My story

“Tell your story…” dice este espacio en blanco, así ¡cómo si fuera fácil! Mi historia, la historia de cada uno, da muchas vueltas y en función de en que momento se cuente será distinta y destacarán más unas cosas u otras. De cualquier modo creo que es educado presentarse al llegar a un nuevo sitio así que voy a intentarlo: llenar este espacio, contar mi historia, la de este momento.


Creo que desde pequeño he querido ser inventor, pero no uno de esos pensadores encerrados en laboratorios. Algo más al estilo McGyver, que estaba en el “mundo real” y que siempre encontraba una solución práctica a los problemas que se encontraba. Quizá por eso, quizá por otra cosa es por la que me considero un pragmático.

Ese querer inventar lo encauzaba de pequeño desmontando cosas para ver como funcionaban, la mayoría de las veces no volvían a funcionar, al menos no igual de bien, por lo que no era muy sostenible.

Ya con unos diez años llegó a mi casa un ordenador. Era un Atari 65XE. Una videoconsola, en la que si no metías ningún cartucho de juego, podías programar en Basic. Además venía acompañado de un manual sobre como programar, y así, es como descubrí un modo de “cacharrear” sin romper nada y sin que me costase dinero.

A eso de los 15 años llego a casa el primer ordenador completo, con su unidad de almacenamiento, su monitor, su teclado y su ratón serie ¡tenía de todo! Era un clónico, un Pentium 150 y la primera vez que lo abrí me pasé horas quitando la silicona con la que, quien se lo había vendido a mis padres, había pegado todas las tarjetas. Con eso las posibilidades de cacharrear fueron mucho mayores y fui adentrándome en el Internet de aquella época, que tan poco tiene que ver con el de ahora.

Al llegar a la universidad me matriculé en Informática, y bueno, no encontré demasiada motivación. Encontré profesores a quienes no les gustaba enseñar, clases aburridas en las que todo pasaba demasiado despacio, y que podía aprender mucho más por las noches, navegando, leyendo, debugueando Windows e intentando parchear el ensamblador, compilando distros de Linux y haciendo modificaciones a programas de la comunidad. Eso me llevó a que en el primer año sólo aprové una asignatura, justo lo que necesitaba para que no me expulsaran, sólo una, eso sí Programación y con un 9.98.

El siguiente año me conciencié de que probablemente necesitaría el papel que te daban para trabajar y ganarme el sustento, por lo que en mi segundo año aprobé todo primero salvo Análisis Matemático, y la mitad de segundo, por aquello de ponerme al día.

Como no le encontraba ningún aliciente a la universidad y viendo las opciones, me pasé a la UNED, que al estar pensada para hacer las cosas a distancia no tenía apenas clases obligatorias y por tanto no me haría perder el tiempo. Es un formato de “tú te lo guisas, tú te lo comes”, en el que aprendes más de interaccionar con otros alumnos y de buscar por Internet, que de lo que tratas con los profesores. Creo que es genial si sabes aprender, y no necesitas que te organicen.

En ese tiempo una de las cosas más significativas que hice fue trabajar para la Dirección General de Universidades e Investigación (para el gobierno), lo que me sirvió para cerciorarme de que no quería ser funcionario. Lo pasé bien, y conocí gente genial, pero los ritmos y los tiempos no me resultaban agradables, y enseguida estaba estancado.

Acabada la carrera, mis comienzos profesionales fueron como desarrollador en una empresa. Tecnologías Microsoft: mucho Visual Basic, bastante .Net, algo de HTML y JavaScript, muchísimo SQL y un poco de ASP. Siempre he dicho que un buen desarrollador se adapta a cualquier tecnología, y cuando yo llegué ahí estaba muy centrado en el mundo Linux, no había tocado un Windows en mucho tiempo y no recordaba nada del Basic de mi infancia y menos era lo que sabía de Visual Basic y nada de .Net, y sin embargo, enseguida me puse a un muy alto nivel, por mal que suene en palabres de uno mismo.

A pesar de que en mi tiempo libre siempre he probado todo tipo de tecnologías y he hecho cosas de lo más variopintas con los lenguajes más raros, mi vida profesional desde ese momento ha estado vinculada a tecnologías Microsoft.

Mi siguiente trabajo fue diseñando y programando una solución web que usaba ASP.NET y mucho mucho JavaScript para hacer un escritorio virtual, para una startup que tenía un dispositivo de medición y actuación sobre el consumo eléctrico enfocada al mercado de gran consumo. Un desarrollo completo, desde cero, había que crear todo el producto, medir muy bien los tiempos para cumplir los compromisos con los clientes que estaban testeando, fue bastante divertido.

Obviamente en mis trabajos he aprendido muchas cosas técnicas, de diseño, de arquitectura, … pero creo que lo más valioso que me he llevado es lo que he aprendido sobre gestión de proyectos, gestión de equipos, de tiempos, finanzas, contabilidad, presupuestos, facturación, nóminas e inmovilizado, usabilidad, diseño, electricidad, gestión de clínicas, gestión de holdings y empresas, gestión de fundaciones, de oficinas bancarias, ¡de todo! Esos conocimientos multidisciplinares que vas adquiriendo por el camino y el trato con los clientes es algo que marca una gran diferencia con aquel momento en el que acabaste la carrera y pensabas que lo sabías todo, cuando en realidad no sabías nada.

Tras unos años de trabajo por cuenta ajena me decidí, con un amigo, a montar esa empresa que creo que a todos los informáticos españoles se les a ocurrido alguna vez: desarrollos a medida, pero de los bien hechos, con su testing, sus documentos de análisis, sus validaciones periódicas con los clientes… ¡una maravilla! y bien pagados, para que la mitad de tiempo trabajada para otros financiara el desarrollo de pequeños proyectos propios que ir validando contra el gran mercado… ¡Menuda bofetada de realidad!

En esa época estuve en el programa Yuzz, un programa/concurso de formación para emprendedores, que a parte de un inolvidable viaje a San Francisco y un montón de grandes amigos que espero lo sigan siendo de por vida, me dio otra visión del mundo, y me permitió creerme y entender que había gente que estaba dispuesta a financiar proyectos.


Tras eso fue cuando empecé con GPMESS, que es una pieza importantísima de mi historia actual.


Tras ese nuevo aprendizaje llegó GPMESS, y después de darle un poco de forma a la idea básica de GPMESS, fui haciendo validaciones, con ayuda de amigos y finalmente algunos de ellos se convirtieron en mis socios. En GPMESS he aprendido mil millones de cosas. Pude aplicar muchas de las cosas que sabía sobre sistemas distribuidos, experimentar con Azure a lo grande, montar una arquitectura que ha soportado picos de 1.000 peticiones por segundo… una maravilla a nivel técnico, pero eso es otra historia y por tanto, debe ser contada en otra ocasión. También pude trabajar con un inmejorable equipo que iba creciendo poco a poco, mejorar mis conocimientos de marketing, usabilidad, ventas, finanzas, modelos de negocio, … de todo. Como dice Rony “crear una startup es hacerse un master muy completo y muy caro que no imparten en ninguna universidad”. Sin embargo, y en cierto modo por desgracia, también he aprendido mucho de muchos errores que he cometido y cosas que no funcionan y que hay que hacer mejor. Todos esos problemas que se han acumulado tras más de dos años y medio de trabajo han desembocado en tener que cerrar la empresa y dejar de mantener el servicio. Es triste pero es un cúmulo de cosas las que han hecho que se llegue a esa situación pero eso es otra historia y por tanto, debe ser contada en otra ocasión.

Así que todo esto es lo que me ha traído hasta aquí, esta es mi historia, que me trae a plantearme qué haré los próximos dos o tres años, dónde será el mejor sitio en el que seguir creciendo y aplicar mi experiencia con startups y sus modelos de negocio, gestionando y motivando un gran equipo, diseñando arquitecturas vesátiles y altamente escalables y estando al mando de una empresa que ha hecho muchas cosas bien a pesar de que acabara en fracaso. Las posibilidades son muchas pero ¿quién sabe cual será la mejor? ¿quién sabe como será el futuro? Me lo pregunto, aunque tampoco me preocupa demasiado, ya que al fin y al cabo, una cosa que he hecho siempre muy bien es gestionar la incertidumbre y focalizarme en lo que tengo que hacer y en lo que puedo controlar.

Con esto esta todo, contada mi historia actual, rellenado el hueco para poder reciclarle y volverlo a llenar con otras historias, ya veremos en que queda todo.