Sobran motivos para cultivar una mezcla de enojo y decepción tras la derrota frente a Colón. No es sólo una cuestión de resultados o merecimientos, es algo mucho más profundo.

Un partido que tenía que ser para nosotros la final del mundo se salió a jugar, de manera inexplicable, con la misma intensidad que en los amistosos por algunos jugadores, obviamente con excepciones claras y hasta casi obvias, como Lugüercio.

El árbitro nos perjudicó, es indiscutible. El empate costó y se consiguió, pero intencionalmente el árbitro no lo quiso así, como tampoco quiso que Aldosivi ataque, tocando el silbato cada vez que pasábamos la mitad de cancha. Pero nada de eso justifica lo que pasó.

El primer tiempo no fue acorde al de un equipo que se preparó para este partido tres meses y que, si miramos la tabla de promedios, era más que clave. Colón sí lo entendió así desde el minuto cero y se llevó su premio.

Tabla de Promedios tras la fecha 1

Está claro que desde aquí respaldamos y defendemos la gestión de Fernando Quiroz. De hecho, no pareció que el problema fuese táctico, sino más bien de bajos rendimientos imposibles de explicar o desatenciones que no le caben a profesionales.

No busco culpables de lo que pasó, no tiene que importar. Lo único trascendente es que perdimos un partido en casa y eso nos obliga a tener que salir a recuperarlo como visitante, pero ni eso alcanzará para recuperar los puntos que le cedimos a Colón, al que ahora sólo le llevamos tres puntos de ventaja.

Sólo hay dos cosas que nos dan paso al optimismo después de tantos puntos oscuros: que el próximo fin de semana no habrá fútbol por las Eliminatorias, lo que permitirá focalizar mejor las cosas, y que recién es la primera fecha del campeonato y todavía hay tiempo de revertir un comienzo deplorable.

Quizás esto sea un buen baño de realidad que puede servir para recordar que el objetivo es mantener la categoría y que si no jugamos cada partido con el cien por ciento de nuestras capacidades va a ser cada vez más complicado de lograr.

También cabe lo último para algunos simpatizantes que, cómodamente, dicen desde su sillón que si no se clasifica a alguna Copa es un fracaso, que tal o cual jugador no sirve o que sin haber visto ni un partido de pretemporada se condene a la hoguera a tal o cual jugador, olvidando deliberadamente todos los años que sufrimos para hoy estar en Primera. Quizás lo olvidan porque en aquel momento no estuvieron.

Hoy tenemos que estar más unidos que nunca, sabiendo que las condiciones son desfavorables pero que tenemos un barco con infraestructura de sobra para salir a flote, el personal idóneo para lograrlo y todos los que queremos a Aldosivi, y ahora dejo de lado mi profesión, tenemos que respaldar y apoyar. Si no lo hacemos, esta categoría nos va a seguir pegando y cuando nos demos cuenta va a ser tarde para poder reaccionar.