La mentira también está en lo que no se dice
La calificación de Marcos Witt como falso maestro

Rodrigo Avila compartió en días pasados (febrero, 2017) un artículo sobre Marcos Witt (se puede leer aquí). Allí, el hermano Ávila expuso varias razones por las cuales considera que Marcos Witt es un falso maestro. El interés que el autor muestra por la verdad lo guiaron a documentar cada una de sus opiniones con citas, vídeos y enlaces. Reconozco con gusto que se requieren más trabajos así a la hora de alzar la voz contra alguien que pensamos está atentando contra el Evangelio de Jesús. Servirá para terminar con esa mala costumbre de denunciar por denunciar sin elaborar.
Algunos de los puntos que destacó Ávila para armar su caso fueron que Marcos Witt tiene una doctrina de Dios arminiana-finneyista (los adjetivos son míos), que muestra un evangelio relajado, sin arrepentimiento, que es ecuménico (con el romanismo), que es adepto de la “oración del pecador”, que participó en celebraciones paganas y que recibió la gloria del mundo en los Billboard de 2008.
En una parte muy importante coincido con el autor en lo que respecta a los tópicos anteriores y que pueden colocar a Witt en la condenación de los falsos maestros. Pero donde yo veo que la denuncia es más incisiva es en tres declaraciones:
- Que Witt enseña que la religión cristiana es irrelevante a la hora de mostrar quién es Dios y cómo se tiene comunión con él.
- Que Witt enseña el Evangelio de la Prosperidad y la Palabra de Fe.
- Que Witt está asociado con otros falsos maestros.
El único camino al Padre es Jesús (Jn.14.6) y la fe en él se realiza en la Iglesia (1 Co.12.27), sobre el fundamento apostólico (Ef.2.20): no da lo mismo estar o no dentro de la religión cristiana (Jn.15.5). Además, la prosperidad económica no es, en ningún momento, parte alguna en el mensaje de Jesús (1 Ti.6:9–10); mucho menos esa “varita mágica” de supuestas palabras que al usarlas pueden cambiar la realidad y el futuro (cfr.Jer.7:4–7). Y finalmente, las relaciones con falsos maestros es sencillamente algo que ningún cristiano- máxime alguien dentro del liderazgo- se puede permitir a no ser que pertenezca a su misma calaña (2 Jn.10–11).
Estas son causas suficientes para dejar de escuchar a Marcos Witt como alguien que tiene enseñanza sana para que crezcamos a la estatura de Cristo. Seguro que él posee un carácter afable. Sabe ser amigo. Pero el Evangelio no puede distorsionarse a tales niveles sin que peligre una generación entera, y esto es lo más relevante.
Las herejías y apostasías de hoy se cuelan en la Iglesia de una forma disfrazada con enorme sofisticación. El discernimiento requerido ahora es muy alto. Los falsos maestros modernos, muchos de ellos, no se dejan atrapar tan fácil. Existen al menos unas 10 cosas que estos dicen y que son verdad, que están en la Biblia y que utilizan para aferrarse a ellas y construir sus nuevas ideas. Estas son las siguientes:
- Enseñan que Dios es amor.
- Enseñan que Dios bendice.
- Enseñan que Dios nos manda no juzgar.
- Enseñan que Jesús fue a los perdidos.
- Enseñan que Jesús hizo milagros.
- Enseñan que hay que adorar y alabar a Dios.
- Enseñan que Dios manda dar dinero a la Iglesia.
- Enseñan que Jesús denunció a los fariseos.
- Enseñan que es mejor dar que recibir.
- Enseñan que la Biblia es la regla para la fe y para la vida.
¿Quién va a negar que esto creemos los cristianos? Empero, la herejía posmoderna a menudo está no en lo que se dice sino en lo que no se dice.
La herejía posmoderna a menudo está no en lo que se dice sino en lo que no se dice.
Por eso Marcos Witt y otros usan lenguaje conocido y aceptado por todos mientras añaden implícitamente algunas novedades. La “oración del pecador”, por ejemplo, contiene elementos que son ortodoxos porque es verdad que sin Jesús no podemos hacer nada (Jn.15.5), que necesitamos que viva en nosotros (Jn.14.23) y que debe controlar nuestras vidas con su poder y su amor(Gál.2.20). ¿Donde está la herejía o apostasía? En ninguna parte, en principio. Lo que hay aquí es una discriminación de la verdad que sirve a una nueva cosmovisión y teología donde la denuncia del pecado, el arrepentimiento y la vida de santidad deben ocultarse (para no incomodar) en aras de conseguir más adeptos. Son los métodos juntos -oración del pecador, evangelismo explosivo, desicionismo, igualitarismo, informalidad en el culto cristiano, énfasis en los ministerios musicales…- los que acaban armando la negación del Evangelio verdadero.
Puede que en las iglesias existan uno u otro de estos métodos sin que llegue a conformarse un ambiente de mentiras, pero constituyen luces rojas que debemos atender antes de que el barco se estrelle y acabe por hundirse. Comprender esto nos ayudará a entender el porqué escritos como el de Ávila causan tanto furor en algunos hermanos. No alcanzan a ver detrás de las declaraciones de los ídolos. Hay gente que todavía no entiende la razón por la que Jesús Adrián Romero deba ser rechazado como ministerio sano aún antes de que declaró que la Biblia no era específicamente la Palabra de Dios. Lo que la mayoría leyó fue que “debíamos tener humildad teológica”. ¿Quién está en contra de la humildad? Yo no. Pero la humildad de Romero implica una negación de la inerrancia e inspiración bíblicas. Esa no es humildad bíblica sino demoníaca. Es la “humildad” del agnóstico.
La Palabra de Dios dice:
Dame entendimiento y obedeceré tus enseñanzas; las pondré en práctica con todo mi corazón. Sal.119.34.
Esta oración es por dicernimiento. Siempre es necesario. Más en estos tiempos de tanta confusión. Hagámosla a diario para que el Padre nos muestre en su Palabra su buena voluntad.
Foto:https://goo.gl/5ULIO6
