No se mueven, pero casi #004: FLUORESCENT BLACK

CRÉDITO: HEAVY METAL

Para esta cuarta edición de la columna, quiero hablar de una novela gráfica que tuve que perseguir por unos 2 años antes de poder leerla en su totalidad. La primera vez que la tuve en mis manos fue por medio de la revista HEAVY METAL (algo así como un festival de cine independiente, pero para los cómics), que se ha destacado, desde su primer número (por allá por 1977), por ser un baluarte para el talento que no ha sido expuesto al gran mercado del cómic, saturado por las publicaciones de las grandes casas editoriales. Tiene sentido que esta edición, que marca un mes, sea sobre una obra que considero bastante especial.

CRÉDITO: HEAVY METAL

Tiene guion de MF Wilson y arte de Nathan Fox, y se titula FLUORESCENT BLACK. Fue publicada en tres partes por la revista Heavy Metal, y luego en formato de novela gráfica. La imagen que encabeza la publicación es la portada de una de las ediciones (y, hasta donde tengo entendido, la única). La historia se desarrolla en el 2085, durante el año del conejo, entre Singapur y Malasia. Tal distancia de nuestra época sitúa a ambos creadores frente a un lienzo sobre el cual construir la realidad que ellos desean para contar su historia, que pertenece al género BIOPUNK (un primo cercano del cyberpunk; popular en los 80 y 90), con bastantes elementos de géneros como la serie negra y el crimen. El arte de Nathan Fox es estridente y me atrevería a decir que es excesivo, pero es perfecto para la historia que se quiere contar.

“Ten cuidado con las espinas dorsales. Las necesitamos intactas”, dice Max, y agrega: “nunca se nos dio la oportunidad de escoger. Hicimos lo que teníamos que hacer para sobrevivir”. CRÉDITO: HEAVY METAL

La historia es contada por Max, el líder de una banda de criminales que por su condición genética son confinados a la península malaya, donde viven sumergidos en la violencia de una zona “creada” para los de “su clase”. Las dinámicas de clase en FLUORESCENT BLACK tienen otra fundamentación que va más allá del estatus económico o social: se trata de tus genes. Si tienes una condición que te hace “indeseable” para el sistema eres internado en un lugar alejado de las luces brillantes de la “Biopolis”, donde las grandes compañías y sus programas de ingeniería genética (y por lo tanto social) se encargan de que la población que recorre las calles sea lo más “limpia” posible. Cualquier tipo de condición que pueda afear el panorama, como la de Max, es alejada de los ojos de los habitantes de la gran ciudad. La distopía que propone MF Wilson es una en la cual las grandes corporaciones de biotecnología consiguieron patentar los “arreglos” para las secuencias genéticas que han sido calificadas de “indeseables”, y por lo tanto son los únicos que tienen el poder para “mejorar” las vidas de los ciudadanos. Aquellos que pueden pagar por ello son los que viven en la Biopolis.

“No quieres salir allá afuera. El mundo no es lo que tú crees”. CRÉDITO: HEAVY METAL

El brillo de la ciudad, que mantiene ciegos a los que recorren sus calles, es un castigo eterno para aquellos que, siendo personas, viven condenados a los márgenes. A las sombras. Para el poder sería conveniente que todos aquellos que son rechazados se fueran a morir a las sombras, lejos de todos, sin molestar.

Max, su hermana Blue, y su pandilla de criminales, son el ejemplo del hambre por la vida: piensen en aquellos que están en las zonas más empobrecidas y desahuciadas del planeta (por acción o inacción), y también en aquellos que viven al margen de la diáspora de las grandes ciudades. En el caso de mi ciudad, Caracas, sólo basta con mirar alrededor. Los que viven “allá” hacen de todo. Si hay una cosa que no están dispuestos a hacer, es echarse a morir.

“No se hagan ilusiones, caballeros. Estamos haciendo avanzar a la especie humana. Nuestro trabajo dividirá a la raza en dos especies nuevas; una superior y una inferior. De ahora en adelante, debemos separar a las personas que no tengan las adaptaciones necesarias que validen su existencia”. CRÉDITO: HEAVY METAL

Echarse a morir es lo que “deberían hacer”, de acuerdo con el poder. Lo que ha sido escogido para ellos desde la comodidad y la desconexión de los pisos más altos y las cercas eléctricas. Y allá, en JOHOR BAHRU, la zona empobrecida en la península malaya donde desarrolla la historia, “la vida es barata y el costo de vivir es alto”, como dice Max. La ingeniería genética ha alcanzado un grado tal de sofisticación (y tal vez de “democratización”) que las organizaciones criminales (como la de Max), se especializan en cazar/matar a los indeseables (entre los que ya han sido catalogados como tal) y vender sus cuerpos en el equivalente a desguaces para humanos, donde los genes y órganos útiles son reutilizados y puestos en venta.

CRÉDITO: HEAVY METAL
“¡Aplasten a estas malditas cucarachas!” CRÉDITO: HEAVY METAL

Es un mundo en el cual la moneda ha sido desplazada por los elementos que, literalmente, llevamos dentro, y encima hacen la vida posible. La atroz rutina de Max y su banda se interrumpida cuando un ciudadano de la Biopolis (Singapur), les ofrece un trabajo peligrosísimo que rendirá muchos dividendos: tienen que entrar a la enfermería de una de las grandes compañías nacionales, llamada UGEN, y soltar un agente infeccioso dentro del ambiente controlado de la compañía, donde todo lo que esté vivo perecerá. Max y sus amigos son utilizados como señuelo por una compañía rival que realiza una jugada agresiva de espionaje industrial para robar un compuesto genético capaz de alterar la composición cerebral desarrollado por UGEN, como parte de una nueva gama de productos que busca mejorar aún más un banco genético que ya es “adecuado”.

El trabajo se complica cuando una chica llamada Nina, que es propiedad de UGEN, se tropieza con Max y sus compañeros en medio de una balacera. Lo que es una gran pérdida para la empresa es el equivalente a un boleto dorado para los criminales de Johor Bahru, quienes tienen en sus manos a alguien que cuesta muchísimo dinero. Tanto dinero que incluso podría comprarles una vida nueva, alejada de la suciedad que los rodea. Allí chocan dos vidas: la de Nina, que era monitoreada y estudiada como todo sujeto de prueba; y la de Max, que no conocía nada más allá que la lucha de todos los días por un pase al otro mundo que para Nina era una cuestión dada por sentado.

“Aquí no puedes salir sola. Nunca” dice Max, a lo que Nina responde: “donde sea que vayamos, vamos juntos”. CRÉDITO: HEAVY METAL

FLUORESCENT BLACK es una novela gráfica donde la cuestión de la vida y el oficio son elementos centrales para el desarrollo de la historia, en la que las circunstancias imponen las condiciones y erigen barreras, que terminan por servir de punto de encuentro para dos sujetos que están buscando un cambio de ambiente. Es una historia en la cual la cuestión y la visión del Otro terminan por ser determinantes, pues es la única manera en la cual la mirada de cada uno de nosotros estará un poco más completa. Así quizá nos podamos dar cuenta de lo ciegos que estábamos antes, y comprender que todos, sin excepción, estamos juntos en esto.

P.S ¡Ya tenemos un mes juntos!

P.S 2 ¡Temblad, pues se viene muchísimo más!

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