Lo que me pasó después de proponerme leer 50 libros en un año
Andrés Felipe
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Buenas Andrés! Aquí estamos con viento del este, del que trae miasmas y gripes, del que te seca la boca, los ojos y demás orificios corporales. Viento que, por lo que leo, a ti te trajo a Dostoyevski y Pessoa.

En primer lugar reseñar que no me extraña que no consiguieras las metas propuestas a tenor de las lecturas elegidas, pues no es lectura corta ni fácil tu elección. Yo, como tú, también llevo ya un par de años planteándome metas de lecturas, en mi caso suelo poner 30, unos dos libros al mes, más algún extra de vacaciones. Y me ha ido bien, he superado el número elegido los dos últimos años, y he conseguido que el acto de leer ya sea un hábito, sobre todo por la noche, antes de dormir.

En este tiempo he descubierto al Roald Dahl mas pícaro y adulto, (al escritor de cuentos infantiles le debo mi amor por la lectura), a Wilde, sencillamente sensacional, o a Dickens, que me parece el gran contador de historias del siglo XIX. He aprendido que hay que abandonar los libros que intentan convencerte de que sólo hay un punto de vista (la auto ayuda ha sido desterrada de mi vida), y que algunos libros que al principio te atormentan se pueden convertir en lecturas que te atrapan en una vorágine de sentimientos encontrados, — es el caso del Lobo Estepario de Hesse o Solaris de Stanisław Lem — .

Mi estrategia — ahora la tengo, al principio elegía libros sin ton ni son — es alternar lecturas mas densas y sesudas con otras más fáciles y ligeras, y me ha ido francamente bien.

Los 30 se han convertido en 34 o 36, a veces 40. Este año ya ha comenzado con Dorian Gray, muy buen comienzo. Un abrazo, ya el viento amaina y el mediodía parece que viene más tranquilo.