Encarcelar a ex mandatarios y su efecto bumerang en la comunicación de gobierno
Publicado en The Mexican Times
Del “cárcel al gobernador” como promesa de campaña a la comunicación de la política pública anticorrupción
¡Cárcel al gobernador!, es una de las propuestas de campaña de más alto impacto mediático y de rentabilidad electoral de los últimos años en México, sin embargo, su constante aplicación no ha generado modificaciones favorables a los índices de percepción de combate a la impunidad y corrupción a nivel estatal y nacional.
La cifra de ex gobernadores que están presos o que están sujetos a procesos judiciales desde el año 2000 -periodo en el que inicia la alternancia en México- ha aumentado considerablemente. Cada uno de los casos ha generado fenómenos de comunicación con efecto bumerang en las distintas entidades federativas donde tienen efecto.
Al revisar los índices de percepción en cada uno de los estados donde han sido encarcelados los exgobernadores, los indicadores se han mantenido a la baja y donde el exgobernador ha salido libre, la sensación de impunidad aumentó de manera significante.
La encarcelación ha sido vista erróneamente como un cumplimento de campaña y que se gana legitimidad, no obstante, estás tácticas informativas de gobierno, al no ser acompañadas con políticas públicas integrales con sus respectivas estrategias y programas de comunicación se diluyen de manera rápida.
Al no existir coherencia entre la acción pública de la aplicación de la justicia y un fuerte andamiaje que prevenga, corrija y sancione la corrupción, se aumenta la visibilidad y percepción de que existe más corrupción de la clase política que la empresarial y se debilita la confianza en las autoridades y las instituciones.
El encarcelamiento por sí mismo, responde aún acto mediático que genera algunos puntos a favor en los índices de percepción del gobierno en turno, sin embargo, si el proceso jurídico es ganado por el encarcelado o el enjuiciado el efecto es totalmente demoledor a la aprobación y aceptación. Se desata la fuerte percepción y flujo informativo de que la impunidad es más fuerte que las instituciones.
Diversos estudios demoscópicos realizados en los últimos meses demuestran que la impunidad y la corrupción de manera integral son uno de los principales elementos que mermar la confianza de las instituciones.
El debate no es si ahora los gobernadores son más proclives a la corrupción o si ahora sí se aplica justicia a la clase política, el fondo es que existen más mecanismos de información generados por la prensa y las organizaciones civiles que obligan a ejecutar estrategias de comunicación de gobierno como el castigo.
Para comunicar políticas públicas en materia de trasparencias y combate a la corrupción se debe siempre privilegiar la consolidación de las instituciones, mediante la prevención, la eliminación de áreas proclives y finalmente la sanción, pero en todo caso, en México se tiene la extraña fascinación de otorgar la máxima publicidad y difusión por la persecución y el encarcelamiento.
El combate a la corrupción y erradicación de la impunidad debe ser comunicada muy enserio y con alto grado de profesionalismo, a través de un robusto sistema de participación ciudadana, de involucramiento de organizaciones de la sociedad civil, de libertad de expresión y de investigación para la prensa vigilante y denunciante, además de comunicación estratégica que coadyuve al posicionamiento de instituciones sólidas, pero sobre todo de la alta exposición mediática de que la ley se aplica a todos.
Mientras tanto vemos con desánimo como el Sistema Nacional Anticorrupción en México surge sin un fiscal titular, sin Sistemas Locales Anticorrupción — que deberían ser espejos del nacional- y sin 18 magistrados para el Tribunal de Justicia Administrativa, quienes serán los responsables de juzgar los casos graves de corrupción tanto de funcionarios públicos como particulares.
En lo que todo eso sucede, esperemos las siguientes extradiciones, las próximas encarcelaciones o las nuevas promesas de cárcel al gobernador durante las 8 elecciones estatales que se aproximan en México para el 2018.
