La lectura como estimulación temprana

Por: Leticia Gómez.

Leticia Gómez.

“Tu niño desde el momento del nacimiento es potencialmente un genio”.
— Glenn Doman.

Cuando estimulamos a nuestro bebé, le estamos abriendo un abanico de oportunidades y de experiencias que le harán explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma natural, no se trata de una terapia ni de un método de enseñanza formal.

Es sabido que el bebé nace con un gran potencial y nuestra misión de padres es hacer que se desarrolle al máximo y de la forma más adecuada, positiva y entretenida posible.

La lectura es una práctica milenaria que hoy va perdiendo terreno frente al desarrollo de otros medios de entretenimiento e información.

Las cosas que nos gustan hacer son normalmente aquellas que nos resultan fáciles, porque nos sentimos dotados, lo disfrutamos y estamos seguros de que lo vamos a realizar bien. La lectura es una de esas cosas, si nos resulta asequible leer, nos encantará pasar el rato leyendo. De manera que es una tarea fundamental de los padres fomentar y potenciar la lectura en sus pequeños.

El hábito de la lectura debe ser tan natural como aprender a atarse los cordones, por ello para que sea una costumbre en el niño, los padres u otro adulto encargado deben proporcionarle un cuento corto todos los días y se convertirá en una rutina que poco a poco cautivará su interés.


Los tres primeros años de vida serán claves en la estimulación y definición de los ciclos de máximo desarrollo cerebral. En este primer periodo se dan los grandes desarrollos de conexiones sinápticas (enlaces neuronales) entre áreas corticales cercanas.

Por ello, el libro de lectura que se le presente en los primeros meses, deben ser materiales ilustrados, donde se resalten las texturas, los colores y formas que estimulen su experiencia sensorial, siguiendo con otros libros específicos al interés del niño por edad.

Los beneficios de la estimulación a la lectura son innumerables, leer contribuye al desarrollo cognitivo, acrecienta la comprensión lectora, la capacidad de concentración, incentiva el lenguaje, enriquece el vocabulario, aumenta la expresión oral y escrita, amplía el conocimiento y con él la interpretación y reconocimiento del mundo circundante. El niño habituado a leer desarrolla una mayor imaginación y creatividad.

La mejor forma de prevenir y evitar el fracaso escolar es dar prioridad al aprendizaje de la lectura, con métodos adecuados y desde muy pequeñitos, es decir, al contrario de lo que suele suceder, lo ideal sería que antes del inicio de la escuela el niño ya sea un buen lector.


No dejes la inteligencia de tu hijo al azar.

La inteligencia depende de la genética, sin embargo ésta tendrá un papel secundario ya que esa inteligencia necesita de un entorno estimulante para el entrenamiento de las capacidades múltiples, que dependerá de los padres y educadores potenciarlas.

El niño que lee observa, analiza y siente el mundo de una manera sin igual.

La lectura de libros instructivos fomenta personalidades con pensamientos y criterios generadores de cambio, que influyen en los demás para beneficio de la humanidad.

El niño que lee siente la fuerza para ayudar a los demás, tiene la dicha de poder imaginar, soñar e incrementar la confianza en sí mismo y es cuando se hace más humano.


Leticia Gómez es psicóloga y directora de la Fundación Arranco, una entidad que brinda tratamiento integral a niños, niñas y adolescentes con discapacidad, y promueve su inserción al sistema educativo formal. Cuenta con el apoyo de la Fundación Itaú para la formación de los profesores integradores, capacitación en educación inclusiva a las comunidades educativas de los colegios, la creación de un centro de investigación, y la asistencia integral a beneficiarios que cuentan con escasos recursos.