegue. Probamos todo, estaba todo listo para arrancar, y al momento de subirnos al escenario para iniciar se corta la luz. En lugar de suspender decidimos seguir, así que me subí al escenario y comencé a hablarles a los chicos con mi voz normal, y dije que en este lugar en donde no falta nada, tenemos la oportunidad de volver a lo mínimo y que lo que nos encuentre hoy, a ustedes conmigo, sea el hecho de que me permitan llegarles porque me abren su corazón. Y así fue, hicimos más de una hora de charla, guitarra, encuentro en la más absoluta precariedad tecnológica y con la más absoluta riqueza espiritual”, relata Berta con emoción y agrega que esto le sirve como muestra de lo que puede lograrse con la juventud si se los trata con cariño y con respeto.

Al final de cada evento en la gira hay una sesión de preguntas y respuestas, Berta cuenta que las consultas de los estudiantes suelen ir siempre hacia las curiosidades de la carrera y de los viajes, pero así también guarda como especial aquella vez que le preguntaron qué le diría a Agustín Barrios si lo pudiese tener en frente: “Esa fue una pregunta que me permitió de alguna manera ejemplificar una situación muy particular de una obra de Barrios que tiene una nota que suena muy mal, que no tiene justificación armónica en el contexto, si uno mira el manuscrito la nota está escrita por Barrios, y realmente quiero preguntarle qué estaba pensando”, relata Berta entre risas.
Consultada sobre el aporte que la música puede dar en la vida de los jóvenes, Berta responde: “Cuantas más facetas de nuestra sensibilidad descubramos más vamos a conocer nuestro potencial como seres humanos. Poder escuchar música y leer libros, abre la mente y mirada hacia otros lugares fuera de uno mismo. El estudio de la música, así como el deporte, entrega disciplina, y es la disciplina la que hace la diferencia entre la gente que consigue objetivos en su vida y los que no. El hecho de poder ser consecuente con un objetivo, poder realizar una tarea diariamente, te hacen poder explorar y enriquecerte”.

Para culminar, Berta relata con orgullo una anécdota sobre lo que ocurrió en una escuela luego de su visita: “En una escuela del interior del país pasó algo muy lindo que me contó la directora; cuando era la hora del recreo siempre los chicos pedían pelotas para jugar, pero luego de la charla, además de pelotas, varios chicos pedían guitarras para poder practicar. Eso me llena de satisfacción”.