La velocidad y precisión del manejo de la información en crisis, te convierte en víctima o villano

“Crisis mal gestionada, estigma permanente”

Publicado para agencias

Uno de los temas que más se menciona en la organización de campañas en América Latina y México es el manejo de crisis electorales. Sin embargo, en la práctica, es el área que menos planeación recibe hasta que verdaderamente ocurre un trance o el paroxismo.

Hablar de la instalación de un gabinete de control de daños y manejo de información en crisis es cada vez más recurrido en la gestión eficiente de campañas políticas que enfrentan estrategias de polarización y aquellas que buscan magnificar los negativos de los contrincantes electorales.

No obstante, una de las claves para el buen manejo de crisis es identificar si efectivamente están en juego tres factores: el daño a la reputación, el daño a la confianza de los electores, y el daño a la ética e integridad de una oferta electoral y de su ofertante.

En México existe la confusión de que cualquier tema que dañe la imagen del candidato es crisis. Sin embargo, debes estar en alerta constante cuando el nivel de aceptación de la clase política está a la baja y más cuando en las campañas electorales el vulnerar la imagen del contrincante es una táctica, aunque infame, recurrente.

El principal obstáculo en la gestión de crisis en las campañas no es la falta de cultura o preparación para atenderlas, sino las propias estructuras partidistas internas, que además de ser débiles, dificultan la respuesta por la lentitud en la toma de decisiones.

Mientras al interior de las estructuras de campaña se dilucida si es crisis o no lo es, en el exterior surgen efectos multiplicadores y amplificadores como medios de comunicación que buscan más un efecto emocional que racional y grupos de presión que involucran a sectores de la sociedad que nada tienen que ver en el conflicto.

Sin embargo, más que buscar respuestas adecuadas para mal pasar o sobrellevar la crisis –como muchos candidatos lo hicieron en las pasadas elecciones mexicanas– siempre son necesarias la planificación y revalorización del gabinete de control de crisis para no ser el villano de tu propios conflictos.

Basta recordar que una crisis mal gestionada podría acompañar al candidato –en caso de resultar ganador, al gobernante– de costosos estigmas reputacionales durante toda su vida política.

Pero, ¿qué determina la efectividad del manejo de tu crisis? La respuesta está en la precisión y efectividad de los siguientes aspectos: el bloqueo de la fuente de crisis, la preparación de postruras estrategicas que respondan a los públicos afectados y las tácticas emocionales de recuperación.

En campaña, el anticipar el peor escenario y ensayar continuamente acciones que replean el ataque son elementos estratégicos imprescindibles. Asimismo, de alta valía táctica result estudiar las posibles salidas para los peores escenarios factibles durante la guerra electoral.

Antes de acturar en el manejo táctico de la crisis se recomienda el uso de una fórmula que determina el manejo del control de daños:

(R7P + FP) 3MC = víctima o villano

Para efectuar un buen bloqueo de la crisis uno se deberá responder siete preguntas (R7P): ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿porqué?, ¿cuánto?, ¿cuál?, ¿quién? El dar contestación a dichas interrogantes ayudará a conocer la fuente de información que genera el descontrol y la confusión tanto en las audiencias internas como en las externas, además, ayudará al Cuarto de Guerra para detener ese flujo de información dañina.

El fijar posturas estratégicas (FP), es un elemento sine qua non en el manejo de crisis. No obstante, el reto es posicionar argumentos que giren entorno a las acciones correctivas o a la búsqueda de soluciones para acabar la crisis.

El ofrecer disculpas sobre conductas irresponsables nunca ha sido una postura aceptada aunque varios autores refieran que el expresidente norteamericano, William Clinton, sí las tuvo, cuando se sucitó el escándalo sexual con su becaria.

La contundencia de los mensajes clave y la honestidad que se les imprima para anunciar la reparación de los daños serán muy importantes para el manejo de la crisis y el control de daños a la reputación (3MC). Siempre es muy efectivo acompañar dichas acciones de tres características clave: emoción, precisión y sobre todo formalidad de que serán cumplidas. La credibilidad en comunicación de crisis es el todo.

Finalmente, lo que más importa en un manejo de crisis electoral es el cómo respondes y qué tan efectivo lo haces. Estas dos vertienentes determinarán la dimensión del daño a la reputación de la campaña o del candidato.

Javier Esquivel

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.