Conociendo a Jesús en una Biblia llena de errores.
Stephen Nichols, la inerrancia y la cristología bíblica.

Soy un lector fiel de la revista de Ligonier Ministries 'Tabletalk' desde hace ya varios años. En su edición especial 'The heart of the gospel' el Dr. Stephen J. Nichols participa en una entrevista donde habla de varios temas trascendentales para la fe. Nichols es actualmente el presidente del Reformation Bible College además de ser jefe académico del ministerio de Ligonier, entre otros cargos.
En esta entrevista Nichols es abordado sobre el tema de la inerrancia de la Biblia (que la Biblia no contiene errores). Hay pastores y maestros de la Iglesia que hoy no creen en que la Biblia es inerrante. Creen que tiene cierta información verídica pero nada más. De ese material que consideran veraz obtienen lo que necesitan para elaborar su teología y práctica. ¿Cuál es el problema de negar la inerrancia de la Biblia? ¿Acaso la Iglesia dejará de existir por eso? Más aún, los negadores de la inerrancia suelen caer en herejías relacionadas precisamente con la información que en la Biblia ellos consideran espuria. Todo esto tiene graves consecuencias; ahora mismo sigue avivando el escepticismo, relativismo y ateísmo posmodernos. Los negadores de la inerrancia encajan muy bien en este espectro del pensamiento contemporáneo.
El doctor Nichols dice:
Defender la inerrancia es necesario precisamente porque esta ha sido desafiada y aún descartada por muchos que se consideran a sí mismos evangélicos.
Sostiene que "la doctrina de la inerrancia nos recuerda que la Biblia es la autoritativa y confiable Palabra de Dios para nosotros". Hay gente en la Iglesia que puede pensar que las consecuencias de la negación de la inerrancia son ligeras o quizá hasta positivas. A esto Nichols nos dice:
Si tú no sostienes la entera inerrancia de la Escritura ¿Qué es lo que te queda? En esencia lo que tienes es una inerrancia limitada. Que la Biblia está sometida a nosotros - a nuestro juicio.
Esto es exactamente lo que está ocurriéndole a varios ministerios modernos. Carecen de una base segura y estable de doctrina. En algunos casos la relatividad teológica es una clase de medalla que llevan en el pecho los pastores y maestros. Es como si dijeran: "¡Ey! Vean que nosotros somos diferentes. Nosotros reconocemos que no sabemos si la Biblia es la Palabra de Dios. Lo estamos investigando". Creen que negando la inerrancia proceden a leer la Palabra con humildad y a aceptar que nadie tiene la verdad absoluta, axioma posmoderno que es propio de la gente del mundo que odia al cristianismo o lo mira con recelo. ¿Estrategia contextual para 'alcanzar' a los escépticos? No lo creo. Lo que yo miro es que son bastante honestos estos líderes cuando niegan la autoridad de la Palabra de Dios.

Hilado al tema de la inerrancia está el de la Cristología. Al negar todo el consejo de Dios como inspirado, infalible e inerrante lo que queda -que Nichols llama 'inerrancia limitada’- es un material parcial que el exegeta puede moldear a su gusto. Un ejemplo de este problema lo mencioné recientemente en mi artículo 'Sigue a Jesús, no a Pablo' que se puede leer aquí. Nichols anota que la Cristología bíblica exige
confesar al Dios-Hombre, la unión hispotática de la naturaleza humana y divina en una sola persona. De la obra de Cristo debemos confesar Su vida sin pecado, Su obediencia perfecta, Su muerte expiatoria como sustituto en nuestro lugar, Su sepultura, Su resurrección, y Su ascensión a la diestra del Padre.
Actualmente, líderes que niegan la inerrancia suelen tomar estas exigencias credales como una 'imposición del fundamentalismo’, como algo que ahoga la verdadera fe. Es bastante trillado -cuando menos en mi opinión- el estribillo emergente de que 'la doctrina sin practicar el amor es vana’. Este principio es bíblico pero en general es un mero pretexto en la boca de muchos líderes negadores de la autoridad de la Biblia. No es que estén tan preocupados por la falta de amor de la Iglesia moderna. Están preocupados porque no pueden filtrar libremente sus nuevas doctrinas heréticas sin la oposición de los cristianos que sí creen en la autoridad revelada de forma completa.
Nichols pregunta: "¿Podemos tener el evangelio sin una cristología bíblica?" ¿Podemos, amable lector? El autor prosigue:
Claro que no. Y sin el evangelio nosotros dejamos de ser la Iglesia...El corazón y alma del evangelio es la Cristología bíblica. Debemos confesarla, enseñarla y defenderla.
Cuando niegas la inerrancia destruyes la base de la cristología. Porque esta no se hace desde los evangelios solamente, ni tampoco desde solo el Nuevo Testamento. La cristología es bíblica precisamente porque se extrae de toda la Escritura (Antiguo y Nuevo Testamentos) y según las reglas básicas de la exégesis. Pero si la Biblia no es inerrante entonces nuestra Cristología tampoco lo será. Y lo que tendremos es un conocimiento pobre, mutilado y sospechoso sobre Jesús. Esa es la realidad. ¿Ese es el Jesús que tú conoces?
Imagen uno: Octavio Campo.
Imagen dos: Credo Magazine.
