No cambio

Tener el cuerpo distinto. Tener el color diferente. Tener otro tipo de cabello. Tener más o menos palabras. Tener más de lo que me falta, tener menos. Basta. Suficiente. Tómalo. Déjame.

Me convierto cuando estoy en un escenario, grito, lloro y rio como si el personaje fuera realmente mi vida entera. Y a veces lo es, a veces cada escenario me recuerda el lugar en el que guardo un poquito de mi.

¿Ésta timidez? ¿En dónde se cambia?

No puedes elegir y no tengo tiempo. ¿Cómo me pude avergonzar de mi corazón y esencia por algo que jamás he querido ser? ¿Cómo se puede jugar a cegarse por otro?

¿Recuerdas todo lo que me dijiste? ¿Recuerdas como cada canción la has repetido una y otra vez con distintas caras? Ha pasado mucho tiempo y sigues repartiendo el mismo discurso. Qué extraño sería conocerte ahora mismo. Qué extraño sería verte. ¿Cuánto podremos hablar sin golpearnos con cada palabra?

Te recuerdo, porque he querido y no lo finjo. Me gusta saltar, como en la película, tan valiente. ¿Y tú? ¿Cuánto has aprendido a fingir lo que sientes? ¿Cuánto has ganado con tantos fantasmas? ¿Cuándo detendrás el tiempo? Se acaba.

Gracias, corazón musical. Tu recuerdo me rompió el corazón y lo reparé en menos de 48 horas. No cambio. Transformo todo un poco cada día.

Con amor, Carmen.

*Cartas que nunca envié.

Textos sobre ficciones y realidades, propios y ajenos. Gracias imaginación, gracias amigos, gracias vísceras, gracias viajeros, gracias queridas letras. Gracias corazón.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.