La imagen internacional de Venezuela
Reputación e imagen factores clave a nivel internacional
· Tardarán décadas para recomponer su reputación mundial y confianza en las instituciones
Serán varias décadas lo que tardará Venezuela para reparar el gran escollo que la política doméstica genera en su imagen, reputación, confianza a nivel internacional.
Independientemente de cuales sean las acciones que emprenda la sociedad o el gobierno de la nación sudamericana para resolver sus crisis, existe un alto grado de responsabilidad de todos los actores claves de la nación para reconstruir la credibilidad que minuto a minuto se va perdiendo.
El camino está lleno de obstáculos, en primera instancia desde hace ya muchos años existe un poderoso flujo informativo mundial adverso que no solo ha alimentado la mala imagen de este país, sino que también ha contribuido a reforzar una reputación totalmente contra producente.
Durante todo este tiempo no ha existido una estrategia de contención de daños a la imagen internacional del país que permita hacer los contrapesos necesarios. El bloquear cadenas internacionales de comunicación solo les ha generado un efecto bumerang.
La restricción de medios internaciones, solo fue la gran puerta de entrada para generar más flujos adversos amparados en la libertad de expresión y denunciar censura.
La mayor parte de las nacionales con regímenes políticos similares al actual gobierno actual venezolano, ponen en marchas poderosas tácticas que protegen y blindan el bien común a defender como su ideología, sus inversiones, sus alianzas internacionales, tanto en el aspecto diplomática, como en la escena global.
En este caso, la falta de acciones contundentes al respecto es visible: la inversión extranjera dejó de fluir ya desde de hace mucho tiempo, se minó la confianza a sus instituciones, y generó desorden social.
En un segundo plano más allá del acontecer diario de la acción, y de comunicación de gobierno que también es negativa, no se cuenta con ninguna narrativa favorable que abone a superar sus retos.
La carta del petróleo como factor estratégico para el manejo de la política exterior y de percepción internacional empieza a perder valor no solo por lo fluctuante de los precios internacionales sino porque al igual que los países altamente productores, los fantasmas de la no modernidad y la corrupción los persiguen.
Ahora la percepción sustentada mediáticamente para los inversionista o tomadores de decisiones a nivel global es que “Son un país con las más altas reservas de petróleo, pero con un pueblo muy pobre y en crisis.”
La marca Venezuela también está sombría, la imagen sostenida con el tiempo de desigualdad, corrupción, asesinatos, robo con violencia en sus ciudades más importantes, han sepultado cualquier posibilidad de interactuar con el mundo.
La generación de imagen internacional sobre el factor político, ha superado y ahogado el importante legado cultural, de tradiciones y valor turístico que en su momento tuvo la nación sudamericana.
Ahora su capital, Caracas, está colocada- desde hace varios años- como una de las más violentas de América Latina y sus ciudades coloniales y destinos turísticos están en último plano del olvido.
La reputación e imagen de un país son factores determinantes y sustantivos para preservar y proteger el bien nacional, en este caso tanto la oposición como el actual régimen no han tenido la capacidad de mirar más allá de conflicto en el que ahora viven. En la comunicación global de la nación sudamericana no hay una narrativa del Venezuela de mañana y del futuro.
