“Me embriagó tu olor sin quererlo. Me embriagó el olor de tu casa, de tus abrazos. Tu olor en la mañana, el sudor de tu piel. El olor de tus besos, de la saliva bañada en cerveza y tabaco. Y te fuiste, y ahora yo, no huelo a nada.”

Diciembre de 1997.

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