“Buena parte de lo que se hace en Internet, además de ver videos y fotos, es leer”

Lejos de ver en la tecnología al enemigo, el psicólogo Roberto Balaguer la considera una aliada. Concebir la vida actual sin ella, resulta imposible. Sacarle el máximo provecho, casi una obligación. En el buen uso de los soportes digitales está, sobre todo, el secreto del éxito. No se debe recurrir a ellos como “niñeras digitales” sino buscar los mejores contenidos y funciones, como puede ser una pantalla touch para estimular los sentidos de los más pequeños. En materia de lectura, nunca se ha publicado tanto, dice Balaguer, experto en educación, adolescentes y nuevas tecnologías. Con varios libros editados, el más reciente titulado “Vivir en la nube”, asegura que leer, más allá del soporte en el que se haga, siempre lleva a descubrir nuevos mundos. Y esa debe ser la apuesta.

-¿Cómo se debería entender la lectura en la era digital?
-La lectura tiene un cometido fundamental y es que sirve para entender mejor el mundo. A caballo de la lectura se desarrolla la abstracción, la posibilidad de trascender el mundo concreto palpable. De ahí la importancia de la alfabetización y por eso la importancia que tuvo la imprenta en la Historia. La lectura nos provee de herramientas que modifican nuestra cognición, nuestro cableado neuronal y por ende, nuestra capacidad de alcanzar determinados niveles de comprensión de aquello que nos rodea. Nos permite también poder modificar el entorno, ser proactivos. A través de ella es posible lograr niveles de conocimiento específicos en múltiples áreas del conocimiento y desarrollar habilidades de pensamiento que sin su presencia no se darían.
 
-¿En qué lugar queda el disfrute, entonces?
-Entender y disfrutar son dos verbos distintos que traen consigo conceptos diferentes. La lectura también se puede disfrutar, gozar, y ese disfrute es diferente para todo el mundo. La lectura abre a nuevos mundos y eso está más allá del soporte en el que se lleve a cabo. Pero también es cierto que la lectura en la pantalla es una lectura más breve, de acción. Incluso el recorrido de nuestros ojos en la pantalla no es igual al que hacemos en el papel. La computadora invita a hacer, participar, moverse hacia el próximo link. El libro, a lo sumo, a dar vuelta la página y avanzar para llegar al final de la historia en juego.
 
-Con niños pequeños, ¿cuál es la mejor manera de usar la tecnología a favor de la formación y la educación?
-Integrándola como una herramienta cultural más al servicio de la formación de los más jóvenes. Pero para eso es necesario buscar los contenidos apropiados para darle un sentido al uso y no dejando a los dispositivos en el lugar de shut-up toy, o "juguete para que te calles", como lo denomina la industria norteamericana. Si lo utilizamos como niñera digital o chupete virtual, que es lo que más se observa hoy en día, no estamos aportando demasiado a la formación y educación de los pequeños. La canilla libre, el consumo indiscriminado y compulsivo de material no es algo formativo, sino más bien una forma de llenar espacios o vacíos y una sutil y práctica manera de acallar los reclamos infantiles. Un niño frente a la pantalla no reclama, no patalea, no pide. Mal que nos pese, y por peor que suene, el adulto muchas veces pone por delante sus necesidades parentales frente a las posibles necesidades educativas de los hijos. Y eso es comprensible y atendible. La tecnología llega para suplir la presencia de los adultos y eso, al mismo tiempo que entretiene a los chicos, les resulta conveniente a los adultos. Cuando la tecnología se utiliza de esa forma se usa como pasatiempo y no como elemento cultural educativo o formativo.

-¿Cuáles son las ventajas más claras de la tecnología frente a otras herramientas de enseñanza y entretenimiento?
 -Son diversas las ventajas que presentan las tecnologías con respecto a otras herramientas. Con la introducción de las tablets y los smartphones en la última década, el modo touch ha permitido trascender el lenguaje y acercar el mundo digital inclusive al mundo de los más, más pequeños. El mundo táctil es reactivo a lo que el niño hace con sus manitos. El niño toca algo y algo sucede, le espeja su movimiento y eso de por sí ya lo llena de sorpresa y motivación para continuar. El modo touch promueve la interacción, el ensayo y el error, la exploración como método predominante de aprendizaje. Los sistemas son cada vez más inteligentes y el manejo del error más acertado, de forma tal de no frustrar demasiado al pequeño como para que abandone la tarea. Es un sistema que se amolda perfectamente a las necesidades cognitivas y emocionales del niño pequeño y que lo invita a seguir avanzando en sus desafíos. Por eso, en parte, los videojuegos atrapan tanto y es tan difícil dejarlos a un lado, requiere de mucho autocontrol.
 
-¿Cuánto tiempo al día puede pasar un niño en edad preescolar frente a una pantalla?
-Las recomendaciones de la Asociación de Pediatría tienden a ser muy bajas, pero eso tiene mucho que ver con poner algo de límite a la canilla libre a la que están expuestos los chicos desde tempranas edades. ¿Cuántas horas aún pasan los niños frente a la televisión también? Cuando se suman las horas de pantallas en algunos estudios, los resultados son sorprendentes, se llega a mas de diez horas diarias y hasta quince. Hay que pensar en un desarrollo integral del niño, las pantallas ocupan demasiado tiempo del día. Pero también hablar de pantallas es hablar con generalizaciones. Depende mucho del tipo de actividad que lleve a cabo el niño. Si solo ve videos de unboxing es una cosa. Si en pantalla crea, edita o programa es algo muy distinto. Y todo eso ya se puede hacer desde tempranas edades.
 
-En este último caso, entonces, ¿el tiempo puede ser mayor?
-Sí, totalmente. Volvemos una vez más a la importancia de pensar en el tipo de uso que se le dé a la tecnología y no tanto a la cantidad de tiempo. Hay diversas formas de hacer usos de la tecnología. La más común es el uso recreativo y social, el uso al servicio de estar en contacto con los otros. En la adolescencia esto es muy importante. Pero hay múltiples usos como hay multiplicidad de libros y géneros. Tendemos a ubicar imaginariamente al libro por encima de lo digital y eso no es cierto.
 
-Respecto a la lectura, ¿cuánto ha ayudado la tecnología en su difusión?
-Se suele pensar que la tecnología ha atentado contra la lectura. Nunca se publicó más que en este período en la historia. Pensemos en el caudal de libros y revistas gratis disponibles en Internet, en Google books, Google scholar y todas las revistas y publicaciones que allí están... o simplemente en Amazon y todo el universo de posibilidades de lectura que nos brinda. Y todo ello sin nombrar a la Wikipedia, un invento de la era digital, impensable antes de Internet, que ha democratizado el conocimiento y la edición del mismo de forma gratuita y estando en manos de la gente de a pie.
 
-Se suele ver a la tecnología como una de las principales competencias del libro papel, ¿qué opinás?
-En una parte sí, porque la tecnología actual se adecua más a un ritmo de vida de mayor vértigo y velocidad que lo que requiere la lectura, que necesita de cierta calma, silencio y concentración. Pero, por otra parte, buena parte de lo que se hace en Internet además de ver videos y fotos es leer. Es cierto que son formatos distintos y son tipos de lecturas diferentes también. La lectura en internet es más breve, a los saltos, más ansiosa que la lectura en papel.
 
-¿Te parece que algún día el libro electrónico puede llegar a reemplazar completamente al libro papel?
-No me atrevería a hacer tal afirmación. El papel tiene esa materialidad que el Kindle no tiene y colabora a la hora de la retención, de la memoria. La espacialidad del libro es un aspecto que el libro electrónico aun no logra vencer. No sé si es un lado cuasi fetichista de nuestra generación o responde a una necesidad también humana de corporeizar algunas cosas para poder asimilarlas mejor.
 
-¿Es comparable, en términos de cambios decisivos, la revolución digital con la aparición de la imprenta?
-En buena medida sí, por el fuerte cambio cultural que ha generado la revolución digital. Pero quizás los cambios que esta trae aparejados sean aún más grandes que los que produjo la imprenta, a la que le llevó muchos años modificar la situación sociocultural anterior. El cambio en ese entonces, fue más lento y acotado. La revolución digital tal vez podamos compararla más con la Segunda Revolución Industrial, con el impacto de la electricidad que hizo añicos el ciclo biológico día-noche para producir, socializar, vivir. Internet y lo digital han venido para modificar todos los espacios: social, económico, comercial, vincular y político de formas realmente impresionantes. Y aún continúa haciéndolo a ritmos muy acelerados que nos interpelan día a día y nos siguen sorprendiendo.