Cine en la Terraza

1era Edición

by Alejandro Luzardi

Rondaban las 7:30 mientras buscábamos por el centro en la calle Ayolas la casa de número 242, hasta que casi frente a Bahia Bar un poster del Cine en la terraza pegado por la pared y una puerta abierta que indicaba que habíamos llegado al lugar. Mirando por la puerta solamente vimos una escalera larga haciéndote desear cada vez más esa cerveza helada esperándote al final del camino donde al terminar solo la música con estilo reggae que sonaba por los parlantes, nos guiaban y daban la bienvenida a una terraza oscura donde el sol no se ve más.

Aproximadamente 40 sillas colocadas esperaban a los invitados y una barra que al apenas encontrarla sin darte cuenta ya te veías pidiendo tu birra’i. Con un porcentaje cercano a la mitad de sillas vacías a la hora citada de inicio nos vimos interesados en recorrer la terraza en forma de U donde nos topamos con gente conocida pudimos iniciar conversaciones en un agradable ambiente.

Antes de iniciar la película conseguimos nuevas birra’is y junto a la cervezas llega una invitación de comprar sus hamburguesas caseras que a pesar de la deliciosa imagen visual y aroma nos vimos obligados a rechazar por culpa de nuestros bolsillos.

Ya en nuestros lugares inicio una película que para gusto de muchos fue muy buena llamada Good Vibrations, que contaba la historia de Terry Hooley, el hombre de ojo de vidrio que dedico su vida al Punk y su pequeña tienda de discos en una época difícil de Escocia. Una película con mucho humor británico y excelente música para los amantes del punk.

creditos: cine en la terraza

Finalizada la película, la casa se encontraba llena, con una cantidad justa de gente parada para no molestar la movilidad por la terraza. El único gran problema con el que me tome en la noche fue la puerta del único baño que no cerraba, algo que los hombres pueden dejar pasar pero se vuelve difícil para las mujeres. Nos retiramos con dificultad del lugar porque el ambiente nos invitaba a quedarnos y compartir más momentos en esa bella noche.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.