DOS INVESTIGADORES, UNA CURA

“Roux y Behring en búsqueda de la antitoxina diftérica”

Hace tiempo leí un libro “Cazadores de microbios”(muy interesante por cierto), mi maestra de comunicación lo pidió, para practicar la lectura.Al principió no me llamaba la atención,ni siquiera porque me daban puntos por leerle,pero después se volvió bastante atractivo.

En fin, hoy compartiré, de manera breve un capitulo de éste libro.cuyos cazadores pusieron fin a la enfermedad causante de cientos de muertes(difteria).

La difteria ahogaba la felicidad, podía respirarse la muerte en las ciudades, los hospitales infantiles vestidos de luto y los padres de aquellos niños enfermos lloraban por un milagro que salvara la vida de sus pequeños.

Membrana obstruyendo las vías respiratorias

Esta enfermedad ataca con más frecuencia a los niños de 5 años y a los mayores de 60.El bacilo diftérico se posiciona en la garganta formando unas membranas grisáceas que obstruyen las vías respiratorias y acaban matando a los portadores.

Y en medio de ese cuadro tan trágico surgió una luz de esperanza, pues en Francia se levantó uno de los hombres que ayudarían a la cura de esta terrible enfermedad, su nombre era Emilio Roux, era ayudante del gran investigador Pasteur.

Al leer las cartas y escuchar los lamentos de los padres que rogaban a Pasteur que creare la cura para la difteria, Roux se conmovió y se propuso exterminar de la tierra esta enfermedad tan temida.

Ya antes alguien había analizado el bacilo diftérico, pero no había logrado comprobarlo, Loeffler era el nombre de este investigador. Él había dejado escrito que la única manera que el veía estos bacilos acabaran con la vida era que segregaran un veneno que viajara a los órganos vitales.

En base a esto Roux realizó una serie de experimentos, incubó los bacilos y esperó un tiempo a que segregaran el “veneno” que según Loeffler era el causante de la muerte. Lo trabajó con conejillos de indias y después de tanto trabajó logro comprobarlo, los bacilos diftéricos segregaban toxina y Roux los había descubierto.

Ser tan insistente en esto, para no buscar una cura, no tiene mucho sentido pero el primer paso ya estaba dado.

Por otra parte en Berlín, Alemania el ayudante de koch, Emilio Behring buscaba la cura para esta enfermedad que, al igual que en París estaba causando estragos, este investigador torturó a tantos conejillos de indias como le fue posible inyectándoles el bacilo de la difteria y por consiguiente una diversa cantidad de sustancias para ver si alguna lograba salvar a los pobres animalillos.

Tricloruro de yodo fue la respuesta a este problema, pues a pesar de presentar daños en su cuerpo los conejillos estaban con vida, se reponían al pasar el tiempo y habían desarrollado la inmunidad a esta toxina (diftérica).

Ya con este avance, Behring descubrió que el tricloruro de yodo en la sangre de los conejillos creaba cierta inmunidad a la difteria, pues en uno de sus experimentos extrajo sangre de los conejillos inmunizados, la inyectó en otros completamente sanos y de esta forma los inmunizó.

Antitoxina Diftérica

Y así fue como la sangre inmunizada de los conejillos de indias y de varios animales se convirtió en la “antitoxina”. Que más tarde sería aplicada en los niños como vacuna y de esta forma acabar con mortandad diftérica.

Estos dos hombre lucharon por una buena causa, con mucho esfuerzo y perseverancia fueron los héroes de miles de niños, que ahora andaban por los parques sonrientes y libre de difteria.

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