¿Se puede confiar en alguien?

El mensaje de hoy es muy sencillo, corto y directo; pero a la vez complicado, tardado y poco entendido, es como una paradoja práctica, o algo que a simple vista parece sencillo pero en el fondo es muy complejo.

¿Estas listo? Bueno el mensaje de hoy es: “No pierdas la esperanza”; te dije que sería algo breve, si lo has entendido podemos dar por terminado el tema, pero realmente sabes lo que significa y más que nada, conlleva la “confianza”. Si lo crees así te invito a que leas el próximo mensaje, pero en esta ocasión quiero explicar la palabra poco entendida: “confianza”.

La palabra “confianza” según la RAE significa:
– Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
– Seguridad que alguien tiene en sí mismo.

Ahora apliquemos las definiciones en Dios, esperanza firme que se tiene (en Dios); seguridad que alguien tiene en (Dios). Así es más fácil entender los conceptos. En pocas palabras confiar en Dios, es poner nuestra total esperanza, seguridad en nuestro Padre celestial.

Como es total, nuestra confianza debe ser en cualquier momento, en toda situación, es fácil decirlo cuando las cosas marchan bien y cuando las situaciones resultan a nuestro favor; cualquiera puede admitir confianza en Dios, porque tenemos tan cimentado en nuestra mente que solo las cosas buenas son por obra de Dios y eso es cierto, pero ¿que hay de las malas? ¿A caso se le va de las manos nuestra vida unos segundos a Dios y por eso tenemos problemas?

Dios nos pide confiar en Él, pase lo que pase; si aunque no lo creas, cuando tienes pruebas difíciles, problemas grandísimos, etcétera; lo que Dios te pide es que confíes en Él. Claro que eso es lo último que nos pasa por la cabeza, primero buscamos resolverlo por nuestra cuenta, porque increíblemente culpamos a Dios primeramente de nuestro fracaso y desconfiamos de Él.

Pon atención a lo que dice la Biblia:

Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Hebreos 10: 35 (NVI)

No pierdas la confianza, aunque te quedes sin trabajo; no pierdas la confianza, aunque tu familia te trate mal; no pierdas la confianza, aunque no tengas dinero; no pierdas la confianza, aunque se haya terminado toda esperanza posible.

¿Porque? “Porque ésta será grandemente recompensada”. Si algo nos queda claro al leer la Biblia, es que Dios no defraudó a nadie, siempre llegó en el momento justo, atendiendo a toda necesidad; la Biblia esta llena de promesas que te lo confirman. A diferencia de nosotros los hombres, que nos gusta prometer y no cumplir, Dios tiene palabra y su palabra es tan grande, que no necesita jurarla, ni nada, simplemente creerla.

Confiar en Dios es igual a recibir una gran recompensa; vale la pena esperar en Dios, vale la pena tener fe, vale la pena confiar en Dios. Somos sus hijos, Él nunca se olvida de cada uno de nosotros.

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